jueves, 11 de agosto de 2016

Liébana





Después de la introducción a las salidas cántabras con la fauna vista en la Bahía de Santander, paso a terrenos más agrestes con la salida que hice con Alberto el 19 de julio por Liébana, montañosa comarca enclavada en los famosos Picos de Europa donde aún subsiste el oso pardo junto al lobo.

La idea era disfrutar de especies propias de estas poderosas montañas calizas, sobre todo del pico mediano (Dendrocopos medius) si hablamos de aves, una especie que se me escapó en dos intentos de años anteriores y por fin ha sido la vencida a la tercera, pudiendo observar por primera vez la especie con distintos ejemplares en un robledal maduro en el que también había un nido de su primo mayor el picamaderos negro.
Desde luego no fue la única especie de ave, también vimos un papamoscas gris (Muscicapa striata), ratoneros (Buteo buteo) y distintas especies sin fotografiar como el buitre leonado, el colirrojo real, el mirlo acuático o el vencejo real.




Bejes










En las zonas húmedas del bosque se congregaban numerosos lepidópteros como la doncella oscura (Melitaea diamina), la nacarada (Argynnis paphia) y la C-blanca (Polygonia c-album).



Bárago






Con los anfibios se dio muy bien la cosa, en distintos pilones encontramos (además de larvas de sapo partero común) ejemplares adultos de tritón palmeado (Lissotriton helveticus) y tritón alpino (Triturus alpestris). A estos dos los había visto ya en años anteriores, y una tercera especie llegó como novedad al ver un tritón jaspeado (Triturus marmoratus), o tal vez debería decir "novedad" porque los tritones jaspeado y pigmeo antes eran considerados una sola especie (y pigmeos ya he visto muchos).
En todo caso, este jaspeado me llamó mucho la atención por su tamaño, ya debería haber estado al tanto al llamarse pigmeo su pariente cercano, pero no me esperaba que el bicho casi pareciera un gallipato.



Dobres










Pero esperad, que queda aún otro anfibio nuevo para mí, un anuro en este caso, una rana bermeja (Rana temporaria) que encontramos por el robledal donde viven los picos medianos. Esta rana tiene unos hábitos más terrestres que la rana común, y pude comprobar personalmente lo bien que puede pasar desapercibida en la hojarasca con sus colores pardos y rojizos.









Puedo permitirme en esta ocasión terminar la entrada con un pez, una anguila (Anguilla anguilla), cosa que cuesta más trabajo de fotografiar por obvias razones... aunque pronto os voy a sorprender con algo relacionado, ¡o eso espero!







4 comentarios:

  1. Desde luego es difícil volver de
    Liébana con mal sabor de boca.
    Saludos

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    1. Ya te digo, vimos de todo y por fin el puñetero pico mediano dejó de ser para mí un bicho mitológico, jaja.
      ¡Saludos!

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