viernes, 9 de septiembre de 2016

Torres de Albanchez - Orcera - Siles





Después de la presentación de mi nuevo entorno en Cortijos Nuevos, vamos a repasar ahora lo visto durante mis salidas por los lugares de bicheo que frecuentaba en mis correrías de años anteriores en Torres de Albanchez y Siles.

Hace ya cinco años de aquel mítico curso en Torres de Albanchez que me abrió las puertas a la Sierra de Segura, por entonces tan desconocida para mí y esperando a que descubriera tantísimas sorpresas agradables, y aquí estoy de nuevo rememorando emociones pasadas al tiempo que vivo otras nuevas.

Era una visita obligada su Cerro del Castillo, con los papamoscas grises (Muscicapa striata) en paso migratorio junto a pájaros residentes y habituales como el carbonero común (Parus major). Estamos aún en época de disfrute de insectos, como la hormiga león y la mariposa chupaleche (Iphiclides podalirius), de la que vi varios ejemplares con distintos grados de desgaste (el de la primera foto directamente muy destrozado).











Siempre me voy allí es, sobre todo, por ser una magnífica atalaya para tener muy buenas observaciones cercanas de ciertas especies de aves rapaces. Puede sobrevolarnos algún buitre leonado (Gyps fulvus), por ejemplo, pero el objetivo claro es el águila calzada (Hieraaetus pennatus) al haber dos parejas reproductoras por la zona.

Una de ellas está asentada relativamente cerca de la cima y es allí frecuente ver por estas fechas a sus pollos aún reclamando con cansina insistencia a sus progenitores, que hacen ver con su indiferencia que es ya hora de que se busquen la vida por su cuenta. Esta pareja "mixta" (macho de fase clara y hembra de fase oscura) ha sacado adelante este año dos pollos de fase oscura, motivo por el que todas las fotos de la serie son de ejemplares de esa coloración (al macho también lo fotografié, pero volaba bastante más alto).















Esta foto de arriba muestra el hábitat típico en torno a Torres de Albanchez, olivares muy extensos hasta algunos límites algo absurdos con los bosques de pino negral surgiendo como refugios para la fauna forestal. Esta combinación de pinar con espacios abiertos de cultivos (olivar, algunos almendros, huertas) es ciertamente muy atrayente como área de campeo para rapaces, cosa que se nota especialmente al desplazarnos más por el collado en dirección a Villarrodrigo, un entorno mucho más mediterráneo en el que también aparecen el enebro, el quejigo, la encina y la coscoja.

Allí tenía la esperanza de ver alguna de las grandes águilas, pero la cosa quedó en más papamoscas grises, el carbonero garrapinos (Parus ater) y otra veterana pareja de águilas calzadas que conozco de tiempo atrás, ésta de fase clara y también con el pollo dando la tabarra.




Sierra del Relumbrar, Albacete







Ahora me remonto a dos años atrás, cuando me tocó vivir en Siles y amplié notablemente el área de campeo por estas sierras. Uno de los enclaves que más me gustó conocer fue la laguna de La Hueta, en Orcera, donde poder disfrutar de especies como el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), odonatos como Lestes barbarus y la ranita meridional (Hyla meridionalis), esta última llenando el paraje con numerosos metamórficos, sin olvidarnos del clásico encuentro con las cabras montesas (Capra pyrenaica).









Ahora mismo seguimos con un entorno típicamente mediterráneo, desde Siles me acerqué a lugares cercanos al pueblo como la Piedra del Agujero y La Fresnedilla.
Repito lo dicho al inicio de la entrada, el verano es gran momento para ver invertebrados, en este caso con la mariposa nacarada (Argynnis paphia), licénidos, la avispa excavadora, grillos de matorral, larvas de la libélula Boyeria irene, el solífugo (Gluvia dorsalis), el enorme escarabajo carpintero (Ergates faber) o la araña Amblyocarenum walckenaeri.

Estos tres últimos los vi en una salida nocturna y me hicieron especial ilusión, tres bichos igualmente interesantes. Ya había visto solífugos con anterioridad en Sierra Morena, pero no aquí, y tenía unas ganas enormes de pillar alguno con el macro. Los otros dos son nuevos para mí, aunque con el escarabajo estuve de primeras creyendo que era un Cerambyx porque la verdad es que se parecen bastante.


















En cuanto a vertebrados, vi por ejemplo la salamanquesa (Tarentola mauretanica), el abejaruco (Merops apiaster) y la culebrera (Circaetus gallicus), con la interesantísima observación de una lagartija de Valverde que no tuve tiempo de fotografiar. Ya sabía que esa endémica lagartija está citada en Siles, pero hasta ahora no había visto ninguna por allí y me encantó.








Ahora es cuando cambiamos de medio más notoriamente, al tener Siles en su término bosques más húmedos. Elegí una tarde ir al Navalperal, ejemplo de los calares típicos de la zona, que tiene el atractivo añadido de tener en su base el bosque de Las Acebeas, el lugar más lluvioso de Andalucía tras Grazalema, cosa que queda patente al ir viendo acebos, avellanos e incluso algún abedul.

Fui viendo ranas comunes (Pelophylax perezi), escorpiones (Buthus occitanus) y cabras montesas entre otros animales, disfrutando de la puesta de sol y volviendo a casa ya de noche con el regalito nocturno de una mantis (Mantis religiosa) por el camino.



El Puntal (Jaén) con montañas albaceteñas de fondo





Calar de Nava del Espino

Puesta de sol tras Peñalta





Esto corresponde a unas pocas y breves salidas sueltas durante los últimos días de agosto, en las que vi también la mencionada lagartija de Valverde, larvas de sapo partero bético, chovas piquirrojas, trepadores azules, mosquiteros papialbos, currucas rabilargas, mariposas macaón, y un buen etcétera... ya irán saliendo los bichos que estoy viendo por estos lugares durante septiembre, así como también ya iré algún día al pico que veis en la última foto, Las Mentiras, en el Calar de la Sima, de este curso no pasa...







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