lunes, 29 de agosto de 2016

Más aventuras norteñas





Ya está a punto de acabar agosto y dentro de nada comenzaré mi nuevo curso en la Sierra de Segura, pero antes de mostrar lo observado en los inicios de esta nueva andadura aún tengo que mostrar varias cosas de lo más interesante durante mis viajes al norte peninsular.

Además de Cantabria, también he estado por el País Vasco con incursiones a Navarra y Huesca, cosa que en principio no iba destinada al blog por ser principalmente una visita a un buen amigo para ir juntos a visitar distintos lugares, pero he acabado viendo tantas especies de interés (por ser raras o directamente ausentes en el sur, e incluso novedades) que ha merecido ser relatado.

El día de mi llegada no hice fotografías, pero este coipú (Myocastor coypus) se puso muy a tiro en Plaiaundi, humedal en el que también se vieron archibebes comunes, martines pescadores o una joven garza imperial entre otros. Cabe recordar que este roedor no es autóctono y procede de escapes de granjas peleteras.







Al día siguiente hicimos una salida que teníamos pendiente desde el año pasado, yendo a Huesca para ver el fabuloso castillo románico de Loarre y visitar también el monasterio de San Juan de la Peña, cumpliendo al fin mi larga ilusión de muchos años atrás de poder admirar este castillo en persona,
















Estando por aquellos parajes era de esperar avistar numeras aves planeadoras como buitres leonados (Gyps fulvus), seis alimoches (Neophron percnopterus) distintos y un grupo migratorio de siete cigüeñas negras (Ciconia nigra), con el extra de encontrar un sapo común (Bufo spinosus) al regresar por la noche.


Mallos de Riglos








Otro día nos fuimos a ver las Cuevas de Zugarramurdi, bien conocidas por sus historias de brujería, y el bonito pueblo de Amaiur, viendo reptiles y anfibios norteños como la lagartija roquera (Podarcis muralis), un precioso macho de lagarto verde (Lacerta bilineata) y tritones palmeados (Lissotriton helveticus) bajo el vuelo de numerosos milanos reales (Milvus milvus).

















Ese día resultó ser de lo más bichero, porque por la tarde estuvimos en el bosque de Orgi y pude encontrar más tritones palmeados, un grillo de matorral y varias ranas ágiles (Rana dalmatina).
Esta rana, además de una novedad, es toda una curiosidad al tener una distribución tan restringida en la Península, pudiéndose encontrar solamente en Navarra, Álava, Vizcaya y Burgos (Condado de Treviño). Podéis ver que recuerda a la rana bermeja, a la que desde luego también se parece en sus hábitos forestales y poco ligados al agua.
Del mismo modo, la mañana de mi partida tuve tiempo de ver otra especie nueva de distribución muy localizada en el norte, en este caso el lepidóptero ocelos azules (Minois dryas).

Especies nuevas, grandiosos parajes y, sobre todo, una magnífica compañía con muchas risas y buenas comilonas, ¡así da gusto!
Para la próxima ya empezaré a publicar sobre la Sierra de Segura, que estrenará el nuevo curso con una especie llena de poderoso carisma a la que tenía muchísimas ganas desde hace tantos años.











viernes, 26 de agosto de 2016

Por la campiña de Jaén en pleno verano





El verano llega siempre muy tórrido a las campiñas jiennenses, nada nuevo en la mayoría del territorio peninsular.

Pero, entre olivares y cortados arcillosos, se esconde en Bailén un pequeño oasis acuoso que atrae a no poca fauna que allí puede medrar como si estuvieran en un buen humedal. Galápagos leprosos, gallinetas, fochas, cigüeñuelas y chorlitejos chicos son los ejemplos clásicos, junto a otras visitas como las del martín pescador, el somormujo lavanco, la garza real o distintas especies migradoras que hacen un alto en su viaje para reponer fuerzas, sin olvidarnos de diversas rapaces que suelen campear por allí o bien aparecen de vez en cuando, como el águila calzada, el aguilucho lagunero, el cernícalo primilla, el ratonero o el buitre leonado, con la interesante cita de un buitre negro la mañana del día 23.

Destacan allí para mi gusto las libélulas al estar presentes especies muy atractivas y alguna que otra rara que no veo en otros sitios. Aquí abajo dejo representadas las especies Crocothemis erythraea, Orthetrum chrysostigma, Trithemis annulata, Anax parthenope, Brachythemis impartita, Trithemis kirbyi y Paragomphus genei.

Hay que tener en cuenta el origen africano de buena cantidad de ellas, porque si están colonizando nuestro territorio es señal de que algo estamos haciendo con el clima...






Una cicindela










Si las libélulas son todo un símbolo de los días veraniegos, para mí son muy clásicos de las noches del verano los chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus ruficollis), de los que he visto bastantes ejemplares en salidas nocturnas en las que también he podido observar conejos, liebres, lirones caretos, zorros y mochuelos, e incluso oí el reclamo de un joven búho chico en un olivar.













Dentro de no mucho nos abandonarán los chotacabras para migrar al continente africano, al igual que las tórtolas comunes (Streptopelia turtur)... bueno, las que sobrevivan a la media veda, una práctica absurdamente presente a día de hoy cuando los mismos cazadores admiten que comenzaron la temporada con escasez de piezas cobradas.

















Por la misma zona, que obviamente no nombraré para no divulgar un sitio en el que las pobres tórtolas aún son frecuentes, también andan alcaudones comunes (Lanius senator) y elanios azules (Elanus caeruleus), además de otras especies sin fotografiar como abejarucos y alcaravanes.






Cernícalo vulgar y tórtola turca




Las charcas de Bailén no son desde luego el único punto de agua a modo de oasis para la fauna, cerca de Baeza está la Laguna Grande como imán de diversas aves acuáticas, que este año se han encontrado con el panorama que vais a ver en las fotos de escasez tremenda de agua. Aun así, se congregan allí cigüeñuelas (Himantopus himantopus), garcetas comunes (Egretta garzetta), chorlitejos chicos (Charadrius dubius), andarríos grandes (Tringa ochropus) y archibebes comunes (Tringa totanus) entre otros.










Aquello que he referido es en la zona más naturalizada del paraje, en la parte destinada al riego siempre hay una buena profundidad de la que gozan los galápagos leprosos (Mauremys leprosa) junto a unos invasores galápagos de Florida (Trachemys scripta) que ya imagino de qué manera habrán llegado hasta allí.










Se veían más especies de aves, por supuesto, como abejarucos o aviones zapadores. Fotografiados ahí quedan un milano negro (Milvus migrans) que levantaba a todas las cigüeñuelas a su paso y una hembra de oropéndola (Oriolus oriolus) visiblemente acalorada.







Si hablamos del verano en el campo no podemos olvidarnos de su banda sonora por excelencia: la cigarra (Cicada orni). Un ejemplar tuvo a bien dejarme hacerle unas cuantas fotos, y dos de ellas parecían divertirse mucho como vais a ver más abajo.











Otras entradas del estilo las he cerrado con las vistas a Sierra Mágina que se disfrutan desde la laguna, pero hoy me decanto por hacer lo propio con la Sierra Sur al avistarse desde allí La Pandera (su punto más alto).