lunes, 12 de septiembre de 2016

Nuevo encuentro con el quebrantahuesos en el Valle del Segura





No podía evitar volver a la carga con otra entrada en la que aparece el emblemático y espectacular quebrantahuesos, esto cuesta guardarlo durante tanto tiempo sin publicarlo.

Pero primero vayamos al contexto, que es de lo más interesante. Hace dos años pasé un par de veces por la aldea de La Toba (en el término de Santiago-Pontones) y siempre me quedaba pensando en lo fascinante que debería ser subir a los cortados rocosos bajo los que se aloja esta pequeña población, que toma su nombre de la porosa roca calcárea que se forma por el flujo de agua a través de las cuevas de la zona.

Así que no había que pensárselo más veces, el 21 de agosto fui hasta allí sin una ruta en mente exactamente, sólo quería probar a ir buscando buenas vistas sobre sus farallones y disfrutar del vuelo de las rapaces, especialmente los buitres que allí son una constante.
Por el camino vi los mamíferos de la jornada, unas cabras montesas (Capra pyrenaica) y una ardilla (Sciurus vulgaris), para pasar a los reptiles ya en La Toba con la fabulosa sorpresa de encontrar lagartijas de Valverde (Algyroides marchi) en la Cueva del Agua tras pensar precisamente que sería un lugar muy bueno para ver este valioso endemismo ibérico. Con los artrópodos no se quedó corta la cosa tampoco, viendo por ejemplo un escorpión (Buthus occitanus) y varias mariposas chupaleche (Iphiclides podalirius).













Tocó empezar la subida por un viejo camino arriero que comenzó con un buen desnivel, pero que no obstante tuvo buenas recompensas al empezar a divisar picos como el Puntal de la Misa y el Mentiras.

Las aves forestales como el carbonero garrapinos (Parus ater) fueron buenos acompañantes con el vuelo de abejarucos (Merops apiaster) en plena migración. Dicho sea de paso, esas últimas semanas de agosto y la primera de septiembre han destacado con nutridos bandos de abejarucos viajando, a día de hoy hace tiempo que no los veo.











Y ni hablemos ya de cuando se disfrutan de buenas vistas de ese espejo turquesa del valle que es el embalse de Anchuricas, mientras los enormes buitres leonados (Gyps fulvus) remontan las corrientes de aire desde debajo de tu posición hasta pasar por delante de ti a poca distancia, así como también hicieron acto de presencia otras rapaces como el águila calzada (Hieraaetus pennatus) y el halcón peregrino (Falco peregrinus).













El día 28 repetí escenario cuando el amigo Javi Reyes me apuntó a una excursión por la zona, saliendo desde Santiago de la Espada (no sin ver alguna cabra montés por el camino) hasta la aldea de Miller, donde se inicia una ruta en torno al Puntal de la Pililla, pasando por excelentes balcones pétreos como el Puntalón y el Puntal de los Canteros.
Por cierto... a la postre acabé sabiendo que el Puntal de los Canteros es hasta donde llegué precisamente en mi salida en solitario.





Iglesia de Santiago Apóstol

Balconada en Santiago de la Espada

Restos de lo que fue el castillo de Miller




Siendo una excursión en grupo no me quise parar mucho con el bicherío y las fotos, aparte de que la calima de aquel día afeaba bastante el paisaje, pero era inevitable volver a gozar con el vuelo de los buitres leonados y otras cosillas como la irrupción de un gran bando migratorio de abejeros (Pernis apivorus). Lo que no me esperaba para nada era la aparición del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), yo de hecho estaba tumbado a la bartola tras la comida cuando empezaron a llamarme avisándome del avistamiento de la gran necrófaga, que llegó a sobrevolarnos con curiosidad y acabó por marcharse ante el acoso de un águila calzada (impresionante la agilidad con que esquivó sus acometidas tratándose de un ave tan enorme).
Según me han dicho, puede tratarse de la hembra Estela, nacida en 2013.













El repertorio ornitológico no se queda en lo mostrado en fotos, también se vieron y oyeron reyezuelos listados, una oropéndola, ratoneros, un aguilucho lagunero migrando, vencejos reales, piquituertos, mosquiteros papialbos, mitos, pitos reales, etc... y también es destacable que allí muy cerca de la aldea, en el río Segura, se puede ver al mirlo acuático como yo mismo pude comprobar en la primavera de 2015.

Por si quedasen dudas sobre la espectacularidad del entorno, fauna aparte, aquí me veis en el Puntal de los Canteros junto a varios compañeros de excursión, y posando junto a todo el grupo al terminar la ruta (a estas alturas todo lector del blog ya sabe que yo soy siempre el tío barbudo con ropa de camuflaje) y antes de ponernos finos comiendo migas, chorizo y demás.






4 comentarios:

  1. Menuda sesión amigo, os pusisteis las botas, y nunca mejor dicho. Esas valverdes me ponen los dientes largos. Un abrazo desde aquí arriba.

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    1. Pues van a salir bastante las Valverde en otras entradas, he tenido la suerte de ir viéndolas en distintos puntos, jeje.
      ¡Un abrazote!

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  2. Y con que no te encuentras tu si eres el mejor bichero del mundo. Que barbaridad. Una experiencia brutal lo del quebranta. Un abraso de linse

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    1. Muchas gracias, ver ese bicharraco es una verdadera pasada, muy sinegético.
      ¡Un abrazo de linse!

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