martes, 8 de noviembre de 2016

Por casa





Desde que comenzó el curso he ido por mi pueblo, Bailén, en algunas ocasiones para estar con mi familia. También he aprovechado para bichear un poco, cosa inevitable, y he ido acumulando desde septiembre varias cosillas que finalmente me he decidido a publicar juntas, motivo por el cual aparecerán en una entrada de noviembre cosas tan estivales como águilas calzadas, culebreras o libélulas.

Por ejemplo, un día de septiembre dando una vuelta con mi mejor amigo por las afueras del pueblo (visto en la fotografía de arriba, abajo aparece Baños de la Encina con su castillo) tuve la alegría de ver por fin allí una araña tigre de la especie Argiope lobata. Y digo por fin porque tenía constancia de su presencia pero hasta ahora no había visto ninguna.










No me olvidé de visitar el humedal artificial que se formó con las extracciones de arcilla, donde es posible ver odonatos como Trithemis annulata y Crocothemis erythraea. Los rabilargos tenían montado un follón impresionante que desde luego no se debía al aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), la culpable de su inusitada algarabía era sin duda otra rapaz que les infundía mucho más pánico, y así quedó demostrado al alzar el vuelo un águila calzada (Hieraaetus pennatus) portando en sus garras al rabilargo que fue seleccionado como presa.










En otra zona cercana pude fotografiar por primera vez una lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus), especie que se estrena en el blog, y vi en la distancia un águila imperial (Aquila adalberti) de plumaje inmaduro en lo que espero que sea una posible colonización de nuevos territorios (si consigue evitar la muerte en los tendidos eléctricos).







Hablando de águilas imperiales, el 24 de septiembre di una vuelta matutina por la Sierra de Andújar y vi a un adulto de esa especie reclamando con frecuencia mientras también se oían ciervos bramando y perdices. Disfrutando de esa banda sonora tuve numerosas observaciones de otras rapaces, como buitres negros, un gavilán, una culebrera o un águila calzada, pero fueron todas muy lejanas y sólo lo voy a ilustrar con la imperial, unos buitres leonados (Gyps fulvus), un joven azor (Accipiter gentilis) y un pequeño ciervo (Cervus elaphus).









En otra breve salida por Despeñaperros tuve avistamientos más cercanos por suerte, a los buitres leonados los vi mucho mejor en compañía de roqueros solitarios (Monticola solitarius), culebreras (Circaetus gallicus) y águilas calzadas.

















Como todo lo mostrado es de septiembre, la guinda final la voy a poner con algo más reciente, de este mismo sábado sin ir más lejos, con unos gallipatos (Pleurodeles waltl) que vi en Bailén durante esa lluviosísima noche.











4 comentarios:

  1. Nada como andar por casa, enhorabuena por la colirroja. Un abrazo desde el frío Norte.

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    1. Gracias, es importante no olvidarse de volver por casa y no perder buenas costumbres.
      Un abrazo desde el feudo del águila real y de la cabra montés.

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  2. De todo un poco, que siendo en casa sabe mejor.
    Al igual que Germán también te doy la enhorabuena por esa colirroja, aunque ya te vale no haberla sacado ya hace tiempo jeje
    Saludos

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    1. Son unas jodidas que salen pitando y no se dejan afotar en condiciones, aunque tampoco es que ahora haya sacado el macro ideal precisamente, jajaja.
      ¡Saludos!

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