sábado, 20 de agosto de 2016

Conociendo mejor Cantabria Oriental





Y aquí llegamos ya a la última entrada de esta serie cántabra del pasado mes de julio, pero para nada la peor por ser la última, porque hubo bichetes nuevos y fuimos guiados por alguien a quien tenía ya muchas ganas de conocer.

Quedamos Alberto y yo con Germán Ibarra, autor del blog Fauna Compacta, quien nos demostró a lo largo de la jornada un gran conocimiento de esa parte de Cantabria de la que nosotros sólo conocíamos el monte Candina.

Empezamos por la campiña costera de Castro Urdiales en El Rebanal, donde descansaban cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) y gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) en los acantilados. La cosa estaba difícil para encontrar alguna víbora de Seoane como queríamos, pero fuimos viendo un joven lución (Anguis fragilis), una culebra lisa meridional (Coronella girondica) y hasta un nido de musarañas. La serpiente fue hallada muy cerca del nido y sólo quedaba una cría, no cuesta mucho usar la imaginación...
















Después nos fuimos a La Cubilla, paraje en el que se encuentra una magnífica cueva, y pudimos ver larvas de sapo partero común y odonatos como Calopteryx virgo y Boyeria irene, además de una rana patilarga que se nos escabulló.

Quedamos para comer en Guriezo con Jesús Menéndez, gran amante de las aves marinas, y los cuatro nos dirigimos al embalse del Juncal. Allí vimos la libélula Orthetrum cancellatum y un par de sapos comunes (Bufo spinosus), de aves pudimos observar somormujos lavancos y una joven garza imperial, nos sobrevoló un par de alimoches (Neoprhon percnopterus) y por los caminos aparecieron un escribano cerillo (Emberiza citrinella) y un par de alcaudones dorsirrojos (Lanius collurio).

Un macho de camachuelo que vimos en vuelo fue una novedad para mí, así como también lo fue el escribano cerillo, que ya veis que estaba atareado llevando cebas a su prole.















Al regresar por Guriezo me comentaba Germán lo estupendos que eran unos robles para que hubiera ciervos volantes, y justo entonces vimos un coleóptero de gran tamaño en el suelo. Resultó ser otra especie, pero desde luego no menos interesante porque era el gran capricornio (Cerambyx cerdo). Tuvimos la suerte de coincidir con el momento en el que gran cantidad de ejemplares macho se congregan en los añosos robles para buscar pareja, y os puedo asegurar que lo disfrutamos una barbaridad... hubiese sido ya el colmo que apareciese un macho de ciervo volante (Lucanus cervus) porque llegó de pronto una hembra.













Sólo me queda decirle a Germán que fue un placer conocerle personalmente al fin, y que espero que aquella salida sea la primera de muchas otras más. ¡Esta entrada va dedicada a ti!









6 comentarios:

  1. Para mi fue todo un placer compartir un día de campo con vosotros, disfruté un montón. También espero que sea la primera de muchas, la seoane no apareció para que vuelvas a buscarla, está claro. Por cierto, te ha quedado un reportaje fantástico, enhorabuena. Un abrazo amigo.

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    1. Por supuesto, esas víboras quieren que vuelva, y también para seguir reprochando a Alberto que no me diera un cachopo de rebeco para comer, jajaja.
      Ya tendremos más salidas bicheras, vaya que sí. Encantadísimo de conocerte, una vez más a riesgo de ser pesao.
      ¡Un abrazo!

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  2. Como siempre viendo, mostrando y enseñando., Un abraso de linse máquina

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    1. Las cosas sinegéticas son irresistibles.
      Un abrazo de linse, y recupérate pronto, amigo.

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  3. Gran colección con interesantes secuencias. Me apena el nido de musarañas; me gustaría que, por lo menos, ésa saliera adelante.

    Es un placer conocer gente, sobre todo, cuando uno viaja para conocer a los ya conocidos, aunque sea por la red.
    Seguro que fue un placer conocer a Germán, ya lo es a través del blog.
    De todos modos, si no fuera por la pereza, me gustaría conoceros a todos. El apoltronamiento me domina (por culpa del trabajo).

    Un abrazo.

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    1. Poco a poco voy conociendo a la gente de esta estupenda red de ventanas virtuales a la naturaleza. También puede llegar el día en que compartamos experiencias camperas, ya sea en tu feudo del búho real o en el soleado sur.
      ¡Un abrazo!

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