martes, 27 de diciembre de 2016

El duro invierno






Durante el otoño ya habíamos tenido algunas nevadas en las cotas más altas de la Sierra de Segura, pero ninguna como esta última de hace una semana que ha cubierto del níveo manto buena parte del término de Santiago-Pontones, tanto que aún persiste y se pueden divisar sus cumbres nevadas desde otros puntos de la provincia de Jaén.

El domingo 19 me apeteció estrenar el invierno a lo grande (pero el invierno real y no el que dice el calendario, por si algún listillo ya lo estaba pensando) yendo un paraje que sabía que me mostraría toda la grandiosidad invernal en su más sublime expresión: los Campos de Hernán Perea.
Ya he mostrado esta gran altiplanicie en anteriores publicaciones, recorriendo más rincones cada vez, disfrutando de la naturaleza agreste de uno de los lugares con más personalidad del parque natural, y ahora era el momento de cumplir mi pequeña ilusión de hacer un recorrido invernal como los que veía en las fotografías de guías excursionistas. 

Escogí partir del nacimiento del río Segura, por no haber allí nieve y así poder dejar el coche con mayor seguridad, para empezar a seguir a pie el sendero que lleva al refugio Campo del Espino, primero con tímidas pinceladas nevadas hasta que el pinar se tornaba más blanco y así llegar a las zonas más desarboladas y desoladas en las que pude paladear a mis anchas la blancura del entorno con ese efecto de silencio generalizado que producen las nevadas. Os remito a este blog amigo en el que queda explicado esto último que digo, pinchad aquí.













La belleza de estos parajes nevados es indudable, y es muy satisfactorio contemplarla de esta manera en vez del al estilo turistazo, pero no hay que olvidar la prudencia cuando se trata de los Campos de Hernán Perea, un descuido o insensatez puede tener un alto precio allí. Mi itinerario lo conocía ya bien de antemano, iba bien preparado, y tuve que tomar la decisión de dar media vuelta antes de llegar al refugio cuando la nevada arreció y la visibilidad iba reduciéndose en el horizonte, no conviene arriesgarse a verse en medio de una ventisca.

En este recorrido a pie tuve algo de compañía animal a pesar de la soledad que casi se puede palpar en las imágenes, la vida sigue su curso y allí se podían oír y ver cuervos, pardillos, carboneros y piquituertos. No es desde luego la mejor situación para observar fauna, quedando en algo meramente estético, para ver a los habitantes de la sierra hay que ir a donde ellos encuentren refugio y alimento.
Estando nevadas las cimas de montes como el calar de Nava del Espino y El Yelmo, las aves de montaña como las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y los acentores alpinos (Prunella collaris) estaban muy cerca del pueblo de Segura de la Sierra, alimentándose a pocos metros de la casas. También las cabras montesas (Capra pyrenaica) se dejan ver ahora con facilidad a cualquier hora del día.

















Cada vez voy viendo más alcaudones reales (Lanius meridionalis) al llegar ejemplares invernantes, mientras que los roqueros solitarios (Monticola solitarius) ponen una nota alegre ofreciendo su melodioso canto en estos días gélidos. Igual de fervorosos andan los sapos corredores (Bufo calamita), que han aprovechado las noches lluviosas del valle del río Hornos para salir en busca de idilios. Esta es la penúltima entrada del año, dentro de tres días publicaré la última eligiendo alguna de las grandes salidas que hice este mes, y tocará ir pensando en hacer el repaso de todo el 2016 para cuando estrenemos año nuevo...












4 comentarios:

  1. Hola Carlos,

    tus spoilers de Facebook ya nos preparan para lo que se avecina, pero verlo y leerlo por aquí es mucho mejor. Cualquier día se jubila el Yeti y te pasa el testigo a ti, ojo cuidao. Muy chulas las fotos de las cabras, alguna parece que se te va a caer encima con esas posturas...

    Salu2 Linse!

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    1. Anticipo muchas cosas, es verdad que el año pasado tenía más cuidado con eso, jaja, pero me acuerdo de ir reservando cosas chulas y siempre está el relato de las salidas.
      Con la barbaza que tengo ahora mismo creo que ya soy el Yeti definitivamente.
      ¡Saludos!

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  2. Sí, duro, duro se prepara el invierno. Cualquier día como apriete más el invierno, igual te vas con esa sonrisa todo el viaje hasta que pilles la hoguera de casa jaja.
    Ese alcaudón ha quedado guapísimo, como me gusta. Que decir de las entrañables chovas piquirrojas, no me canso de verlas. Los alpinos parece que se me resisten en el pueblo, a ver si coincido alguna vez con ellos ya que el mono del treparriscos ya me lo quité.
    No te puedes quejar de la nieve si tus ganas merman para salir al campo, puesto que como demuestras mediante fotos significativas, lo tienes todo al alance de la cámara.
    Gracias por el enlace; la nieve bien merece estas dedicatorias que le brindamos.

    Saludos


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    1. Fue enormemente agradecida la paradita en un bar con chimenea y la comida caliente, pero mucho.
      Los alcaudones siempre se me largan volando o los veo por carreteras en las que no puedo pararme, ya era hora de pillar uno bien aunque fuera por pura estadística.
      ¡Saludos!

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