lunes, 23 de enero de 2017

Triplete de quebrantahuesos en los Campos de Hernán Perea





Inmediatamente a aquel sábado que estuve en el Puntal de las Buitreras, salí el domingo 11 de diciembre por los Campos de Hernán Perea con la idea de subir al Banderín, un pico de más de 1.900 metros muy cercano a la provincia de Granada.

Fui viendo durante el trayecto distintas especies como cornejas negras (Corvus corone), un zorro (Vulpes vulpes), cernícalos vulgares (Falco tinnunculus), carboneros garrapinos (Parus ater), escribanos soteños (Emberiza cirlus), currucas rabilargas (Sylvia undata), carboneros comunes (Parus major) o piquituertos (Loxia curvirostra).


Hornos de Segura











Una vez ante el sendero que me conduciría al Banderín oí un fuerte estallido que me hizo pensar que pudieran estar cazando por allí, y no me quise arriesgar sabiendo sobradamente que la actividad cinegética a veces se cobra víctimas humanas (la última noticia al respecto es de dos agentes forestales que fueron tiroteados deliberadamente).

Así pues, continúe andando por la zona del cortijo de Juan Fría y no estuvo nada mal la decisión porque vi volando a lo lejos un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el macho bautizado como Góntar y al que tal vez recordéis por aparecer en una entrada del pasado otoño en la que lo fotografié mucho más de cerca. Pero no acaba ahí la cosa, mucho ojo, porque cuando aún estaba observando a Góntar vi llegar un segundo ejemplar que me pilló por sorpresa al girarme un momento.










Para verlos mejor fui subiendo una loma que resultó ser un buen otero de grandes montañas como La Sagra o El Banderillas, por lo que no tuve ninguna prisa por bajar, y me alegré enormemente de esa decisión cuando vi una enorme sombra sobre mí y me encontré nuevamente con ese segundo quebrantahuesos sobrevolándome a muy baja distancia. Tanto que se le pudo conocer su identidad, es el macho Royal, que ya ha empezado a mudar y sólo conserva la marca del ala derecha.













Por el acceso al Banderín dejó de oírse ningún ruido, por lo que me dije que fue una falsa alarma pensar que estuvieran cazando, así que ya sí me animé a acercarme a conocer aquella nueva zona. Al hacerlo vi pasar a los buitres leonados (Gyps fulvus) a menor altura que durante el resto del día, incluso se oía el silbante sonido del aire en sus alas, y también vi al mismo tiempo una pareja de águilas reales (Aquila chrysaetos) cicleando. Por si no fuera bastante, pasó un tercer ejemplar de quebrantahuesos, esta vez identificable como Pozo Alcón. 
Sorprendía la cercanía que se iba teniendo de La Sagra, al ver las fotos pensaréis que se ve como en las otras tomas que suelo hacer, pero tened en cuenta que las fotos de otras publicaciones las hago a mayor distancia usando el zoom al máximo.




Ovejas segureñas









Pude ver el Banderín desde la Cañada Lamienta, paraje solitario como pocos, pero estaba claro que me anochecería si decidía llegar hasta el final, teniendo que desistir muy a mi pesar. Aunque no me sentí muy desanimado porque estos bruscos cambios de planes sobre la marcha me hicieron ver tres quebrantahuesos en una misma salida... y pensar que hace años pensaba que el único que iba a conseguir ver era el peluche que llevo en el coche...




Muérdago






Con esto finalizan los avistamientos de quebrantahuesos del 2016, ¡pero todavía quedan los que he ido viendo en este nuevo año! Para no dar tanto la tabarra con esta magnífica rapaz iré publicando las entradas en otro orden pensando en dar variedad al asunto, ya saldrán de nuevo los quebrantahuesos en su momento y llegará incluso un día en que este triplete parezca poco, creedme, así como también la foto del zorro que he colgado será una verdadera basura en comparación con otra reciente que tengo. Lo que sí veréis antes será el cambiazo que han dado estos parajes del término de Santiago-Pontones con el temporal de frío y sus nevadas.






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