miércoles, 17 de agosto de 2016

Embalse de Alsa y Alto Campoo





Hoy toca un poco de montaña cantábrica, que aún me quedan unas pocas entregas de mi viaje norteño de julio.
En esta jornada que paso a describir nos fuimos Alberto y yo a un par de sitios donde poder ver especies muy concretas; uno de ellos está en los pinares que bordean el embalse de Alsa, hogar del picamaderos negro y del verderón serrano, aunque no tuvimos mucha suerte con ellos porque los verderones serranos volaban de un lado a otro sin colaborar para la causa y al picamaderos negro sólo se le escuchó reclamar.

Pero desde luego aquello no iba a ser todo, junto al vuelo de los Calopteryx virgo fuimos viendo muchísimos ejemplares de tritón alpino (Triturus alpestris) y tritón palmeado (Lissotriton helveticus).
Del tritón alpino dejo fotos de una hembra y un macho para que se vean bien sus diferencias, mientras que de la otra especie son machos ambos ejemplares.










De anfibios vimos también un par de adultos de rana bermeja (Rana temporaria) con distintos patrones de coloración, y Alberto dio con un metamórfico mientras yo encontraba casi al mismo tiempo una salamandra (Salamandra salamandra) igualmente jovenzuela.










Después nos fuimos para Alto Campoo, hogar de fauna alpina que no veo que sea muy conocida que digamos, a pesar del gran potencial que le vi en esa visita.

Fijaos en la estampa de esos prados de montaña donde pastan vacas y caballos (sin vigilar, luego la culpa será del lobo) junto a fresquísimos arroyos con orillas salpicadas de plantas carnívoras de la especie Drosera rotundifolia, orquídeas del género Dactylorhiza y dedaleras, mientras que odonatos como Pyrrhosoma nymphula se afanan en sus asuntos reproductores.
Cada lagartija roquera (Podarcis muralis) hacía estar atento por si fuera una lagartija de turbera, pero no quiso aparecer ninguna al final, mientras que íbamos viendo más ranas bermejas y un par de sapos comunes (Bufo spinosus).















Un toque muy familiar para mí fue ver buitres leonados (Gyps fulvus), una culebrera (Circaetus gallicus) y una cierva (Cervus elaphus).










Pero, en cambio, ver gorriones alpinos (Montifringilla nivalis) es algo a lo que no estoy nada acostumbrado. Una pareja iba y venía para cebar a su prole aún en el nido, cosa en la que las collalbas grises (Oenanthe oenanthe) iban más adelantadas al tener a sus pollos ya volando por las cercanías.












Vimos más cosas, por supuesto, como por ejemplo bisbitas alpinos y una liebre de piornal (especie nueva para mí). Me quedó pendiente ver rebecos, pero así ya tengo más motivos para volver en otra ocasión.
Para la siguiente entrada toca una salida en la que fuimos bien acompañados por una parte de Cantabria que los dos teníamos muy desconocida, será la última entrega cántabra pero no la última del viaje norteño.

Todo esto que escribo sobre el norte peninsular lo hago desde mi nuevo hogar en la Sierra de Segura, a la que vuelvo para el próximo curso, y de momento estoy viendo cosas muy interesantes, no digo más.








2 comentarios:

  1. No dejas rincón sinegético por patear, eres un fenómeno. Un abraso de linse y bonita y emosionante aventura la que nos gtraes hoy.. Un abraso de linse

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    1. La verdad es que eché unas buenas jornadas sinegéticas intensivas con Alberto, lo pasamos como cosacos.
      ¡Un abrazo de linse!

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