sábado, 1 de abril de 2017

Desde La Toba al Puntal de los Canteros




El río segura, que fluye joven y humilde junto al pueblo de Pontones y labra un fiero cañón a pocos metros de éste, cobra mayor caudal al unirse al río Madera poco antes de ser represado en el embalse de Anchuricas, ofreciendo esa estampa de espejo turquesa que se divisa desde los grandes cortados rocosos del valle.

Así es el escenario por el que me moví el sábado 18 de marzo, repitiendo una salida que hice en agosto para comprobar si la incipiente primavera ofrecía algún nuevo punto de vista a la zona.
La idea era, una vez más, ir desde la aldea de La Toba hasta el Puntal de los Canteros, para así tener oportunidades de observar aves rapaces desde sus tremendos cantiles.
El inicio vino animado por numerosos cantos de aves forestales y la siempre divertida presencia de la ardilla (Sciurus vulgaris) al ir subiendo por un empinado camino arriero.





La Toba



El cambio de estación se dejó notar con la orquídea Ophrys fusca, cópulas de la mariposa manto bicolor (Lycaena phlaeas), las orugas de la procesionaria del pino (Thaumetopoea ptyocampa) yendo a enterrarse para acabar su ciclo y los reyezuelos listados (Regulus ignicapilla) muy activos y territoriales.









En cuanto a las aves vistas desde los cortados, he de admitir que me sentí decepcionado al no aparecer el halcón peregrino o el águila real, incluso había posibilidades de ver alguno de los ejemplares de quebrantahuesos que gustan de sobrevolar la zona, pero tan sólo pude anotar las chovas piquirrojas (Pyhrrocorax pyrrhocorax) y los buitres leonados (Gyps fulvus).
Aunque, por otra parte, fue reseñable oír los reclamos en vuelo de un bando de acentores alpinos, seguramente los últimos que detecte hasta la siguiente invernada.














Pero las grandes panorámicas no me las quitaría nadie, hacer rutas por este valle es siempre garantía de una riqueza paisajística sin igual, tan sólo fijaos en la soberbia imagen del Puntal de los Canteros a pesar de la mala luz por el fuerte contraluz a esas horas.
Además, varios ejemplares diferentes de culebreras (Circaetus gallicus) me animaron la caminata después de tantas semanas invernales sin verlas.







Estando aquello tan ameno en cantos de aves, no pude evitar grabar un poco el ambiente. En estos pequeños audios podéis oír a los pinzones y carboneros comunes con otras especies de fondo como el agateador o el petirrojo, a los inquietos reyezuelos, y también los reclamos de un pardillo (no es fácil grabarlos de cerca con la grabadora en mano) con el final inesperado de un breve reclamo de culebrera (afinad bien el oído al acabar el audio).

Por si no fuera bastante como broche final, también he querido colgar la foto de un fósil como en la anterior entrada.











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