sábado, 4 de febrero de 2017

Una salida con premio muy gordo





El día 8 de enero estaba de vuelta en la Sierra de Segura para hacer la primera salida del año, justo antes de empezar el segundo trimestre escolar al día siguiente. Hice muy bien en querer aprovechar el tiempo para hacer excursiones porque sabía sobradamente que el invierno serrano podía jugármela más adelante, y quiso el azar que el día se saldara muy bien como vamos a ir viendo poco a poco.

Al salir de Cortijos Nuevos me encontré con la escarcha de los campos y la típica niebla del embalse del Tranco como contraste al radiante día soleado que tenía por delante. Mientras iba llegando a Pontones pude ver varias cabras montesas (Capra pyrenaica) y algunas ardillas (Sciurus vulgaris).








Piedra Horadada (Pontones)

Llegué a una zona bien elevada que me sirviera de oteadero para divisar rapaces en vuelo, que no se animaban aún por el momento. Mientras me entretenía con los carboneros garrapinos (Parus ater) y un verderón serrano me daba esquinazo, me encontré con una visita guiada de la empresa Iberus Medio Ambiente, y me uní a ellos con la agradable sorpresa de ver por primera vez a gente observando aves en esta sierra.
Venían a ver al quebrantahuesos (especie que yo también tenía la esperanza de ver aquel día), mientras tanto se iban viendo unos muflones (Ovis musimon) y otros animales como cabras monteses y buitres leonados.








Tras haber estado viendo únicamente buitres leonados (Gyps fulvus), acabó finalmente saltando la sorpresa al divisarse entre ellos una silueta de cola larga correspondiente a un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), concretamente la hembra Campera, que ya apareció en otra entrada anterior del pasado otoño.
Lo mejor es que no fue el único, porque también fueron apareciendo Marchena y Hortelano, además de otros dos ejemplares aún más lejanos que producirían más sonrojo con el nivel de cutrerío fotográfico. Hay que decir que Marchena es la hembra que habéis visto con fotos muy cercanas en otras dos entradas del blog, y que Hortelano es precisamente su pareja.





Sierra Nevada

También vimos un verderón serrano (nuevamente visto y no visto) y un águila real, y con la satisfacción de ver cinco quebrantahuesos nos despedimos y yo me fui por mi cuenta a ver qué me encontraba por los Campos de Hernán Perea.
La mole nevada de La Sagra y el agua congelada en una fuente avisaban de que aún era invierno pese al día casi primaveral que hacía, pero poco iba a tardar aquello en cambiar con la siguiente ola de frío...
Además de un ciervo a la fuga y del concierto forestal típico de estos pinares (piquituertos, trepadores azules, carboneros garrapinos, herrerillos capuchinos, pinzones vulgares, agateadores), vi mientras me marchaba unas cornejas negras (Corvus corone) y la maravillosamente inesperada sorpresa de un zorro (Vulpes vulpes) tan enfrascado en su cacería de roedores que conseguí sorprenderlo y hacerle unas fotos antes de que se esfumara. Os aseguro que llevaba mucho tiempo deseando poder fotografiar en condiciones un zorro que no fuera uno de esos ejemplares que se acostumbran a los excursionistas en áreas recreativas.







En una zona ganadera empecé a ver numerosos buitres leonados volando hacia el mismo lugar y rápidamente fui en la misma dirección porque sabía lo que me podría encontrar, y acerté cuando entre los buitres distinguí las siluetas de un águila real (Aquila chrysaetos) y dos quebrantahuesos más para acabar de redondear el día en el que más ejemplares he visto de esta icónica ave.
El quebrantahuesos que aparece en cuatro de las fotos es Estela, la hembra que vi durante una excursión en grupo de agosto, y el otro es Rayo, el mismo que vi en octubre en el Puntal de la Misa... fue un domingo con bastantes reencuentros como veis.
Por cierto, ¿sabéis por qué reaccioné con tanta presteza al ver ese barullo de buitres? La respuesta es que en octubre me pasó exactamente lo mismo en ese lugar concreto.











Lo que me quedaba del corto día invernal me dediqué a dar una vuelta viendo ya poca cosa más, los típicos pájaros de la zona como el escribano soteño (Emberiza cirlus) o el zorzal charlo (Turdus viscivorus), hasta que decidí dar la vuelta al alcanzar la zona más desolada y desarbolada de la gran altiplanicie.
Hice algunas fotos del paisaje con la nieve que quedaba sin saber que en poco tiempo aquello iba a cubrirse con un nuevo manto níveo, y eso será justamente la siguiente publicación que he pensado mostraros para comparar el cambio que dan los mismos parajes durante las nevadas, podéis esperar una nueva entrega que tendrá cabida tanto para los espectaculares paisajes invernales como para la fauna que tuvo a bien dejarse ver.














6 comentarios:

  1. De los quebrantas ya no te digo nada, jejeje. Guapa foto del zorro, enhorabuena Carlos. Un abrazo cantábrico.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Después de tantos zorros dándome esquinazo en las salidas nocturnas tuve más suerte con este otro a la luz del día.
      ¡Un abrazo bético!

      Eliminar
  2. Que ganas de tropezarme con ese bicho.Un saludo desde Ecija

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El año pasado estaba deseando poder ver uno, anda que si entonces me hubieran contado esto...
      ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Que siga sobrevolando por muchos años y con poblaciones adecuadas esta fantástica rapaz necrófaga que nunca debió de desaparecer del extremo sur español.
    Que buen hyde se podría hacer con la cabina de la renault 4. Eso, hablando de reciclaje, claro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta temporada son dos las parejas que han hecho la puesta, a ver si sale bien y tenemos para la primavera dos pollos nacidos en libertad por estos cielos.
      ¡Saludos!

      Eliminar