viernes, 16 de junio de 2017

De necrófagas y anfibios




El día 27 de mayo había quedado por la tarde-noche, así que me busqué un buen plan para pasar la mañana y se me ocurrió dar una vuelta por el término de Santiago-Pontones que me acabó saliendo mejor de lo previsto.

Mi idea era recorrer zonas ganaderas con grandes cortados por si apareciera alguno de los quebrantahuesos que frecuentan la zona, y al poco de llegar me llamó la atención la gran cantidad de buitres leonados (Gyps fulvus) que volaban en la misma dirección. Siguiéndolos se confirmaron mis sospechas de carroñada cuando encontré una loma con restos óseos sobre la que cicleaban numerosísimos buitres, hacía ya tiempo que aquello acabó pero allí estaban aún los enormes carroñeros en vuelo y posados.
















Viendo tantísimos ejemplares parece que podrían pasarse por alto algunos detalles, pero no fue así, pude ver por ejemplo uno con marcas alares amarillas y otro que desgraciadamente portaba una cuerda enganchada en las patas. Las cuerdas que los ganaderos dejan tiradas es un problema que había visto con cigüeñas blancas, pero ya veo que los buitres también son víctimas de estas irresponsabilidades.





Entre la ingente cantidad de buitres leonados aparecieron dos ilustres invitados. Uno de ellos fue un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) arremetiendo contra los buitres, por el plumaje parece ser el macho llamado Rayo, e inesperadamente entró también en escena un alimoche (Neophron percnopterus) que me alegró sobremanera porque el único de su especie que anteriormente había visto por estas sierras fue hace cinco años.








En vista de que la mañana salió a pedir de boca y que más tarde habría salida nocturna, decidí volver a casa para descansar por la tarde, pero no me olvido de enseñar algunas otras cosillas aunque sea con calidad horrenda, como un lagarto ocelado (Timon lepidus), una culebrera (Circaetus gallicus), una destrozada chupaleche (Iphiclides podalirius) y los vencejos reales (Apus melba). Por suerte los paisajes de la zona fueron mucho más fotogénicos (bueno, siempre lo son).











Por la noche quedé con Javier Reyes porque unos amigos suyos querían ver anfibios. Les llevé a ver ranitas meridionales (Hyla meridionalis) y tritones pigmeos (Triturus pygmaeus), aunque de las primeras sólo aparecieran ejemplares jóvenes con la metamorfosis muy avanzada porque los adultos hace ya que acabaron el celo y no están reclamando en el agua, pero cayeron bastantes ranas comunes (Phelopylax perezi) adultas de buen tamaño.
Al día siguiente me uniría al grupo en busca de orquídeas e invertebrados, que será lo que veremos en la próxima publicación.

















2 comentarios:

  1. Que chulas esas meridionales a medio hacer!!! Por aquí arriba este año es un desastre para anfibios, están todas las charcas secas o apunto de secarse, una lástima. Precioso repor Carlos, a ver si nos vemos pronto, un abrazo.

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  2. La laguna donde vi estos anfibios está ahora mismo hecha una pena según me han contado, con lo bien que solía mantenerse en verano otros años...
    ¡Un abrazote!

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