jueves, 14 de julio de 2016

Odonatos, anfibios y orquídeas en la Sierra de Segura





A primeros de julio, con el curso ya acabado, aproveché que estuve unos días por Jaén para hacer una buena salida por mi añorada Sierra de Segura en compañía de Javier Reyes para compartir un buen día de orquídeas y observando los animales que se quisieran dejar ver.

Ir a esta sierra es siempre especial, con toda su espléndida naturaleza entre infinitas masas boscosas y roca caliza, tal y como se ve en la primera fotografía de esta entrada como ejemplo de los horizontes allí habituales, pero mirar un paisaje bonito y fotografiarlo es algo que cualquiera puede hacer, el verdadero reto está en adentrarse en él e ir encontrando a sus habitantes.
En pleno verano aún mantiene verdor y hay muchos rincones donde el agua pone el punto de frescor al potente estiaje generalizado en toda la provincia, y buscando ese tipo de lugares íbamos.

Primero quise hacer una parada en la Laguna de La Hueta, con el monte Peñalta y el formidable Yelmo vigilantes en el paisaje. Mantenía un nivel de agua aún muy alto, y allí volaban desde luego numerosos caballitos del diablo, destacando Lestes dryas y Lestes barbarus, dos especies propias de lugares que pueden secarse durante el verano (L. barbarus incluso llega a ovopositar en lugares secos).












Le comentaba durante el camino a mi compañero que allí donde hay muchos cardos suelen aparecer distintas mariposas, y así fue porque vimos un buen repertorio lepidóptero. En las fotografías podéis ver la nacarada (Argynnis paphia), la sofía (Issoria lathonia), la hechicera (Brenthis hecate), la medioluto ibérica (Melanargia lachesis) y la dorada línea corta (Thymelicus lineola).














Entre los juncos había numerosas arañas de una especie que desconozco, pero iba buscando con la idea de encontrar anfibios y pudimos disfrutar de tritones pigmeos (Triturus pygmaeus) y ranitas meridionales (Hyla meridionalis).
En el caso de las ranitas, la laguna estaba repleta de diminutos ejemplares metamórficos del tamaño de la uña del pulgar, y también vimos algún adulto de estos preciosos anuros que dan un toque casi tropical con su apariencia y costumbres trepadoras.















Después de tomarnos allí nuestro tiempo, no era para menos, nos fuimos hacia Río Madera, donde el agua era protagonista con sus limpios cauces, sus pozas y sus cascadas, creciendo a su vera plantas como la endémica grasilla (Pinguicula vallisneriifolia), la dedalera negra (Digitalis obscura) y las orquídeas Anacamptis pyramidalis, Dactylorhiza maculata y Dactylorhiza elata.
Esta zona fue espléndida en orquídeas hace poco tiempo, enseñándome Javier ejemplares secos de distintas e interesantes especies que quedaban por allí, lo bueno es saber ahora que están allí para otra ocasión.














Estas aguas corrientes con aguas bien oxigenadas y sin contaminar son el hábitat de otros odonatos diferentes a los que vimos en la laguna.

Le hice una buena serie a los machos de Calopteryx virgo, que bien lo merecen con sus brillantes tonos metalizados y el divertido comportamiento de algunos ejemplares que llegaban a posarse en mis botas e incluso mi gorra. El último ejemplar de las fotos es una hembra como ya veis por su distinta coloración, que se ve que estaba ovopositando.

También volaban por el río sus parientes cercanos Calopteryx Xanthostoma y Calopteryx haemorrhoidalis, pero sin brindarme estas oportunidades tan buenas para la fotografía macro.













También dieron mucho juego los Pyrrhosoma nymphula, especialmente los machos de intenso color rojo, y más difícil lo pusieron los grandes anisópteros de la especie Cordulegaster boltonii con su incansable vuelo continuo de patrulla y posándose pocas veces, aunque tuvimos la suerte de topar con uno que estaba aún emergido de su metamorfosis y esperando a que finalmente sus alas se secaran y poder volar.
La última imagen corresponde precisamente a una exuvia, el exoesqueleto que dejan las libélulas al emerger desde su estado larvario, aunque desconozco a qué especie pertenece.














La última parada sería en Las Acebeas, que a muchos os tendría que resultar familiar después de las muchas entradas del año pasado en las que aparece tan peculiar paraje donde aún persisten acebos y avellanos por estas latitudes. Por el camino paramos a inspeccionar una fuente en la que había ocultas varias larvas de salamandra (Salamandra salamandra), algunas ya tan crecidas como la de la foto.

Ya en Las Acebeas, una vez más me enseñaron ejemplares secos de diversas especies de orquídeas, algunas de ellas muy cerca de lugares que transité el año pasado (maldita sea), como por ejemplo la Neottia nidus-avis, pero todavía estaban en buenas condiciones las Epipactis microphylla y Epipactis kleinii.










Durante esta salida vimos más cosas, por supuesto, como un cervatillo, una culebrera, algún buitre leonado, ranas comunes, picos picapinos, piquituertos, trepadores azules, abejarucos, la mariposa ninfa de los arroyos o un buen adulto de culebra viperina.
Como siempre es un placer patear estas sierras, y más si es en buena compañía como fue el caso.






6 comentarios:

  1. Impresionantes esas meridionales, vaya coloración son fantásticas. Un abrazo Carlos.

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    1. Verde sobre verde en su hábitat de juncos, son preciosas.
      ¡Un abrazo!

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  2. Preciosas las fotos de libélulas y orquídeas. A mí las virgo también se me han llegado a posar en la mano, son muy confiadas. A la Cordulegaster nunca la he visto posarse. Como haces para encontrar ranitas adultas de día? Aquí con la molleri se nos hace imposible.

    Saludos

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    1. Las Cordulegaster son muy jodidas y hay días en que no paran quietas para nada, pero tuve suerte con este par de ejemplares.
      Encontré a las ranitas adultas escondidas a la sombra de los juncos más metidos en el agua.
      ¡Saludos!

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  3. Fantásticamente narrado y fotografiado, un verdadero placer el acompañarte por tan increible lugar, deseando repetir.
    Gracias Amigo!

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    1. Yo encantado por mi parte, ¡para otra ocasión ya sabes dónde estoy! Gracias a ti por enseñarme más rincones de orquídeas.

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