lunes, 24 de octubre de 2016

El otoño segureño





Ya sí podemos decir que llegó el otoño, pero no el de los calendarios cuando aún hace calor (y más todavía durante estos últimos años con veranos tan largos), sino el que verdaderamente marca la naturaleza con bajadas de temperatura, lluvias y el cambio de colores del que vamos a disfrutar en profundidad con esta entrada especial que he montado para la ocasión.

Durante el mes de octubre es cuando vemos por última vez a muchas aves migradoras que marchan al continente africano, como es el caso de esta culebrera (Circaetus gallicus) que vi en Torres de Albanchez el día 6 y a estas alturas ya la puedo considerar como la última que veo hasta el regreso de estas hermosas rapaces cuando llegue el mes de marzo. Aunque esperaba ver alguna otra todavía, puesto que tengo por ejemplo el registro de otra culebrera el 16 de octubre del 2014, y del mismo modo me encontré el pasado día 20 con una collalba gris cuando ya pensé que se habrían marchado todas.

Otras aves se quedan con nosotros durante los meses fríos, pero al mismo tiempo que sus congéneres de tierras más norteñas llegan a invernar en la Península Ibérica y aumentan así sus números. Tal es el caso de la paloma torcaz (Columba palumbus) y del gavilán (Accipiter nisus). Con el gavilán, además, tenemos muchas más oportunidades en esta época de ver ejemplares en nuestras salidas por el campo por haber numerosos juveniles que vagabundean en busca de sustento incluso dentro de los pueblos, como pasó con esta gavilana que causó gran revuelo de estorninos sobre los tejados de Cortijos Nuevos, y yo por suerte tuve la cámara cerca para guardar un recuerdo del momento.









Es común asociar el otoño con el color de las hojas marchitas, incluso asociando sentimientos tristes, pero lo cierto es que hay mucho color en el monte para quien quiera fijarse y recrearse, como con los frutos de zarzaparrillas, madroños, lentiscos o agracejos por ejemplo, una verdadera despensa para distintas especies de pájaros.









Si para muchas aves es el momento de marcharse, en cambio para numerosos artrópodos es hora de encuentros amorosos. Desde hace semanas está siendo frecuente encontrar hembras de insectos como la mantis religiosa (Mantis religiosa) o la Phaneroptera nana en busca de un lugar donde hacer sus puestas, o incluso a otros como la araña lobo (Hogna radiata) ya acarreando a sus crías en una estampa que pondría los pelos de punta a todo aracnofóbico.







Las lluvias otoñales han dado el pistoletazo de salida a anfibios que salen de sus refugios en estas noches húmedas, tales como ranas comunes (Pelophylax perezi), sapos comunes (Bufo spinosus), sapos corredores (Bufo calamita) y salamandras (Salamandra salamandra morenica).

Las salamandras han sido especialmente motivo de gozo para mí, al no haber visto hasta ahora ejemplares adultos de la subespecie morenica que tenemos distribuida por Sierra Morena y el Macizo Prebético, con esas características motitas rojas junto a las típicas de color amarillo. Es un animal bien conocido en la Sierra de Segura, donde recibe el nombre popular de "tiro" y es considerado bonito por muchas personas, aunque aún acarrea por desgracia supersticiones sobre un nivel de peligrosidad venenosa que desde luego no posee.









La semana pasada fui al nacimiento del río Segura para sumergirme de lleno en el cromatismo otoñal, paseando entre choperas vestidas con el fulgor del oro que daban un extra de belleza a un paraje que de por sí es siempre atractivo y estético.










Por si no fuera bastante, decidí acercarme a la aldea de Poyotello para tener una buena visión del cañón que fieramente labra el Segura por esos lares, sumando a las estampas de paisaje otoñal las observaciones de aves como colirrojos tizones (Phoenicurus ochrurus), grupos mixtos de estorninos negros (Sturnus unicolor) y pintos (Sturnus vulgaris), chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), buitres leonados (Gyps fulvus) y un par de águilas reales (Aquila chrysaetos).













Tanto a la ida como a la vuelta hubo avistamientos de grandes mamíferos: cabras montesas (Capra pyrenaica), ciervos (Cervus elaphus) y un jabalí (Sus scrofa). En estas fechas aún se puede ver a las cabras y ciervas junto a sus crías bien creciditas, hasta que con la siguiente temporada reproductora tengan que buscarse la vida.










Si esto os ha gustado, aún queda otra entrada donde hay mucho más colorido otoñal...
Una buena imagen de despedida es la de Hornos de Segura en un paseo que olía a tierra mojada y tenía la banda sonora de mirlos, petirrojos, zorzales y currucas.






8 comentarios:

  1. Que bonito luce el otoño, mi estación favorita. Como está la sierra de bonita.

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    1. No me extraña en absoluto que sea tu favorita, el colorido otoñal en un día que acompañe con buena luz es algo brutal.
      ¡Saludos!

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  2. Preciosos los colores otoñales por las tierras del Segura. Aquí ya echamos de menos a las culebreras, aunque sorprendentemente vi ayer mi último abejero, quizá alguno se retrase.

    Me resulta curiosa la Hogna, yo las veía mucho a principios de verano, ahora parecen haberse esfumado y solo veo Lycosa hispanica, tendrán diferentes fenologias en cada región.

    ¡Saludos!

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    1. Viste al típico tardón que siempre llega tarde, jaja. Pues seguramente tengan aquí otras pautas las Hogna y duren más, las estoy viendo en todas las salidas nocturnas.
      ¡Saludos!

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  3. Como me gustan los álamos negros en otoño. La estampa otoñal que mas me llena es la de los álamos amarillos bordeando los ríos.

    El otro día disfruté de un interesante paso de colirrojo tizón. Es chocante como viendo la territorialidad de éstos pájaros en época de cría, avanzaban el otro día por el terreno yermo alternando el vuelo raso con las paradas de alimentación, todos bastante juntos.

    Saludos

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    1. A mí también, me gustan más estas arboledas en otoño que otras con más tirón entre la gente.
      Hay que ver cómo olvidan sus roces cuando están viajando, ya les tocará pegarse unas cuantas tortas cuando vuelvan para criar.
      ¡Saludos!

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  4. Lo que decias. Desde dentro es un pasote. Un abraso linse

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    1. La estación más bonita, como también decías tú.
      ¡Un abrazo de linse!

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