domingo, 27 de noviembre de 2016

Orcera





La localidad de Orcera iba mereciendo una publicación propia al ser uno de mis lugares de campeo en la Sierra de Segura, sobre todo al estar tan cerca de mi actual hogar en Cortijos Nuevos.

Simplemente conduciendo cerca de allí mientras me dirijo a otro lugar tengo encuentros con la fauna local, como por ejemplo ardillas (Sciurus vulgaris), un águila real (Aquila chrysaetos) o una hembra de aguilucho pálido (Cyrcus cyaneus). Al águila real es la primera vez que la observo en esa zona concreta, y con respecto a la otra rapaz ya dirá el tiempo si era un ejemplar en paso migratorio o si se quedará a pasar con nosotros el invierno (aunque supongo que más bien lo primero).











Del mismo modo, también por las noches me puedo cruzar con otros habitantes serranos, como la mantis africana (Sphodromantis viridis) que vi de pronto subida a la ventanilla del coche, o la culebra de escalera (Rhinechis scalaris) que aparté de la carretera para evitarle un posible y fatal tropezón con otro conductor menos cuidadoso.








La noche es también momento ideal para ver a los anfibios de la sierra, sobre todo tras el feliz descubrimiento de una fuente en la que crían sapos parteros béticos (Alytes dickhilleni), salamandras (Salamandra salamandra) y tritones pigmeos (Triturus pygmaeus), verdaderas joyas de nuestra fauna.
















A esto hay que sumarle ineludiblemente que en Orcera se encuentre la que me parece una de las rutas más bonitas de la sierra, la subida al potente crestón calizo de Peñalta, que con sus 1.412 no es una cumbre de las más altas pero sí resulta muy brava y espectacular en panorámicas.

Estas fotos que muestro más abajo pertenecen a la tarde del día 27 de octubre, durante una muy notable subida de temperaturas con una calima que justificará la extraña iluminación en las imágenes. No hubo mucho que destacar aquella tarde en cuanto a fauna durante la subida, aunque desde luego fue agradecida la presencia de mariposas como la almirante rojo (Vanessa atalanta) y aves como el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) en la cumbre, momento en el que era un gustazo divisar en esa compañía vistas como las de Puente Honda (Jaén) y Cotillas (Albacete) con sus respectivos castillos.












Así como tampoco faltaron las cabras montesas (capra pyrenaica), cuya observación encajaba como un guante al estar disfrutando del paisaje de los grandes calares como el Navalperal o el del Mundo, el Cerro Bucentaina y la Piedra del Agujero, el pueblo de Siles y la Piedra del Cambrón con el embalse de Siles delante.













Caseta de vigilancia del Navalperal



Hacía tiempo que no colgaba ninguna imagen panorámica, y ésta viene de perlas al mostrar bastante fielmente lo que se contempla desde allí arriba, junto a la caseta de vigilancia encaramada a la cresta y con la visión de tres pueblos al mismo tiempo: Benatae, Torres de Albanchez y Siles.








2 comentarios:

  1. Que pasada la mantis africana, esas por aquí no las vemos. Bueno tampoco la escalera, los parteros béticos, las montesas, jejeje. Precioso reportaje Carlos, un fuerte abrazo.

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    1. Una de las cosas que más me gusta de los blogs es precisamente esto, ir viendo lo que se encuentra en la naturaleza de otros lugares de nuestra geografía que vosotros conozcáis la de aquí.
      ¡Un abrazo!

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