lunes, 13 de febrero de 2017

El invierno en el valle del río Hornos




Se está notando bien el invierno aquí en la localidad de Cortijos nuevos, en el valle dominado por la recia fortaleza del castillo de Segura de la Sierra y el aún más formidable pico del Yelmo. Estamos teniendo días fríos con viento y cielos grises que a veces dan paso a la lluvia, e incluso nevadas como las del pasado mes de enero que vistieron la sierra con blancas galas que poco durarían en estas cotas cercanas a los pueblos.







No obstante, hay días de tregua en los que reluce el sol, y he aprovechado para visitar a las cabras montesas (Capra pyrenaica), siempre tan agradecidas posando en las riscas. Algún joven macho tiene todavía esperanzas para intentar conquistar hembras, galanteando con ese característico gesto suyo de la lengua fuera.












No hace falta decir que de poco sirven esos coqueteos, habiendo ejemplares más grandes y fuertes. De entre ellos, en un día grisáceo de primeros de mes localicé en un grupo mixto a un macho montés especialmente robusto y poderoso, un magnífico avistamiento justo cuando me marchaba a casa al empezar a lloviznar.







En estas breves salidas también me gusta encontrar a otro animal igualmente montañero y amante de la roca, aún quedan varias semanas para tener entre nosotros a los acentores alpinos (Prunella collaris) hasta que en primavera regresen a sus zonas de cría apremiados por su instinto reproductor.
Esto, por supuesto, sin olvidarme de otros como el roquero solitario (Monticola solitarius) con su melancólico canto que tanto me encanta, el zorzal charlo (Turdus viscivorus), los rabilargos (Cyanopica cyanus) o los ciervos (Cervus elaphus).
Es posible que os fijéis en que hasta ahora no colgaba imágenes de rabilargos en esta sierra, y es que estos bulliciosos pandilleros no lo ponen nada fácil cuando no se trata de ejemplares acostumbrados a merenderos y áreas recreativas, éstos suelen trastear en las zonas donde se encuentra el pinar con los cultivos de olivar y huertas.












Una tarde especialmente despejada y soleada quise aprovecharla para subir a unos cortados muy propicios para avistar aves rupícolas. Así fue, en efecto, pues bajo ese sol que poco calentaba a causa de los fríos vientos fueron apareciendo los cuervos (Corvus corax), los buitres leonados (Gyps fulvus) y las águilas reales (Aquila chrysaetos).










Aún queda para que llegue la primavera con su amplio repertorio de invertebrados, pero algunos he podido ver en esta fría etapa. Puedo enseñaros un macho del escarabajo cerambícido conocido como castañeta del viñedo (Vesperus xatarti), una escolopendra (Scolopendra cingulatus) y una hembra de la araña Cyrba algerina (os invito a buscar imágenes del macho, es tan bonito que me gustaría encontrarlo por aquí).
Al escarabajo lo encontré porque lo vio una alumna del colegio, me parece muy digno de contar porque ahora los niños prefieren coger los "bichos" o llamarme para que los vea en vez de pisarlos como hacían antes de mi llegada.






Por último, pero no menos importante, he tenido la oportunidad de ver preciosos anfibios como el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) y la salamandra común (Salamandra salamandra morenica), sin duda los dos urodelos más bonitos que tenemos en Andalucía con esos brillantes coloridos.
Esto se llama coloración aposemática, sirve para avisar a los depredadores de que no es buena idea intentar ingerirlos y sentir en sus mucosas las sustancias irritantes que segregan estos pequeños y lentos animales. La salamandra de la primera foto lo muestra muy bien, al apartarla de la carretera para evitarle un fatal atropello empezó a segregar como se puede ver bien en la cola.

También he echado un vistazo a un pilón donde crían las salamandras y los sapos parteros béticos (Alytes dickhilleni), viendo las larvas cada vez mayores.










Esta imagen final es bastante desastrosa por la falta de luz que había cuando vi un almendro ya en flor, pero es una señal de lo que espera más adelante.
La verdad es que me he sentido un poco desanimado al pensar que este mes no he hecho gran cosa, por culpa de no haber podido hacer grandes escapadas de fin de semana, pero estoy cambiando de parecer al fijarme bien en todo lo recopilado poco a poco durante el paso de los días. ¡Mejor así!






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