domingo, 18 de diciembre de 2016

Sierra Nevada






Esto es algo que tarde o temprano tenía que hacer, mi ilusión por bichear en todas las provincias andaluzas que abarcan las Cordilleras Béticas inevitablemente me terminaría por llevar a la mítica Sierra Nevada.
El sector de Jaén lo tengo bien cubierto, eso desde luego, y durante el curso pasado ya me fui encargando de ir conociendo las Béticas en Cádiz, Sevilla, Córdoba y Málaga. Para dar el salto a la provincia de Granada tuve el pretexto perfecto en la invitación de mi amigo Javi Pérez al estar él residiendo allí ahora mismo, y allí que nos plantamos el día 3 de diciembre para ver qué nos encontrábamos en las rutas en torno al Trevenque.

Las lejanas imágenes de cumbres nevadas no parecían pertenecer a las mismas sierras donde estábamos en ese momento, una media montaña caracterizada por un sustrato arenoso con espartales y tomillares.
En ese entorno árido y aparentemente vacío nos encontramos, no obstante, con buenas observaciones faunísticas, tales como salamanquesas comunes (Tarentola mauretanica), mirlos capiblancos (Turdus torquatus), arrendajos (Garrulus glandarius), cabras montesas (Capra pyrenaica), carboneros comunes (Parus major) y currucas rabilargas (Sylvia undata), además de algunas otras aves sin fotografiar como escribanos montesinos y soteños, distintos fringílidos, zorzales charlos y un alcaudón real.














Bajando por un interesante barranco nos sobrevoló un bando de acentores alpinos y seguimos viendo aves como herrerillos capuchinos, perdices rojas y pitos reales (este último más bien oído); como muestra fotográfica aquí queda un carbonero garrapinos (Parus ater).
Cuando hacía ya largo rato que abandonamos los matorrales y nos paramos a divisar los colores otoñales y una bonita cascada cayendo en una poza, Javi se divirtió avisándome de que tenía algo en la nuca, ni más ni menos que una ninfa de mantis palo (Empusa pennata) que vete tú a saber el tiempo que llevaría usándome como transporte público.










Ir junto a alguien que entiende más que tú de botánica es un gran plus en las salidas serranas, con lo que gusta poder poner nombre a lo que uno ve... aun así ahora mismo admito no recordar el nombre exacto de alguna especie.
Que no os engañe el aspecto de un par de fotos en las que asoma el cielo azul, el día estuvo muy nublado y nos llovió ligeramente en varias ocasiones, tanto como para que un simpático sapo común (Bufo spinosus) se diera un paseo diurno.



Cornicabra

Arce

Clemátide

Fresno

Almoradú

Mostajo

Orégano

Majuelo




Buscando una mayor altitud nos fuimos encontrando con bosques de pino silvestre (Pinus sylvestris) que allí son autóctonos y forman masas forestales de manera natural. Desde allí se divisaban nuevamente las cumbres nevadas tras la silueta del águila real (Aquila chrysaetos), y más abajo teníamos los quejigos vestidos de otoño con extensos rodales de espinos y rosales silvestres que acogían a numerosos zorzales alirrojos que no llegamos a ver (suerte que conozco ya sus reclamos).
Un lugar ideal para sentarse a almorzar, tal como hicimos en efecto.











Nos llamaban poderosamente la atención los tremendos contrastes en una misma zona, al ver mantos nevados al lado de densos pinares que tapizan esas laderas arenosas que acaban por convertirse en canchales y ramblas. Fue en una de esas laderas donde, además de un joven macho de cabra montés y varias hembras con crías, vimos tres ejemplares de acentor alpino (Prunella collaris) que al fin posaban para la cámara (aunque bajo la llovizna).











Para terminar, un surtido de imágenes que ponen una vez más de manifiesto los contrastes al ver el Trevenque y el Castillejo (tras un tío barbudo que os sonará mucho) al lado de las grandes montañas cubiertas por la nieve.
Lo pasamos realmente bien pateando esas sierras pizarrosas que tan curiosas me resultaron al tener siempre en mente las sierras calizas de pinos laricios de mi tierra, hubiera querido hacer alguna que otra referencia para describir el recorrido senderista, pero es casi misión imposible porque acabamos improvisando ruta como nos venía dando la gana, así somos. Al día siguiente volvimos a las andadas por otra sierra granadina, una que tenía ganas de conocer mejor desde hace muchos años y que ya veréis cuando toque.

Nota: aquel día vi un par de grullas mientras bajaba desde mi tierra en dirección a Granada, una cita que me gustó especialmente por haber sido muy cerca de mi pueblo.











10 comentarios:

  1. Vaya día sinegético que echamos!Nos queda mucho que explorar en esta sierra y en los alrededores.
    Falta la foto de esa mantis en tu cogote! Jajajaja

    Un saludo!

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    1. Buffffff, hay tanto por trastear allí que podríamos acabar convertidos en el bigfoot. Ya he arreglado tan imperdonable error, jajajaja.
      ¡Saludos!

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  2. Hola Carlos,

    la foto con la mantis en la chepa es lo más jajaja, "dejad que los bichos se acerquen a mí", el slogan para 2017 jeje. Muy guapa por cierto, tiene un aspecto alienígena.

    ¿La salida no pedía un caldito o un chocolatito al acabar? Vaya rasca.

    Salu2 Linse!

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    1. Pues aquel día lo terminamos comiendo pizza, que también vale porque está calentita, jajaja. Antes me quejaba de no ver muchas mantis, y ahora hasta aparecen en mi pescuezo, ¡hay que ver!
      ¡Saludos!

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  3. Fresco, fresco se presentó el día; menuda nevera la de la sierra.
    Guapos los acentores que, por desgracia, todavía no he visto en el pueblo. Menos mal que subiendo a la terraza de casa pude ver al treparriscos. Qué cosas, lo suelo ver casi siempre alrededor de las 13´00 h. También tuve suerte de verlo capturar una polilla.

    Saludos

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    1. Menudo reservorio de agua hay en las nieves de la mítica sierra andaluza...
      La única vez que he visto treparriscos ha sido pateando los Picos de Europa, ni me imagino lo que debe ser verlo desde casita.
      ¡Saludos!

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  4. Guapa ruta que os hicisteis, no paras chaval. Enhorabuena por lo de las grullas, un fuerte abrazo norteño.

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    1. Salió muy bien, con lo difícil que era elegir entre el montón de buenas ideas que había.
      ¡Un abrazo desde las Béticas!

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  5. Muy bonita la foto de la mantis y la de los capiblancos.
    Saludos

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    1. Muchas gracias, los dos son especies muy chulas y siempre gusta verlas.
      ¡Saludos!

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