sábado, 15 de octubre de 2016

Rememorando Siles





Ya que recopilé una entrada con imágenes de visitas al entorno de Torres de Albanchez por haber sido mi hogar durante el curso 2011/2012, ahora toca lo propio con Siles como homenaje a aquellas míticas salidas durante el curso 2014/2015.

El último día de septiembre di una pequeña vuelta por la laguna de Siles, casi vacía de agua como era de esperar, pero sabía que habría cosillas para ver, como por ejemplo un ciervo (Cervus elaphus) que me pegó un susto al salir corriendo de entre los juncos, distintos odonatos como Aeshna mixta y Lestes viridis, un asílido, ranas comunes (Pelophylax perezi) y un bisbita arbóreo (Anthus trivialis). Además de más cosas sin fotografiar como un gavilán, vencejos pálidos, una gallineta, etc...











El 22 de septiembre tenía muchas ganas de volver a patear el Calar de Nava del Espino, zona declarada como Área de Reserva por sus importantísimos valores naturales, sobre todo en cuanto a botánica se refiere.

Allí, entre robles melojos, arces y abedules, llegué a su cima aún amarilleada por el estío para disfrutar de las impresionantes vistas de esta húmeda parte de la Sierra de Segura dominada por los extensos bosques y calares en los que el agua es parte importantísima modelando el paisaje, viendo a los amos y señores de las cumbres como la cabra montés (Capra pyrenaica), el buitre leonado (Gyps fulvus) y la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) junto a otras especies como la corneja negra (Corvus corone).














Y sin olvidarme de habitantes de menor tamaño como papamoscas grises (Muscicapa striata), escorpiones (Buthus occitanus), distintos ejemplares juveniles de lagarto ocelado (Timon lepidus) y larvas de sapo partero bético (Alytes dickhilleni), para acabar la salida viendo al anochecer a miembros mucho más grandes de su fauna como el jabalí (Sus scrofa) y un gran ciervo macho.













El mismo grado de protección lo disfruta el Calar de Navalperal, ese lugar especial y relicto de la sierra que aún alberga acebos y avellanos en sus bosques, además de algún gran ejemplar de abedul como el de la fotografía. El caso es que el 9 de agosto fui con mi hermano más que nada para que él viera el lugar y apenas hice fotografías, tan sólo hice unas de araña lobo (Lycosa fasciiventris), escorpión y rana común, y también vimos cabras montesas, gamos y chovas piquirrojas entre otros.







El final de la entrada se lo dedico a los habitantes de la noche que encuentro al regresar a casa cuando me pilla el anochecer, por ejemplo la araña lobo (Hogna radiata) llevando su prole a cuestas o los sapos comunes (Bufo spinosus), con la triste nota del sapo partero bético atropellado y una imagen final de la Piedra del Agujero silueteada en el ocaso.










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