miércoles, 30 de noviembre de 2016

Valles de los ríos Zumeta y Segura






Para el día 12 de este mes no tenía ningún plan previsto tras haberse cancelado un curso sobre anfibios y reptiles al que tenía muchas ganas de ir, cosas que pasan, no tenía muy claro lo que haría ese sábado y se me ocurrían varias ideas... curiosamente acabé yendo a dos de los sitios que tenía pensados cuando recibí un mensaje de Javier Reyes diciéndome que venía de camino a la Sierra de Segura junto a su mujer para ver El Morrión en el valle del Zumeta.

Al pasar por Hornos de Segura no pudimos evitar querer parar en cuanto tuviéramos vistas elevadas para fotografiar el pueblo emergiendo sobre la niebla del embalse del Tranco, bien merecía la pena como veis.

Otra paradita la hicimos en un lugar donde en varias ocasiones yo había visto un solitario y joven macho de muflón (Ovis musimon) porque Javier lo había visto en mis fotografías y él también quería verlo, y allí lo encontramos fiel a su cita. Comprando en la panadería de Pontones vi una pareja de mirlos acuáticos (Cinclus cinclus) en el aún joven río Segura, una sorpresilla inesperada, y antes de llegar a Santiago de la Espada apareció la lejana silueta de un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) entre las de los buitres leonados y la de un águila real.










Tras alguna parada más, ya puramente paisajística, llegamos al cañón del Zumeta, un rincón de la Sierra de Segura que aún tengo pendiente de ir conociendo mejor... y de bichear, porque estoy seguro de que en un futuro próximo le voy a ir sacando todo el potencial a este paraje tan atractivo. De hecho, tan sólo en ese rato ya pude ver numerosos buitres leonados (Gyps fulvus), un azor (Accipiter gentilis) y una cabra montés (Capra pyrenaica), pero eso sólo entre los fotografiados, porque también había petirrojos, zorzales comunes, chovas piquirrojas, cuervos, currucas cabecinegras, mitos, herrerillos comunes, cormoranes grandes, un cernícalo vulgar, mariposas Vanessa atalanta y la libélula Aeshna cyanea.













El Morrión



Como durante el recorrido estuve mencionando el Puntal de las Buitreras, decidimos hacer la ruta que sube desde la cuesta de Despiernacaballos (un topónimo que deja muy claro el asunto). Junto a los piquituertos (Loxia curvirostra) y muchas más aves como páridos o buitres leonados tomamos el sendero que resultó bastante cómodo durante gran parte del trayecto, hasta que se tornó algo más duro hacia la subida para recompensarnos con unas soberbias vistas al valle del Segura. Desde allí se podía contemplar el río Segura represado en el embalse de Anchuricas, los calares del Cobo y de Cabeza la Mora o el cerro de las Mentiras entre otros.










Justo antes de la bajada de regreso tuve uno de los grandes momentos faunísticos de la jornada, entre los muchos buitres leonados (Gyps fulvus) que remontan las corrientes en los cortados ascendieron otras dos rapaces que rápidamente captaron mi antención: un gavilán (Accipiter nisus) y un águila perdicera (Hieraaetus fasciatus).

Sobre todo lo digo por el águila perdicera, un ejemplar de segundo año que me alegró mucho al ser el único que veo por estas sierras aparte de un juvenil en dispersión que vi hace cinco años. Esta amenazada rapaz resulta por aquí mucho más escasa que en las otras sierras Béticas del sector jiennense (Sierra Sur de Jaén y Sierra Mágina), por lo que observar una fue todo un regalo para la vista.











Así, tras encontrar un sapo común (Bufo bufo) por la noche en la carretera y apartarlo convenientemente de la misma, nos despedimos hasta la próxima salida serrana.
Y ya que hablé arriba de regalos para la vista... ¿qué me decís de la panorámica que se puede disfrutar desde el Puntal de las Buitreras?








4 comentarios:

  1. Maravilla de reportaje y maravilloso Hornos de Segura, no lo conozco pero tiene toda la pinta que lo tendré que conocer, la foto es espectacular. Un fuerte abrazo Carlos.

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    1. Es un pueblo con rincones muy bonitos y sorpresillas bicheras en su entorno, ten por seguro que te gustará si lo conoces.
      ¡Un abrazo!

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  2. Con la de veces que consigues ver al quebrantahuesos, parece que hubiera la misma densidad allá abajo que en el pirineo. Bueno, también está el factor suerte, que es el que te ilumina en todas las salidas.

    Saludos

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    1. Sin duda, el factor suerte me hizo tener 8 avistamientos de quebrantahuesos en octubre frente a esta única observación aislada de noviembre. Veremos qué pasa con diciembre.
      ¡Saludos!

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