sábado, 1 de julio de 2017

De endemismos por Sierra Nevada




Deespués de la entrada anterior por la árida y seca Hoya de Guadix llega el turno de subir a la alta montaña en Sierra Nevada. El domingo día 11 de junio fuimos Javi Pérez, Natalia Juárez y yo a ver cosillas que sólo se encuentran por allí, endemismos hablando con más propiedad.

A la vera del colosal Veleta (3.398 metros, en la foto que puse como cabecera de la entrada) empezamos nuestra ruta desde la Hoya de la Mora hacia los Borreguiles del San Juan. Nos acompañaron algunas cabras montesas (Capra pyrenaica) y de aves se veía poca cosa, tan sólo un solitario buitre leonado (Gyps fulvus) y algunas especies propias de estos medios como la collalba gris (Oenanthe oenanthe) o un macho de roquero rojo que me vaciló a la hora de intentar hacerle una foto. Lo más interesante para mi gusto fueron los insectos, íbamos diciendo por el camino si sería ya el momento de empezar a ver mariposas apolo, y vaya que lo era porque nada más llegar vimos varios ejemplares y durante toda la ruta las seguíamos viendo casi sin parar. Hay que decir que aquí vive una subespecie endémica, Parnassius apollo nevadensis, que presenta los ocelos de color naranja en vez de rojo, así como también es endémico el ortóptero no volador Eumigus rubioi del que igualmente vimos numerosos individuos.













Con la botánica llegó la segunda ración de endemismos, pues entre las plantas más exclusivas había algunas especies que sólo se dan en el macizo nevadense (concretamente las tres últimas de la serie de fotos). Vimos por ejemplo Campanula herminii, Botrychium lunaria, Sempervivum minutum, Pinguicula nevadensis (junto a unas gencianas en la foto) y Plantago nivalis.








Al marcharnos hicimos una parada en un mirador que daba al Monte Ahí de Cara (os juro que es su nombre de verdad y no me lo he inventado) para luego seguir disfrutando del arroyo San Juan en cotas más bajas. Allí con el bocadillo vimos un juvenil de mirlo acuático pasar volando como un misil y numerosos insectos como la esfinge abejorro (Hemaris fuciformis), la C-blanca (Polygonia c-album), la doncella de ondas rojas (Euphydryas aurinia), los odonatos Pyrrhosoma nymphula y Libellula depressa, la blanca del majuelo (Aporia crataegi) o la manto bicolor (Lycaena phlaeas).






Coleóptero sin identificar




Exuvia de plecóptero


Hespéridos y licénidos 


Ortóptero sin identificar


Lo último que hicimos por la tarde fue asomarnos a la popular ruta de la Vereda de la Estrella, aunque al final la anduvimos más de lo que teníamos pensado. Normalmente es una ruta muy concurrida e incómoda por ello, pero se ve que los calores echaron atrás a la gente a modo de "selección natural veraniega" (me encanta esta expresión) y estuvimos muy tranquilos durante el recorrido, durante el que vimos un par de abejeros (Pernis apivorus), un azor (Accipiter gentilis), lagartijas colilargas (Psammodromus algirus), orquídeas de la especie Dactylorhiza elata, arañas de laberinto (Agelena labyrinthica), una libélula Cordulegaster boltonii y una elevada cantidad de duendes (Nemoptera bipennis).

A estos últimos los iba contando porque hasta ahora nunca había visto más de tres en el mismo sitio, pero llegó un momento en que dejé de hacerlo al llegar a 10, divirtiéndome mucho que nunca pensé que llegara el día en que acabara viendo pasar volando un duende o una mariposa apolo y no quisiera fotografiarlos porque ya había visto muchos.













Una vez más agradecer a Javi su hospitalidad al invitarme a visitar Granada por segunda vez. ¡Habrá más salidas bicheras y barbudas, por supuesto!







2 comentarios:

  1. Qué pasada de salida Carlos! Fue intenso el día de bichejos y de plantas, ni el calor nos desanima!

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    1. Echamos un finde de lo más sinegético, ¡al final siempre nos las arreglamos para ver de todo!

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