jueves, 26 de mayo de 2016

Escapada primaveral por Extremadura





Últimamente me salen tantas salidas buenas que se me va acumulando la tarea en el blog, tanto es así que la entrada de hoy corresponde ni más ni menos que al 1 de mayo, hace casi un mes ya a lo tonto.
Fue una jornada especial al ser compartida con amigos en vez de en solitario como suelo acostumbrar, yendo hasta Extremadura para pasar el día con Ismael y Aurora. Empezamos por el pueblo de Alange, bien conocido en el entorno de los observadores de aves por las variadas e interesantes especies que hay por su entorno, que ya de por sí es de una estampa muy atractiva con ese peñón calizo con ruinas de castillo en lo alto (comenté en ese momento que me recordaba a Martos con su leyenda de los hermanos Carvajal).

Nada más llegar me quedé profundamente maravillado con los cercanos y vertiginosos vuelos de los numerosos vencejos reales (Apus melba) que anidan en la presa del embalse. Hubiera sido capaz de tirarme allí toda la mañana disfrutando de su maestría aérea.













Ya tenía suficiente interés para mi gusto, pero además contamos con la aparición de dos águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus) y bastantes pagazas piconegras (Gelochelidon nilotica). Desde luego es la primera vez que veo coincidir pagazas con aves rupícolas como lo son el vencejo real y el águila perdicera.











A mediodía pasamos por Almendralejo para ponermos gordacos comiendo cosas extremeñas muy ricas, y con idea de ver su gran colonia de cernícalo primilla (Falco naumanni).

No era la mejor hora y no pudimos ver el trasiego de estos pequeños halcones urbanos en su apogeo, pero para nada nos quedamos sin ver algunos en sus entradas y salidas. No en vano, la iglesia del pueblo fue la primera ZEPA (zona de especial protección para las aves) de Europa enclavada en un casco urbano.










Por la tarde estuvimos en Cornalvo, uno de los dos únicos parques naturales de Extremadura, algo sorprendente (para mal) en una comunidad autónoma con tanta riqueza natural.

Ninguno de nosotros habíamos estado antes y no estuvimos muy finos a la hora de encontrar cosillas, pero por suerte dimos con la ubicación de unas Orchis laxiflora que nos indicaron amablemente en el centro de interpretación. Era una especie nueva para los tres, y nos llamó la atención su colorido y altura que destacaban sobremanera en los juncos donde creían. También nos llamó la atención la manera en que algunos fotógrafos se tiran tanto por el suelo para fotografiar que acaban dejando grandes rodales de vegetación completamente aplastada, incluso con alguna de las orquídeas como irónica víctima.

















Antes de despedirnos y volver cada uno para casita, nada como una vueltecilla viendo sus dehesas en pleno esplendor primaveral bajo el vuelo del buitre negro y sobre el pequeño pasear de la carraleja (Berberomeloe majalis).









6 comentarios:

  1. Coño haberme avisao estar en almendralejo es estar en mi casa. me alegra que lo pasases bien. Un abraso de linse.

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    1. Pues no creas que no lo pensé, igual que también con Javi Conejero, pero estuvimos de un lado para otro todo el día y habría sido un poco jaleo.
      Me lo pasé fenomenal con los vencejos reales por ejemplo, tu tierra es siempre muy sinegética.
      ¡Un abrazo de linse!

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  2. Extremadura es la pera limonera, que ganas tengo de volver. Preciosas fotos Carlos, los vencejos reales los pillaste bien. Un abrazo.

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    1. Costó lo suyo, pero me gustan tanto que merece la pena esa experiencia tan frustrante de fotografiar a esos misiles con alas.
      ¡Un abrazo!

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  3. Hace una semanica estuve con unos amigos censando una colonia de primillas en una terrera de altura impactante (unos 50 metros). Nos salieron 11 parejas. También había un alimoche anidando y, vencejos reales.
    Muy guapo too.

    Saludos

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    1. Joer, así da gusto visitar primillas viendo también esos vecinos.
      ¡Saludos!

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