viernes, 10 de febrero de 2017

Atravesando los Campos de Hernán Perea





El 15 de enero llegó nublado y ventoso, una vez más tuve que cambiar mi plan inicial de subir al Banderín (tal vez recordéis que en diciembre también me quedé con las ganas) al ver que el horizonte lleno de nubarrones grises estropearía la gracia de esa subida que reside en las panorámicas de La Sagra y otras montañas granadinas.
Se me ocurrió atravesar con el coche los Campos de Hernán Perea por si así al menos podía ir viendo y fotografiando lo que me fuera encontrando. Tomé la pista que llega hasta Don Domingo desde el nacimiento del Segura, viendo por el camino la nieve que aún quedaba en los pinares, y animales como cornejas negras (Corvus corone), escribanos soteños (Emberiza cirlus), pinzones vulgares (Fringilla coelebs), un alcaudón real (Lanius meridionalis), gorriones chillones (Petronia petronia) o una ardilla (Sciurus vulgaris).














Mis entradas sobre esta altiplanicie normalmente acaban cuando llego a la parte más desarbolada y rocosa, un entorno duro y desolado con algunos refugios para quienes deseen unas largas y emocionantes jornadas por estas montañas prebéticas. En esta ocasión iba a continuar, desde luego, allí se veían desde el mismo punto El Banderillas (1.993 metros) y El Empanadas (2.106 metros).

El primero es la mayor altura de la Sierra de Segura, y os adelanto que justamente el día anterior estuve allí (cosa que ya veréis por el blog), mientras que el otro es ni más ni menos que el punto más alto de todo el parque natural... al que sé que acabaré subiendo algún día.







Tal como se puede ver en las fotos, a veces asomaba algún retazo de cielo azul y soleado, cosa que aprovechaban las grandes rapaces planeadoras como los buitres leonados (Gyps fulvus) y el águila real (Aquila chrysaetos) para tomar altura. Poca cosa más se veía en ese entorno como de otro mundo, una verdadera esponja caliza que da origen a los grandes ríos de la sierra.










El refugio de Rambla Seca fue el lugar donde paré y di media vuelta, quién me diría que volvería por allí tres años después de hacer el mismo recorrido a la inversa (pinchad aquí para verlo).
No quise hacer el regreso por el mismo camino, así que tomé el desvío al refugio Campo del Espino, aunque seguí sin ver gran cosa aparte del poderoso paisaje y los buitres leonados, tan sólo algunas urracas (Pica pica) y unos muflones (Ovis musimon).










Cambió el panorama al transitar parajes más protegidos del viento, entonces es cuando se mostraron más animales como una segunda ardilla, unos lejanos ciervos (Cervus elaphus), cabras monteses (Capra pyrenaica), más gorriones chillones, más buitres leonados.... y ELLA.
¿Que quién es ella? Pues Marchena, la hembra de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) con la que he tenido ya varios encuentros en mis salidas por la sierra. Ya aparece en dos entradas anteriores del blog, queda aún otra pendiente, y allí estaba de nuevo sobrevolándome y mirándome con curiosidad mientras yo caminaba junto a unos formidables cortados.

Esta hembra es mucho más especial por otro motivo, de gran importancia, puesto que actualmente se encuentra incubando en su nido, siendo su cónyuge Hortelano y ella la segunda pareja que empieza a criar en Andalucía tras largos años de extinción. La primera pareja fue la formada por Blimunda y Tono, que crió en 2015 y este año vuelven a la carga; imaginad si todo sale bien y esta primavera tenemos a dos jóvenes quebrantahuesos sobrevolando estas sierras de las que jamás debieron desaparecer.












Al final, una vez más, me salió bien la jugada pese a quedarme sin cumplir el plan inicial. Para acabar la entrada quise dejar unas imágenes de cabras monteses que vi al volver a casa junto con otra de los grandes picos que rodean la altiplanicie, pero tengo algo más para compartir, un audio que yo mismo grabé en este paraje unos meses atrás. José Carlos Sires me ha echado una mano editándolo y colgándolo en la red, gracias a su ayuda podemos escuchar ahora a los piquituertos y otras aves forestales en un bebedero natural de la sierra.














4 comentarios:

  1. Bonita salida Carlos, las cabras ya mismo comen de tu mano .Un saludo desde Ecija

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    1. Gracias. Así son las cabras, en unos sitios tan descaradas y luego en otros son desconfiadas como ellas solas.
      ¡Saludos!

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  2. Eso esperamos, que salga bien la cría de los quebrantahuesos y poco a poco los jóvenes vayan incrementando la población de éste, su también territorio de cría para la especie.

    Saludos

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    1. Es esperanzador que ya empiece a haber unidades reproductoras en estas montañas, con lo difícil que se pone la cosa para la vida silvestre, que cada vez parece sobrar más para la sociedad.
      Saludos.

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