viernes, 21 de octubre de 2016

Una buena mañana de domingo por Santiago de la Espada





Si la anterior entrada correspondía al 1 de octubre, ahora viene la del día 2 en una de las pocas veces en que publico en el blog dos entradas seguidas sobre días consecutivos.
Aquel domingo me apetecía conocer mejor las posibilidades que me pudiera ofrecer el entorno de Santiago de la Espada, pueblo remoto donde los haya y muy temido entre mi gremio como uno de los destinos menos deseados... aunque a mí desde luego me gusta por motivos muy obvios.

Al poco de salir de Cortijos Nuevos y pasar por Hornos ya tuve el primer encuentro bichero con una cabra montés (Capra pyrenaica) que se portó a las mil maravillas como modelo, y al dejar atrás el pueblo de Santiago para adentrarme en su vega iban apareciendo en escena buitres leonados (Gyps fulvus), perdices rojas (Alectoris rufa) y grajillas (Corvus monedula) mientras iba pasando junto a sus aldeas y montes como el Almorchón.














Desde la aldea de Don Domingo tomé la pista que se adentra en los Campos de Hernán Perea, la mayor altiplanicie del parque natural y de toda nuestra geografía. Pero no quise internarme mucho en la altiplanicie y preferí una toma de contacto con la naturaleza del lugar tomando un camino secundario que, según un mapa de un libro de senderismo que tengo, conduce a un monte llamado El Pinar con 1.734 metros.
Estuve viendo escribanos soteños (Emberiza cirlus), una tarabilla norteña (Saxicola rubetra) o totovías (Lullula arborea) entre los pequeños pájaros, y entre las rapaces se dejaron ver un águila real (Aquila chrysaetos) y una gavilana (Accipiter nisus) sin olvidar a los muy numerosos buitres leonados. Todo esto con la animada y  casi continua banda sonora de los piquituertos al caminar por estos tremendísimos paisajes de roca y pinos laricios.















Con ese día tan soleado y el monte aún sin el verdor de las lluvias nadie diría que aquello era otoño, menos mal que en el suelo sí había algunas notas de color otoñales como las del azafrán silvestre y las semillas de la peonía.
También destacó por su colorido un inesperado macho de Eresus niger, una araña que siempre quise ver y por fin estaba ante mí, cruzando el carril como si nada porque los machos de esta especie son errantes, a diferencia de las hembras que sí se refugian en un escondrijo con trampa de seda para capturar presas.










Por la tarde tenía cosas que atender, así que tocó dar media vuelta si no quería acabar tirándome todo el día en la sierra como siguiera viendo animales, pasando de nuevo por Don Domingo y otras aldeas como El Patronato, que ahora sí muestro en fotografías, junto a las inevitables ovejas segureñas y los centinelas de la vega de Santiago de la Espada, pues el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y el ratonero (Buteo buteo) siempre están allí en los postes escudriñándolo todo.











El caso es que al principio iba dudando sobre si hubiera sido mejor idea haber tomado el carril principal que atraviesa los Campos de Hernán Perea y ver por ejemplo el enorme Pino Galapán (el pino laricio más grande de la sierra), pero visto lo visto acabé pensando que mereció muchísimo la pena, sobre todo cuando en la carretera que lleva a Pontones desde Santiago vi que una lejana rapaz tenía una silueta distinta a la de los buitres y resultó ser un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) para dar un fabuloso broche final a la salida dominical.

Ya llegará el momento de mostraros algo en condiciones sobre los Campos de Hernán Perea, porque al siguiente fin de semana volví y aquello fue todo un espectáculo, pero antes de eso tengo que colgar alguna entrada puramente otoñal, porque también tengo mucho material reciente sobre ello...




Esto no es un ave, eh




6 comentarios:

  1. Como te lo montas. Nadie sabe tanto de rutas serranobicheras como tu. Un abraso de linse

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    1. Se intenta desde luego, este medio es el que me más me gusta sin dudarlo.
      ¡Un abrazo de linse!

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  2. La Eresus niger alucinante, también la querría ver, que contraste tan vivo entre el negro y el rojo intenso.
    Es emocionante, como muestras, la cada vez mayor frecuencia del quebrantahuesos por el sur. Espero que, más pronto que tarde, comience a ser una especie tan común por las principales serranías andaluzas.

    Saludos.

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    1. Algunos de estos quebrantahuesos tienen ya territorios en pareja y es esperanzador que lleguen a criar como ya hicieron los míticos Tono y Blimunda, conseguirán reconolonizar sus dominios perdidos si la maldita amenaza del veneno no da al traste con ello.
      ¡Saludos!

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  3. Enhorabuena por la Eresus niger, vaya araña más chula. No paras Carlos, que envidia. Un fuerte abrazo.

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    1. Era un pasote en directo, me quedé flipando al verla de pronto.
      ¡Un abrazo!

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