jueves, 15 de diciembre de 2016

Esas pequeñas pero importantísimas salidas






Los fines de semana, siempre que puedo, organizo alguna extensa salida senderista para disfrutar de la naturaleza en la Sierra de Segura, pero también tengo algunas salidas más breves que aportan algo esencial.

Las cortas tardes de esta estación no dan mucho de sí, pero yendo a tiro fijo a sitios cercanos ya conocidos puedo tener mis buenos ratos de observación de fauna desconectando totalmente de la rutina y del yugo de la sociedad moderna. Es algo tan agradecido que pienso que ojalá todo el mundo pudiera sentirlo y vivirlo alguna vez, pero no todos saben encontrar el valor de las cosas pequeñas por muchas frases bonitas que pongan sobre ello en sus redes sociales.

Aquí tengo por ejemplo unas cuantas imágenes del pasado mes de noviembre en mi antigua área de bicheo entre Torres de Albanchez y Villarrodrigo (este último pueblo en la foto inicial), un día que tuvo temperaturas tan suaves que se animaron a salir insectos como la mantis religiosa (Mantis religiosa) y la libélula Sympetrum striolatum. También vi alguna ardilla (Sciurus vulgaris) y aves como el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y el cuervo (Corvus corax).












También estuve en la laguna de La Hueta, que parece que se llenará cuando llegue la primavera y aún durante el invierno será solamente fango encharcado. No obstante, me salió bien la jugada al ver un metamórfico de sapo partero bético (Alytes dickhilleni) mientras iba buscando tritones pigmeos (Triturus pygmaeus), un buen hallazgo porque no tenía constancia de la presencia de este endémico anuro en la zona. Los ejemplares de tritón han sido de manera fortuita todo un muestrario para poder comparar al macho (de incipiente cresta) con la hembra, así como también con un pequeño metamórfico.
Al elegir regresar a casa por Segura de la Sierra fue casi inevitable topar con las cabras montesas (Capra pyrenaica).









Pero todavía puedo encontrar mis momentos de esparcimiento aún más cerca de casa. En el mismo entorno de Cortijos Nuevos he podido ver, además de imágenes tan imponentes como la del Yelmo nevado, animales como el águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus), el ciervo (Cervus elaphus), el bisbita común (Anthus pratensis), el escribano montesino (Emberiza cia), el acentor alpino (Prunella collaris) o la perdiz roja (Alectoris rufa). Incluso he podido constatar la presencia del tejón, aunque tristemente con un ejemplar atropellado.















Uno de los hallazgos más interesantes ha sido el de búhos chicos en el entorno de Hornos de Segura, al avistar un ejemplar en vuelo y oír cantos y reclamos... y ya puestos, no puedo dejar pasar la oportunidad de cerrar la entrada con una imagen nocturna del susodicho pueblo.
¿A que así da gusto escaparse un rato por las tardes?








4 comentarios:

  1. Pequeña salida pero gran sesión fotográfica, que pena lo del tejón, hace dos semanas vi otro igual. Un abrazo desde el soleado cantábrico.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya te digo, a mí estos surtidos de especies me encantan.
      Pues yo el abrazo te lo voy a devolver con mucha lluvia, ¡parece el mundo al revés!

      Eliminar
  2. Si, demasiados tejones atropellados. Pero bueno, el resto del paseo ha sido de lo más fructuoso.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es desalentador ver así la mayoría de mamíferos como mustélidos y erizos, de hecho he visto muy pocos tejones vivos.
      ¡Saludos!

      Eliminar