domingo, 17 de julio de 2016

Despedida al Brazo del Este




Chapatales




Ya estoy de vuelta en Bailén (Jaén), aunque por poco tiempo porque dentro de poco haré incursiones norteñas... pero esto último ahora mismo no importa, la cuestión es que ya dejé definitivamente Los Palacios y Villafranca (sintiendo inevitable pena) y afronto la tarea de intentar resumir lo acontecido en el Brazo del Este durante las dos últimas semanas, ese paraje repleto de aves donde es normal que te reciban nutridos bandos en vuelo de moritos (Plegadis falcinellus) o anátidas como el pato colorado (Netta rufina).







Desde ahora se me hará extraño no oír el reclamo de las canasteras (Glareola pratincola) ni verlas con esos gráciles vuelos de golondrina que tan curiosos resultan en unas aves limícolas como ellas.

Pero su comportamiento en tierra sí es desde luego como el de otras limícolas como chorlitejos por ejemplo, cuando los adultos fingen no poder volar para distraer la atención de posibles depredadores y alejarlos de sus pollos. Justamente el viernes pude ver un pollo (en la tercera foto) antes de irme, ya bien emplumado y con una capacidad voladora nada desdeñable.










Con una libélula capturada





Los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida), en cambio, van más atrasados con la cría. Me han dicho que esperan a que el arrozal esté en su apogeo, y así lo parece viendo que las parejas están en sus nidos pero sin haber empezado ni las puestas aún.

Mantienen una ruidosa actitud muy territorial entre ellos, y no dudan en arremeter contra cualquier ave de otra especie que se acerque a ellos, como calamones o garzas. Es frecuente verlos acarreando material fresco para el nido, y a veces los vi llevar un bocadito a su pareja, tal como veis en las dos fotos con una libélula y lo que parece un grillotopo.
















Más difícil de ver es el escaso fumarel común (Chlidonias niger), que no hace ningún honor a su nombre, y de cuando en cuando aparece algún charrancito (Sternula albifrons) patrullando los canales, cerrando el plantel de la familia de los estérnidos con las pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica).









Estas últimas tardes han sido especialmente agradables al estar el paraje lleno del verdor del arrozal, que incluso llega a resultar fresco cuando sopla el aire. Realmente extrañaré ver esas aves tan típicas como el flamenco (Phoenicopterus roseus), el calamón (Porphyrio porphyrio), la espátula (Platalea leucorodia), el morito o los tejedores amarillo (Euplectes afer) y cabecinegro (Ploceus melanocephalus).

Quisiera hacer hincapié en el flamenco, porque resulta ser el único ejemplar que he podido ver durante estos días desde que los demás se marcharon del paraje, y no sólo eso, porque encima aparece en la misma fotografía un somormujo lavanco (Podiceps cristatus) en su nido flotante.













Aunque a las garzas ya les dediqué una entrada en exclusiva hace poco, no puedo evitar que aparezcan aquí nuevamente porque han sido parte importante de mis salidas. Los discretos avetorillos (Ixobrychus minutus) han sido unos modelos muy difíciles como siempre, pero las garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) y los martinetes (Nycticorax nycticorax) se han portado de maravilla.









Martinetes camioneros






Y, desde luego, no puedo olvidarme de una de las aves que más aprecio: la garza imperial (Ardea purpurea).
Habéis visto en entradas anteriores el seguimiento de una de las parejas que crían en el Brazo del Este, desde que llegó de su migración y pasando por su cortejo hasta verla con los pollos. Pues los mozalbetes están ahora bien mayores y guapos, aunque aún un poco plastas con sus pobres progenitores que los siguen alimentando, pero lo mejor ha sido comprobar que ya se desenvuelven muy bien volando.
Ah, y que no me deje en el tintero comentar que el jueves llegué a ver hasta siete pollos al mismo tiempo, aunque por supuesto que debe haber más.






Buena comparativa con la garza real





Junto a un avetorillo









Siendo la última entrada del Brazo, no pienso pasar por alto que es un paraje ciertamente abandonado a su suerte pese a sus muchos problemas.
No a todos les gusta ver esta cantidad de aves por los campos, a los agricultores les molestan especialmente los calamones al consumir los tallos tiernos del arroz, aunque tampoco les gusta ver a moritos y garzas "pisando" los cultivos. Para intentar espantar aves recurren a técnicas no agresivas como la colocación de cometas con forma de ave rapaz o espantapájaros, pero algunos optan por una vía más activa y se dedican a ir pitando con el coche por los carriles, molestando de paso a aves inofensivas para ellos como lo son las pobres canasteras en plena época de cría, de manera que estos energúmenos con sus pitidos son también forman parte de muchas tardes de pajareo.

No obstante, no pienso acabar con una nota negativa, y desde aquí quisiera mandar un afectuoso saludo a José Carlos Sires, quien con mucho entusiasmo por las aves y compartiendo sus conocimientos (y comentarios jocosos) me ha acompañado en no pocas salidas durante estas dos semanas, así como también a los hermanos Emilio y Paco Pineda.

Pero esto no acaba aquí, con seguridad volveré aunque sea de visita... y aunque sea la última entrada del curso sobre el Brazo del Este, aún me queda una muy especial sobre Los Palacios, ya veréis en su momento por qué digo que es especial...













5 comentarios:

  1. Gracias por tu generosidad al compartir tu experiencia. Para nosotros has sido un guía virtual con el que hemos y aprendido con tus fotos y comentarios. Que tengas suerte en tu nuevo destino. Hasta siempre.

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    1. Muchísimas gracias a ti por pasarte por aquí a dedicar un ratito dejándome este tipo de palabras que hacen que merezca la pena publicar todas estas cosas.
      ¡A ver qué me toca en la definitiva!

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  2. Gracias y enhorabuena por el post!
    Yo estoy empezando en la fotografía de naturaleza, y he visitado un par de veces el Brazo del Este, y viendo tus imágenes me gustaría hacerte una pregunta: ¿Usaste hide en algún momento o son fotos tomadas andando o desde el coche?

    Gracias

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    1. Son todas a pie o desde el coche. Las aves están allí habituadas al paso de vehículos y usar el coche como observatorio y hide suele ser muy efectivo.
      Espero que tus salidas por allí vayan siendo cada vez más productivas.
      ¡Un saludo!

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