jueves, 9 de marzo de 2017

Dos tardes espléndidas




He estrenado el mes de marzo con un par de tardes de bicheo con sol y cielos azules después de mucho tiempo de oscuridad en febrero, de ahí que titule la entrada como espléndida, aunque el realidad el viento frío siguió estando presente a pesar de la calidez que puedan transmitir las fotografías.

El día 1 elegí subir al Puntal de la Misa, que ya conocí en octubre. Mientras iba llegando a la aldea de Los Anchos pude ver el vuelo de mariposas como la cleopatra, anunciando lo que se avecina durante la temporada primaveral, y disfrutar del paisaje de este rincón de la Sierra de Segura que merece tanto la pena descubrir.






Ya en la cumbre del Calar del Cobo iban dejándose ver especies como la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), la perdiz roja (Alectoris rufa), el águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus) o la cabra montés (Capra pyrenaica).












Sin olvidarme de las espectaculares panorámicas del que es uno de los mejores oteros de la sierra. Tanto desde el calar en sí como desde su prominente Puntal de la Misa se disfrutan de magníficas vistas al valle del Segura con los Calares de la Pililla y Cabeza la Mora, el Cerro Mentiras o La Sagra, esta última ya en Granada y aún con sus 2.383 metros de altura nevados.







El día 2 fui a la zona del Mirador de Juan León, que aparece justamente en la entrada anterior que publiqué, aunque esta vez vais a ver bastante diferencia. Son tiempos de cambio en la naturaleza, aparecen aves migradoras como la culebrera (Circaetus gallicus) y el milano real (Milvus milvus) mientras que florecen los azafranes blancos (Crocus nevadensis) y salen de sus nidos las procesionarias del pino (Thaumetopoea pityocampa).








Con respecto a las aves, por allí estaban buitres leonados, escribanos montesinos (Emberiza cia), cuervos (Corvus corax), chovas piquirrojas y un acentor alpino (Prunella collaris). La foto de este último pájaro es horrible por la lejanía y el contraluz, pero no quería dejar de documentarlo porque hasta ahora nunca vi la especie en esa zona.













Pero hubo otra ave que eclipsó la novedad del acentor alpino, mientras miraba al cielo en busca de otras rapaces que no fueran los buitres leonados vi una silueta menor y más ágil, rápidamente la identifiqué como un águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), concretamente una hembra de primer año.
Por aquí es una especie realmente escasa y son pocos los ejemplares que he podido ver, cuando en otras sierras de Jaén abunda mucho más, por lo que siempre son bienvenidos los avistamientos de esta amenazada rapaz.









Por último, también hubo observaciones de mamíferos, viendo cabras monteses (Capra pyrenaica) y ciervos (Cervus elaphus), cosa que no cuesta demasiado trabajo por ese sector de la sierra. Cuando ya iba de regreso a casa vi también una gineta durante bastante rato y habiendo aún algo de luz.







Para acabar, siguiendo mi vieja costumbre de dejar un par de imágenes como postre, ahí quedan Peña Amujo con el pueblo de Cortijos Nuevos y el cuarto creciente, y como "bonus" extra un par de audios grabados allí mismo.








2 comentarios:

  1. Esplendido reportaje desde luego, ver una perdicera ya es un un lujo reservado para unos pocos privilegiados, que poquitas quedan. Un fuerte abrazo desde la incipiente primavera cántabra.

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    1. Vive malos momentos la perdicera. En esta sierra es muy escasa, y en las otras serranías de Jaén en las que aún quedan más parejas están cayendo fulminadas en los tendidos eléctricos...
      Un abrazo desde las montañas del sur en las que ya vuelan las culebreras.

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