domingo, 7 de mayo de 2017

Una visita segureña muy variada




Esta primavera ha llegado con una buena tanda de visitas. Además de acoger nuevamente a José Carlos Sires (ya habrá una entrada sobre ello cuando él edite sus audios), también han venido a Cortijos Nuevos otros amigos y hoy es el turno de repasar las salidas que hice el pasado fin de semana con Alain, que parece que se trajo el tiempo lluvioso de su Euskadi natal.

El viernes 28 de abril esperé su llegada mientras una pareja de golondrinas comunes (Hirundo rustica) alegraban las vistas de mi balcón como otras tantas mañanas. Tras recibirle a mediodía, se me ocurrió que con la lluvia podíamos ir a la cascada del Saltador, allí no importaría mucho la climatología y tuve además la suerte de ver orquídeas como Orchis champagneuxii, Orchis cazorlensis, Dactylorhiza sulphurea y Ophrys lutea.









La cascada no llevaba mucha agua, a decir verdad, pero los paisajes boscosos tenían su encanto con esa atmósfera y tocó un premio muy gordo que hizo que me alegrara enormemente de haberme decantado por aquella ruta, porque encontré refugiado en unos matorrales un espectacular macho de gran pavón nocturno (Saturnia pyri) que se convirtió para mi gusto en la estrella bichera del fin de semana. También tuvimos encuentros con cabras monteses (Capra pyrenaica), ciervos (Cervus elaphus) y un joven sapo común (Bufo spinosus).










El sábado llegó igual que el viernes, por lo que escogí la bajada a la Cueva del Agua y la cascada del Charco del Humo desde la aldea de Poyotello. Allí sí que había agua en la cascada, y no es para menos tratándose del río Segura, pero la lluvia acabó por apretar tanto que decidimos volver a casa cuando íbamos dando una vuelta por la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea.


El Tranco


Peonías y helechos




Escribano soteño (Emberiza cirlus)

Vega de Santiago de la Espada

Tener el resto de la tarde más relajado nos dio pie a probar una salida nocturna de anfibios, y aquellos días de lluvia tan seguidos propiciaron que no sólo viéramos salamandras (Salamandra salamandra) en estado larvario y aparecieran tres adultos entre los típicos hallazgos de sapo corredor (Epidalea calamita).








El celo de algunos de estos animales está ahora mismo muy encendido como pudimos comprobar en una laguna con ranas comunes (Pelophylax perezi), tritones pigmeos (Triturus pygmaeus) y ranitas meridionales (Hyla meridionalis).












Con un colega arácnido

El domingo mejoró el tiempo y por fin íbamos a tener una buena salida senderista en condiciones, yendo al Banderillas para coronar sus 1.993 metros de altura que suponen la mayor altura de la Sierra de Segura.
Por el camino no pude evitar parar a ver unas Orchis purpurea (ha sido la primera vez que veo estas preciosas orquídeas) y nos acompañaron durante los Campos de Hernán Perea animales como collalbas grises (Oenanthe oenanthe), águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), un milano negro (Milvus migrans), chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), muflones (Ovis musimon) y escarabajos tigre (Cicindela maroccana).













Hicimos la ruta que parte desde el refugio Campo del Espino, tal como hice en enero en solitario, disfrutando de sus tremendísimos paisajes bajo el vuelo de los buitres leonados (Gyps fulvus). Otras aves vistas por allí fueron el bisbita campestre (Anthus campestris) y el pardillo común (Carduelis cannabina), dos especies que algunos de vosotros estaréis más acostumbrados a ver en lugares mucho más bajos.












Al llegar a la cima vinieron las nubes y nos taparon las panorámicas, pero al abrirse de nuevo ya sí pudimos recrearnos con el premio de la cumbre, antes de que los nubarrones cubrieran todo de manera más definitiva al marcharnos (nos dio pena el grupo de excursionistas que iba a llegar en ese momento).
Pese a la climatología, que canceló mis planes originales, me quedé muy satisfecho con aquel finde en buenísima compañía oyendo enormes cantidades de música Metal y comiendo especialidades serranas como el cordero segureño o la carne de ciervo en salsa con unos buenos orujos al final. Estas quedadas segureñas nos salen mejor cada vez y no podemos ni imaginar cómo será entonces la próxima.










4 comentarios:

  1. Uma rota deliciosa pelos encontros conseguidos! Quantas fotografias "guapas, guapas"! Tão, tão emocionante ver as belezas e detalhes da mãe natureza. A sua terra é espetacular!
    (gosto especialmente das miradas que os bichos dão para os cliques do amigo... ahah... olhares muito curiosos...)
    Um beijo

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    1. Algunos animales posan realmente bien para la cámara. Me encanta que te guste mi tierra, muchas gracias.
      ¡Saludos!

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  2. Guapo ese gran pavón, es uno de mis deberes para este verano!!!

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    1. Sabía que te iba a gustar el pavón, cuando lo encontré no pude ocultar mi entusiasmo, jaja.
      Espero que salgan bien esos deberes, ¡a darles caña!

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