martes, 13 de junio de 2017

Y parecía que sería una semana sosa...




La semana del 22 de mayo no llegó muy prometedora que digamos, tenía varias ocupaciones que me darían poco margen para las salidas camperas, y las tardes en que pude escaparme no tuve todo el tiempo que quise.
Algo se pilla siempre, por supuesto, y de orquídeas vi una Ophrys un tanto rara con pinta de híbrida, Limodorum abortivum y la enorme Himantoglossum hircinum junto a otras plantas como las aguileñas.







Cascada del Saltador

El 24 estuve por el Yelmo Chico y allí vi bastantes cosas, aunque tuve que regresar temprano y me quedé con ganas de seguir bicheando en vista de que la tarde estaba animada con abejarucos (Merops apiaster), un halcón peregrino (Falco peregrinus), asílidos, una araña saltadora (Phylaeus chrysops) y varias lagartijas de Valverde (Algyroides marchi), siendo estas últimas el motivo principal de aquella salida.










Arce


Al día siguiente me acerqué a una piscina abandonada porque me comentaron que dentro había anfibios y tenía curiosidad por comprobar las especies. Fue buena idea porque dentro había larvas de salamandra (Salamandra salamandra morenica) y tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), además de nadadores de espalda (Notonecta glauca) y larvas de libélulas.








Al caer la noche tocó premio. Salí a buscar sapos parteros béticos sin conseguir ver ni uno, pero al volver a Cortijos Nuevos me encontré en la entrada del pueblo con este macho de mantis palo (Empusa pennata) que me compensó con creces aquella vez que se me escapó en el colegio un ejemplar hembra.






El transcurrir de los días fue mejorando poco a poco, pero ahora llega lo gordo. El viernes 26 tuve disponible toda la tarde y no me lo pensé, hice una larga salida por los Campos de Hernán Perea y aquello estaba increíble. En un prado florido disfruté de numerosas especies de lepidópteros (macaón, chupaleche y pandora entre otras) y neurópteros de la especie Libelloides baeticus, pero con el calor estaban muy activos todos y no hubo manera de fotografiarlos.
Con las aves rapaces se dio mejor la cosa, viendo buitres leonados (Gyps fulvus), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) y hasta siete ejemplares distintos de culebreras (Circaetus gallicus).










El repertorio de pájaros fue muy amplio y tan sólo con las especies fotografiadas podéis haceros a la idea. Tenemos por ejemplo alondras (Alauda arvensis), collalbas grises (Oenanthe oenanthe), alcaudones comunes (Lanius senator), tarabillas comunes (Saxicola torquatus), escribanos montesinos (Emberiza cia), cornejas negras (Corvus corone), currucas tomilleras (Sylvia conscipillata), ruiseñores (Luscinia megarhynchos), mosquiteros ibéricos (Phylloscopus ibericus) y cucos (Cuculus canorus).
Pero además también tengo el canto de varios de ellos, concretamente la alondra, el ruiseñor y la curruca tomillera, añadiendo el de dos currucas zarceras y el del zarcero común.
























Otros vertebrados fueron los ciervos (Cervus elaphus) y una de las sorpresas de la tarde (y de todo el año) cuando me encontré en medio de una pista con una culebra lisa meridional (Coronella girondica) asoleándose antes de iniciar su actividad crepuscular.
Para quien no esté al corriente, es tan sólo la tercera vez que me encuentro con uno de estos ofidios, y la primera en cuanto a la Sierra de Segura.








Me anocheció al regresar, cosa que intencionadamente busqué por si tenía algún encuentro con interesante fauna nocturna. Aparte de los sonidos de jabalíes y autillos también vi un sapo corredor (Epidalea calamita) y la segunda sorpresa que consistió en un chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus).
Es la primera vez que me encuentro con un chotacabras de esta especie por estas tierras, sólo los había visto en Cantabria hasta ahora y aquí en Andalucía sólo había visto a su pariente el chotacabras cuellirrojo, y me emocioné bastante al verlo posado en medio de la pista y darme cuenta de que su coloración no era la del cuellirrojo. Siendo finales de junio no es descartable un ejemplar en migración, pero la especie es reproductora en zonas del parque natural con las mismas características que donde lo vi.


Empanadas, la mayor altura del parque natural




Aunque los primeros días de la semana fueran flojos, una vez más fue la antesala de una semana que terminaría siendo mucho más intensa de lo que parecía. Dentro de poco publicaré lo que vi durante el fin de semana posterior, que merece dos entradas por sí solas.








2 comentarios:

  1. Este año, cerca de casa, tengo una pareja de águila calzada de morfo diferente. Estoy en ascuas por detectar el nido y poder hacer un cómodo seguimiento ya que son, gracias a la afluencia de deportistas, bastante confiadas.
    No hay semanas ni días sosos, siempre salta a última hora la sorpresa (aunque no sea en cantidad).

    Saludos.

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    1. Ojalá sea así, las calzadas me parecen unas rapaces muy amenas con su comportamiento tan activo y juguetón.
      Nunca se sabe cuándo saltará la sorpresa, a veces sucede cuando uno ya se está marchando a casa.
      ¡Saludos!

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