miércoles, 29 de junio de 2016

Las tardes de junio en el Brazo del Este





La verdad es que este mes he salido bien poco por el Brazo del Este pese a tenerlo tan cerquita de donde vivo, el fin de curso ha sido muy ajetreado y a lo tonto no he hecho mucho pajareo entre semana, pero por suerte un paraje tan potente siempre tiene cosillas para ir contando.

A primeros de mes me encontré de nuevo con agujas colinegras (Limosa limosa) después de llevar mucho tiempo sin verlas tras su paso migratorio prenupcial. Estos ejemplares son los que no han tenido éxito en su reproducción y/o los que aún son inmaduros, que andaban cerca de otras aves acuáticas como el martinete (Nycticorax nycticorax) y la gallineta (Gallinula chloropus).









Durante estas semanas han procedido a inundar los campos para plantar el arroz, las tres siguientes fotos os ilustrarán de maravilla la progresión para transmitir ese ambiente de verde y fresca lozanía que se respira.
Así es ahora más frecuente ir encontrando distintas aves durante el recorrido, como por ejemplo espátulas (Platalea leucorodia) y moritos (Plegadis falcinellus). Los flamencos (Phoenicopterus roseus), en cambio, han dejado de ser habituales porque ya no los veo desde los primeros días del mes.












Las canasteras (Glareola pratincola) siguen siendo muy fáciles de ver con esa costumbre suya de posarse en los carriles. Están enfrascadas en las labores de cría como también lo están los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) y las cigüeñuelas (Himantopus himantopus).
Con las pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica) ya no sé exactamente cuál será su situación, al estar aquí aún sin ser época de paso migratorio y sin saber si criarán por aquí o no.












Las garzas también son papás y mamás con mucha dedicación... pero ya les dedicaré una entrada aparte a estas bonitas zancudas, especialmente las estivales que furtivean por las eneas, como la garza imperial (Ardea purpurea), el avetorillo (Ixobrychus minutus) y la garcilla cangrejera (Ardeolla ralloides).











Muy bonito todo sin duda, ¿verdad? Pues sigue habiendo a quienes le molesta que haya aves en los campos, como nos muestra este energúmeno que se dedica a conducir pitando por los carriles para espantar todo a su paso.
Aunque mucho más despreciable me parece el individuo que no tuvo otra cosa mejor que hacer que matar a un imponente macho adulto de culebra bastarda. La ignorancia es altamente peligrosa.







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