viernes, 11 de noviembre de 2016

Salidas nocturnas de otoño





A estas alturas ya es bien sabido lo mucho que me gustan las salidas nocturnas para conseguir ver la fauna que empieza su rutina cuando cae la noche.

Normalmente son salidas de una duración no muy extensa que digamos, pero casi sin darme cuenta voy acumulando mucho material de la Sierra de Segura y es momento de ir publicando cosillas que tengo de octubre, como es el caso de las distintas especies de mantis que llegaron a ser tan habituales en las noches del mes pasado. Era frecuente ver hembras como las de esta Iris oratoria y esta Mantis religiosa buscando donde dejar sus puestas, y aún algún macho como el de esta Sphodromantis viridis, ha querido la casualidad que los ejemplares de las tres especies sean verdes. Como dato curioso, ayer mismo vi una hembra de Mantis religiosa cuando ya no contaba con ver más.







Igual con los arácnidos, hace unas semanas aún me solía encontrar bastante con integrantes de la familia de los licósidos. Desconozco la especie de la primera foto, pero sí sé que la otra es una hembra de Hogna radiata cargando encima con su prole.







Las lluvias otoñales, aunque no tan abundantes como debieron ser, pusieron muy activos a anfibios como la rana común (Pelophylax perezi) y el sapo corredor (Bufo calamita), dos de nuestros anuros más abundantes y adaptables.










El sapo común (Bufo spinosus) es otro clásico de las noches lluviosas, vi muchos ejemplares juveniles como los de las tres primeras fotos y algún adulto de buena talla como la enorme hembra de la última imagen.






Pero quedan aún dos especies que estaban entre las que más me interesaba ver por estas sierras, y no sólo en cuanto a anfibios. En primer lugar el sapo partero bético (Alytes dickhilleni), valioso endemismo del sector oriental de la Sierras Béticas, aunque lo cierto es que fue una pena que el ejemplar adulto que encontré estuviera con las extremidades anteriores dañadas.

La otra especie es la salamandra (Salamandra salamandra morenica) de la subespecie correspondiente a este macizo y a Sierra Morena. 
 Ambos anfibios se están reproduciendo en estas fechas, como demuestran las larvas que he ido encontrando en fuentes y pilones de distintos puntos de la sierra.













Aquí llego a un "popurrí" que no puedo encajar bien con lo anterior, pero que bien merece salir, sobre todo la última especie: grillo de matorral (sin determinar la especie), escolopendra (Scolopendra cingulata), nadador de espalda (Notonecta glauca) y culebra de escalera (Rhinechis scalaris).









Al ir preparando las fotos para esta entrada ya me encantó el resultado con las salamandras y la culebra, pero resulta que este pasado lunes 7 de noviembre me tocó un premio gordo aquí mismo en las afueras de Cortijos Nuevos, porque una preciosa garduña (Martes foina) me dio el alegrón de la noche justamente cuando estaba regresando de una salida muy aburrida e improductiva... hasta que vi asomar su cabecita por la horquilla de una encina desde una distancia muy corta. A la vista está que fue una modelo de lo más agradecida y se dejó hacer muchas fotografías antes de que trepara a ramas más altas.











9 comentarios:

  1. ¡Buena colección de fauna nocturna! Yo también me he aficionado este año a darme garbeos por el campo al caer la noche, y entre la tranquilidad que se siente y las sorpresas que te puedes encontrar, cada vez me gusta más hacerlo. Por cierto, esa araña de antes de la Hogna creo que es un macho de Tegenaria sp.

    Saludos

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    1. Hace ya años que me vicié a esto por los chotacabras, y al final es que acaba cayendo una salidilla nocturna tarde o temprano. Gracias por la araña, ni me paré a considerar el género.
      ¡Saludos!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Desde luego, la garduña ha sido un puntazo de observación. Has pillado a un ejemplar curioso que te ha permitido sacarlo extraordinariamente bien.
      Las he visto alguna vez corretear por las calles de pequeños pueblos y, una vez en el tejado de mi casa durante la noche; pero, no me han brindado la misma oportunidad que a ti para fotografiarlas.

      Saludos

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    2. Antes de ésta he tenido otras dos oportunidades que no pude aprovechar, ¡pero a la tercera ha ido la vencida!
      Hace cuatro años, cuando vivía en otro pueblo de la comarca, algunas noches desde mi cama oía sonido de uñas sobre el tejado, quién sabe si era una garduña esa misteriosa vecina.
      ¡Saludos!

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