miércoles, 7 de junio de 2017

Cascadas de La Hueta




Hace dos años oír hablar por primera vez de este escondido y precioso rincón de la Sierra de Segura, pero no ha sido hasta el pasado mes de mayo cuando al fin lo conocí. Y es que no es muy accesible que digamos y suele hacer falta ir con alguien que conozca bien el paraje, cosa que en verdad viene de perlas para que no se convierta en un cachondeo de masas como sucede con otros lugares de la sierra.

Para ello quedé con una amiga de Siles y su hermana en La Hueta (Orcera), apacible aldea a los pies del Navalperal y con bonitas vistas al cerro Bucentaina y la Piedra del Agujero, para empezar nuestra ruta desde un lavadero tradicional.





Aquello en mayo estaba bien de orquídeas, como Ophrys scolopax, Dactylorhiza elata, o Himantoglossum hircinum, y se veían numerosos lepidópteros como la chupaleche (Iphiclides podalirius), la C-blanca (Polygonia c-album), la dorada línea larga (Thymelicus sylvestris) o la sofía (Issoria lathonia).









Merienda arácnida


Pero vayamos a lo que realmente destaca, el arroyo de La Hueta tras nacer en las laderas del Navalperal se precipita en varias cascadas de travertinos que rompen con la imagen tópica que se tiene de las tierras andaluzas. Como decía más arriba, suerte que no es fácil llegar a ellas y no hay senderos accesibles para que no se convierta en una romería como en el río Mundo.








Este rincón con tan peculiares condiciones alberga una muy interesante comunidad botánica, empezando por los valiosos tejos (Taxus baccata) que aún quedan por estas tierras, y es que ver todavía uno de estos longevos árboles venerados por nuestros antepasados es un privilegio.
También se pueden ver dedaleras (Digitalis obscura), aguileñas (Aquilegia sp.) y atrapamoscas (Pinguicula vallisneriifolia).









Las condiciones de hábitat me hicieron pensar en la lagartija de Valverde y he visto que efectivamente está allí citada, pero no conseguí ver ninguna. Sí pude ver otros animales como golondrinas dáuricas (Hirundo daurica), ratoneros (Buteo buteo) o lagartos ocelados (Timon lepidus). Allí cerca está la laguna de La Hueta, que sí que ha salido bastante por el blog, y por la noche aproveché para ver ranas comunes (Pelophylax perezi) y tritones pigmeos (Triturus pygmaeus).





Odonato sin identificar






Me ha supuesto una gran satisfacción poder conocer finalmente uno de los parajes segureños más bonitos, con el encanto añadido de lo recóndito y del ambiente bucólico de su aldea que veis en la imagen final.






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