domingo, 16 de abril de 2017

Doñana Birdfair 2016





Ha pasado ya un año desde que fui a este evento, concretamente el día 23 (justo el domingo que viene se cumplirá el tiempo exacto) y es posible que os preguntéis a cuento de qué viene publicarlo ahora.
Son varias las entradas que se me han quedado a veces en el tintero por distintos motivos, y el de ésta no es otro que el verse apabullada por la ingente cantidad de material marismeño que conseguía todas las semanas durante el año pasado. Con tal avalancha de espátulas, calamones, garzas, moritos, cigüeñas, anátidas, limícolas y demás se me antojó que lo aquí mostrado era más de lo mismo pero en menor cantidad y variedad, y finalmente se me olvidó.

Con mi actual retorno a la sierra, en cambio, esto es ahora un soplo de aire fresco para variar un poco entre la batería de publicaciones serranas que tengo en ciernes. Vendrá muy bien ver unas cuantas aves acuáticas, y más aún viniendo de un entorno tan mítico como lo es Doñana.

Doñana Birdfair es un evento reciente que este año celebrará su cuarta edición, y yo no había estado antes a pesar de que precisamente estuve viviendo en Sevilla cuando se inauguró la primera feria, pero el año pasado el amigo Sergio de Carabias me propuso que nos viéramos allí en compañía de sus amigos Marta, Marina y Sergio.

Al igual que cuando estuve en la FIO de Monfragüe, lo mejor era encontrarse con caras conocidas e incluso amigos (allí estaba Javi Pérez por ejemplo), pero además de las visitas a los stands (pocos en comparación con la feria extremeña) era inevitable salir a ver pajarracos un rato. Los moritos (Plegadis falcinellus) y las garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) ponían una atractiva nota de color blanquinegro con sus vuelos, así como también llamaba la atención la abundancia de flamencos (Phoenicopterus roseus) pese a su lejanía.








Vimos un calamón (Porphyrio porphyrio) alimentándose a su característica manera, garzas reales (Ardea cinerea), garzas imperiales (Ardea purpurea), martinetes (Nycticorax nycticorax), espátulas (Platalea leucorodia), culebreras (Circaetus gallicus) o tórtolas comunes (Streptopelia turtur) entre otras especies más.

















Mención especial al Scarites cyclops, escarabajo perteneciente a la familia de los lucánidos (la misma del famoso ciervo volante). Recordaré a este pequeño bastardo no sólo por su imponente aspecto, también por lo que me dolió su mordisco en mi dedo... me lo merecí, lo reconozco.




Lo dicho, una cosita breve en comparación con mis sesiones pajareras del año pasado, pero con observaciones de calidad y en muy buena compañía, que fue sin duda lo mejor.
Espero que os guste este paréntesis hasta que empiece otra vez a dar la tabarra con la sierra (que está ahora palpitando primavera sin parar).





2 comentarios:

  1. Está claro que la sierra es de lo mejor, pero salidas como estas vienen bien a veces por cambiar de aires... A ver si puedes permitirte alguna dentro de poco ;)
    Saludos

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    1. La verdad es que el año pasado alternaba más y enseñaba muchas cosas distintas, pero la sierra es la sierra, y este curso estoy sacándole a Segura mucho más partido.
      ¡Saludos!

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