lunes, 12 de diciembre de 2016

De ungulados






Los grandes mamíferos herbívoros son algo que casi automáticamente le viene a la mente a muchas personas al pensar en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y no son pocos quienes llegan aquí con la idea de poder avistar algún ungulado mientras hacen una excursión o simplemente al venir a pasar el día en sus áreas recreativas.

Por mi parte, aquí en la Sierra de Segura, tengo por su puesto bastantes encuentros con estos animales, sobre todo con la cabra montés en las zonas rocosas, pero precisamente esta especie no saldrá en la entrada de hoy. Veremos las otras dos especies autóctonas, el ciervo (Cervus elaphus) y el jabalí (Sus scrofa), así como también los introducidos gamo (Dama dama) y muflón (Ovis musimon).

La zona del embalse del Tranco es un lugar óptimo para ver a estos grandes mamíferos, y allí que fui un par de tardes sueltas de noviembre con esa idea, pero primero empezaré con algunas aves como por ejemplo buitres leonados (Gyps fulvus), un joven azor (Accipiter gentilis), un zorzal alirrojo (Turdus iliacus) y un carbonero garrapinos (Parus ater). También, ya sin fotografiar, un gavilán y un inesperado esmerejón que seguramente llegó aquí tras los paseriformes que pasarán el invierno en estos pagos.



Peña Amusgo










En los montes que bordean el embalse aún crece una buena representación de lo que fue el bosque mediterráneo de tiempos pasados, con quejigos, encinas, madroños, arces, almeces, lentiscos, etc... En sus claros salen a pastar las ciervas con sus crías, y también pueden avistarse los gamos y muflones. Aprovecho para comentar que en los años 50 se quiso reintroducir el corzo (lamentablemente por motivos cinegéticos y no conservacionistas) pero no fue posible por la fuerte competencia con los otros ungulados, así como en 1960 se intentó introducir el rebeco con la desastrosa muerte de todos los ejemplares por motivos obvios.




Arce y madroño

Zarzaparrilla









Ha sido particularmente interesante adentrarme en la porción de la sierra conocida como Las Lagunillas, con rincones de umbría humedad y parajes que alimentaron la imaginación de los antiguos serranos hasta el punto de alumbrar curiosas leyendas. Pero eso lo veremos con más detenimiento en una futura entrada sobre una reciente salida que hice por allí, ya explicaré más detalles.
El caso es que allí las observaciones de mamíferos se tornan más emocionantes al encontrarlos en un entorno más agreste y abrupto, en total soledad y dejando un sabor de boca más salvaje. Así es como pude toparme con los jabalíes y los machos de los ciervos, que me lo ponen más difícil que los gamos.












El remate era disfrutar de aquello con las vistas del Banderillas nevado, colosal montaña que algún día me animaré a subir.
Y, tal como dije más arriba, otro día habrá una publicación dedicada a una jornada entera que pasé en Las Lagunillas, puedo adelantar que fue espectacular...









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