sábado, 30 de julio de 2016

Despeñaperros y el regreso de los alimoches





Durante estos días ando por mi tierra natal y no he perdido ocasión de bichear un poco la Sierra Morena que da nombre al blog, concretamente por la zona de Despeñaperros porque me gusta en particular al ser la zona más agreste y abrupta de todo el conjunto de la cordillera.

Por el paraje de La Cimbarra estuve intentando ver alguna mariposa del almez (donde por supuesto no faltaban los almeces, la planta nutricia de sus orugas), pero no se dio bien la cosa. No me fui con las manos vacías, eso desde luego, viendo zigópteros como Platycnemis latipes y Lestes viridis, chinches rayadas (Graphosoma italicum) y numerosas arañas de laberinto (Agelena labyrinthica).















Con los vertebrados me entretuve viendo salamanquesas (Tarentola mauretanica) en su medio natural de roquedos y bandos de vencejos reales (Apus melba).
De cuando en cuando se veían dos vencejos cafres entre las golondrinas dáuricas, y una familia de chochines me divirtió a la vuelta.










En Los Órganos no faltaron los buitres leonados (Gyps fulvus) remontando las térmicas ante mí con la ruidosa aparición de un nutrido bando de chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax).













Collado de La Estrella



Los artrópodos también dieron mucho juego, con el ascaláfido Deleproctophylla dusmeti, más arañas de laberinto, una chinche sin determinar (Carcoporis sp.) y un asílido haciendo la puesta en una baranda de madera.











Destacaron especialmente entre ellos los lepidópteros, que eligen las cimas rocosas y soleadas para el "hilltopping", comportamiento territorial de los machos de algunas especies que allí vuelan de un lado a otro expulsando a sus competidores.
Aunque pongo primero una cleopatra (Gonepteryx cleopatra), es la bellísima mariposa del madroño (Charaxes jasius) la que demuestra el comportamiento descrito junto a otras especies como la chupaleche o la macaón.




En mi mochila








En las zonas bajas y húmedas cercanas a Los Órganos había odonatos como Orthetrum brunneum, Onychogomphus forcipatus, Lestes viridis, Libellula depressa y Orthetrum coerulescens, opiliones, una oruga de especie sin determinar y la mariposa manto bicolor (Lycaena phlaeas).



Arce de Montpellier














Y, volviendo a las aves, llegamos al fin a la especie que da nombre a la entrada de hoy, porque observando vencejos reales vi la silueta de un alimoche (Neophron percnopterus) que no tardó en reunirse con su pareja.
El año pasado ya publiqué una entrada sobre estos alimoches con la alegría de pensar que podrían acabar decidiéndose a quedarse para nidificar, y aquí están de nuevo dando esperanzas. Hay que tener en cuenta que el alimoche es un ave escasa en Jaén y sería una buena noticia tener una nueva pareja reproductora por aquí.














El tiempo dirá si estos dos alimoches darán la sorpresa o no. Hasta la próxima me despido con una imagen de la autovía que lamentablemente parece ser lo único por lo que la gente conoce Despeñaperros, y el cambio que experimenta el paisaje cuando desde sus alturas miramos hacia la frontera manchega.









2 comentarios:

  1. Guapísimo ese ascaláfido, realmente parece un libelloides.
    En cuanto a los buitres da gusto ver a los jóvenes con ese plumaje tan impecable...
    Y con los alimoches a ver qué pasa, pero vamos, que tiene toda la pinta de que terminen criando. Estando ya la pareja al completo no pueden tardar... ¡En tus manos queda averiguarlo! ;D
    Saludos

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    1. Ojalá con el tiempo los alimoches también dejen un flamante juvenil sobrevolando estos peñascos, ojalá.
      ¡Saludos!

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