martes, 14 de marzo de 2017

Tras la nieve y la lluvia... la gran noche del sapo corredor




Tal y como pudisteis ver en la penúltima entrada, la primera semana de marzo llegó soleada y más o menos agradable, pero al llegar el fin de semana quiso el invierno imponerse aún con un bofetón de frío y nieve.

El sábado 5 me quedé en casa sin salir al monte, pero para el domingo no pude contenerme y quedé con el amigo Javi Reyes para hacer una ascensión nevada al Navalperal. Durante todo el recorrido tuvimos una fina pero persistente llovizna que fastidiaba bastante la experiencia, aunque no desmereció ver tanto el bosque de Las Acebeas como la cumbre del Navalperal bajo la nieve, mientras íbamos acompañados de un gato que llegó con nosotros hasta la misma cima (es la primera vez que me pasa, normalmente son los perros los que hacen esto).









Aparte de unas cabras montesas (Capra pyrenaica) como la de la foto de arriba no vimos gran cosa, tan sólo un tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) ya después del descenso y al pasar por una zona en la que se reproducen.
Como por la noche siguió el mismo ambiente húmedo, me di una pequeña vuelta nocturna por las afueras de Cortijos Nuevos y encontré numerosos sapos corredores (Bufo calamita) y un sapo partero bético (Alytes dickhilleni).






Y ahora es cuando llega el punto álgido, porque las zonas encharcadas acogían una gran cantidad de sapos corredores en celo que no paraban de reclamar, estando ya muchos de los machos más adelantados en pleno amplexo.
Tanto me gustó que dejé las fotografías para el día siguiente, y ya el lunes con una noche de temperaturas más suaves estuve fotografiando a los fervorosos machos dando lo mejor de sus sacos bucales.












Y es que cada vez se hace más patente la cercana primavera, ya vuelan por los pueblos los aviones comunes (Delichon urbicum) y tenemos flores como las del almendro o la orquídea gigante (Barlia robertiana).
Como regalito final os dejo unas grabaciones que hice de los coros anfibios, para que comprobéis el estruendoso concierto que tenían montado, y también el chirrido de los grillotopos que empezaron esas noches con sus serenatas junto a los sapos (si prestáis atención también oiréis el chasquido de los murciélagos). 















2 comentarios:

  1. ¡Buenas fotos de los calamitas en pleno celo! Aquí suelen empezar más tarde, eran los moteados los que estaban hace un par de días dando el cante a plena luz del día en los canales. Los gallipatos tenían también sus charcas tapizadas de huevos. ¡Ya mueve la primavera!

    Un saludo

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    1. Aún no los tenía fotografiados con los sacos bucales aunque parezca mentira.
      Están los bichos a tope, para ellos ya es primavera y nuestro calendario les importa un pito.
      ¡Saludos!

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