miércoles, 2 de noviembre de 2016

Circular al Yelmo Chico





La primera vez que visité este el Yelmo Chico me quedé a medias y me prometí volver para hacer el recorrido entero, cosa que no olvidé al verlo todos los días desde el patio de mi colegio (tengo unas vistas privilegiadas desde allí, hay que decirlo), así que me puse en marcha el día 9 de octubre con la intención de seguir el recorrido circular PR-A 150.

El punto de partida está en La Capellanía, pequeña aldea de 22 habitantes perteneciente al municipio de Hornos de Segura que está al pie de los rojizos cortados que acompañarán durante el recorrido. Habitantes del bosque como las ardillas (Sciurus vulgaris) y el trepador azul (Sitta europaea) dieron su vivaracho toque al sendero que va mostrando curiosas formaciones geológicas e incluso algún fósil.















Los buitres leonados (Gyps fulvus), las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) fueron claros ejemplos de la avifauna rupícola de estos cortados que dan a muy buenas vistas de poblaciones como Cortijos Nuevos, Torres de Albanchez, Hornos de Segura con su castillo, El Ojuelo y El Robledo.

















De entre todas las observaciones de fauna de la jornada, que incluyó varias cabras montesas que no se dejaron fotografiar, destacó sin lugar a dudas la aparición de una joven águila real (Aquila chrysaetos) que no cesaba de reclamar a su madre y se lanzó en un espectacular picado a poca distancia de donde yo estaba haciendo la parada del bocadillo. Si ya era impresionante ver el picado cercano de esta poderosa rapaz, casi al momento un halcón peregrino (Falco peregrinus) se tiró por ella con un tremendísimo sonido al cortar el aire, y no se quedó satisfecho con ello porque también tuvo ganas de bronca suficientes como para agredir también a la hembra adulta.













La vegetación en este monte es pinar con matorral mediterráneo, con la agradable presencia de pinos laricios en las partes altas. Hay varios rincones de notable humedad en los que crecen madroños y se forman cuevecillas junto a puntos de agua como este bonito tornajo (abrevadero construido con troncos) de la fotografía en el que cría el sapo partero bético.

Esta humedad propicia la presencia de dos valiosos endemismos que no contaba con encontrar allí, la grasilla (Pinguicula vallisneriifolia) y la lagartija de Valverde (Algyroides marchi). La primera de ellas es una planta insectívora que crece en paredones rocosos en los que el agua llega a rezumar, y la segunda también tiene hábitat en este tipo de lugares cercanos al agua. Fue especialmente gratificante el hallazgo del reptil, pues no aparecía en la cuadrícula herpetológica de la zona y me encantó poder ver varios ejemplares distintos.













Así, entre rapaces montaraces, endemismos y paisajes serranos termino ya esta entrada con imágenes del Yelmo (éste sí es "el grande"), Peña Rubia y las vistas del embalse del Tranco.









4 comentarios:

  1. Fantástico el picado del águila real, que gozada. Buen reportaje Carlos, un fuerte abrazo.

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    1. Ver y oír aquello en directo fue una verdadera pasada.
      ¡Un abrazo!

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  2. Hola Carlos,

    espectaculares las tomas de los picados, vaya pasada... Al trepador azul le tengo marcado desde hace tiempo porque en los parques de Burgos capital los hay y aquí en Quintanilla no he logrado verlos aún...

    Salu2 Linse!

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    1. Se ve que a los trepadores les gusta que en los pinares también haya por ejemplo quercíneas, no sé si será el caso en Quintanilla o si sólo hay pinos.
      ¡Saludos!

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