jueves, 1 de septiembre de 2016

¡Quebrantahuesos en la Sierra de Segura, al fin el más deseado!






Comienza un nuevo mes y un nuevo curso escolar que, como ya sabréis muchos, supone mi regreso a la Sierra de Segura por tercera vez no consecutiva. Estreno el mes por lo tanto con la primera entrada sobre la naturaleza de esta serranía, teniendo la inmensa satisfacción de poder publicar por fin una de las especies que más deseaba ver con todas mis ganas, la única rapaz diurna que me quedaba por ver de las existentes en la Península Ibérica, el carismático y mítico quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).

Para conseguirlo tenía previsto hacer una serie de rutas por la Sierra más agreste en el término de Santiago-Pontones, y el destino ha querido que avistara al quebrantahuesos ya en la primera de ellas.

Pero vayamos por partes, primero hay que partir desde Cortijos Nuevos hacia la carretera que sale de Hornos de Segura en dirección a Pontones, pudiendo ver estupendas vistas del embalse del Tranco y la Sierra de Las Villas y teniendo en ese entorno especies como la culebrera (Circaetus gallicus), la collalba gris (Oenanthe oenanthe), la cabra montés (Capra pyrenaica) o el sapo común (Bufo spinosus) conforme alcanzamos el duro paisaje rocoso de este remoto rincón de Jaén.











Ya en Pontones hay que ir al nacimiento del río Segura y encontrar señalizado en su mismo aparcamiento el sendero hacia el mirador de Juan León, empezando nuestra ruta junto al zarcero común (Hippolais polyglotta), la ardilla (Sciurus vulgaris), la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), el gamo (Dama dama) o el trepador azul (Sitta europaea) mientras el camino asciende entre pinares que van dejando ver pinos laricios al tomar altura, pastizales secos en estas fechas y extensos roquedos.










Quitameriendas


El Yelmo y El Cambrón en la distancia



Llegando al final del recorrido las vistas se despejan notablemente y sobrevuelan la zona el águila real (Aquila chrysaetos), el alcotán (Falco subbuteo) y un grupo de milanos negros (Milvus migrans) en pleno viaje migratorio. Desde allí se ven la aldea semiabandonada de Los Centenares y Los Miravetes, y buscamos un buen oteadero entre esas rocas en las que habita la araña lobo (Lycosa hispanica).











Arce de Montpellier


Ahora toca disfrutar del fabuloso paisaje ante el mirador, que en verdad no es tal cosa por si alguien se imagina un cómodo trayecto hacia un mirador con barandillas de madera, sino un recorrido a pie de unos 5 kms hasta llegar a un cortado con amplias vistas, muchas de ellas convenientemente señaladas bajo las fotos que hice.

Es un lugar ideal para esperar a que vayan desfilando allí delante diversas aves como chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) y águilas calzadas (Hieraaetus pennatus).










Torres de Albanchez

Calar de Nava del Espino

Calar de Navalperal

Yelmo Chico y El Yelmo


Los buitres leonados (Gyps fulvus), que son muy frecuentes en la misma ruta, aquí lo son más al pasar ante el cortado de manera casi constante y con el espectáculo añadido de unírseles los milanos negros de un numeroso bando migratorio.

















Es entonces cuando algo llama la atención muy a lo lejos, un ave enorme persigue a un buitre leonado con una agilidad poco imaginable en un ave de esa talla, y los prismáticos revelan una larga cola que hace pensar al instante en el quebrantahuesos...
Pierdo de vista al ave tras los cortados, pero acaba por reaparecer al venir volando de frente al igual que los buitres, y al irse acercando aumenta el nerviosismo más y más al hacerse patente que es un ave muy distinta de alas oscuras con cuerpo amarillento y cara blanquecina... llega a sobrevolarme y ya queda clarísimo que es un quebrantahuesos lo que he visto, que no se corta un pelo en pasarme a escasa distancia y clavarme su característica mirada adornada de rojo, amarillo y negro, tal es la emoción que tuve que sentarme después de la observación.

Esta observación la comuniqué a la Fundación Gypaetus, responsable del excelente programa de reintroducción de la especie en Andalucía, y fui informado de que el ejemplar en cuestión es Marchena, hembra nacida en 2012 y que actualmente regenta un territorio junto a Hortelano (macho nacido en 2010). Ojalá con el tiempo den la sorpresa de ser la segunda pareja en reproducirse tras Tono y Blimunda, y estas sierras vuelvan a repoblarse con una magnífica ave que jamás debió desaparecer de aquí junto con tantas otras especies de fauna.
Y es que el quebrantahuesos en el pasado fue una rapaz muy presente en las sierras andaluzas, especialmente en Grazalema, Sierra Nevada y el macizo del que hablamos en esta entrada, siendo éste precisamente su último bastión en el que sobrevivió hasta 1986, dejando Pirineos como única distribución ibérica hasta que se empezó a reintroducir.











Pese al estilo escogido al relatar la entrada, lo cierto es que las fotografías que muestro pertenecen a dos días distintos. La tarde del 17 de agosto estuve allí con intención de hacer la toma de contacto con el lugar y me acabó alcanzando la noche (de ahí que viera al sapo común), y la mañana del día 19 llegué para pasar alrededor de cinco horas de espera hasta la llegada de la gran rapaz, que supone haber visto todas las rapaces ibéricas (con los "bonus" del halcón de Eleonora, el aguilucho papialbo y el águila moteada) no sólo en territorio español, también ciñéndonos a Jaén.

Esto supuso ver muchas más especies de fauna, que dejo abajo reseñadas y recomiendo mirar porque el verderón serrano es un ave que nunca había visto en Andalucía, por ejemplo.
Tan magnífica jornada mereció celebrarla con un trago del agua fresca del nacimiento del Segura y con una torta de manteca de Pontones, que abajo podéis ver (mientras más de uno quisiera meter la mano en el ordenador para comerla) junto a las magníficas vistas que permitían ver las cimas de lo que fue mi área de campeo habitual de hace dos años en Siles.
Nos vemos en la próxima entrada de las muchas que tengo preparadas sobre Segura, y ya voy avisando que este primer quebrantahuesos no fue el último...


- Halcón peregrino.
- Vencejo real.
- Verderón serrano.
- Piquituerto.
- Agateador.
- Mito.
- Carbonero garrapinos.
- Herrerillo capuchino.
- Mosquitero papialbo.
- Totovía.
- Zorzal charlo.
- Lavandera cascadeña.
- Ruiseñor.
- Escribano montesino.
- Avión roquero.
- Ciervo.
- Lagarto ocelado.
- Culebrilla ciega.









6 comentarios:

  1. Ya te felicité por este pedazo de avistamiento y hoy lo vuelvo a hacer, enhorabuena Carlos, eres un crack. Me ha encantado el reportaje, un fuerte abrazo norteño.

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    1. Muchísimas gracias, fue unas de las observaciones más emocionantes que he tenido, a la altura de cuando vi al lince.
      ¡Un abrazo!

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  2. Toda una suerte poder ver ese precioso adulto de quebranta tan de cerca, y más con esos fantásticos paisajes segureños como telón de fondo. No dudo que lo disfrutaste mucho, ojalá dentro de unos años estas aves vuelvan a ser comunes por todas las sierras andaluzas!

    ¡Saludos!

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    1. El escenario era ideal para disfrutar de rapaces con ese pedazo colofón. Esperemos que en unos años haya ya varias parejas criando por aquí mientras se extienden a más serranías.
      ¡Saludos!

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  3. Es un placer tener cada vez más presente a este coloso de las aves necrófagas surcando los cielos del extremo sur.
    Siempre me dolió, en cierto modo, aquella mítica imagen del Hombre y la Tierra del quebrantahuesos de Cazorla como uno de los últimos avistamientos de esta especie antes de desaparecer.
    Ahora, la cosa es más alentadora.

    Saludos.

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    1. Recuerdo esa imagen y era ciertamente triste verlo, como en una despedida.
      Ellos quieren volver a las sierras de donde jamás debieron desaparecer, como demuestran con sus frecuentes visitas por toda la península.
      ¡Saludos!

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