jueves, 7 de abril de 2016

Polluelas pintojas en el Brazo del Este (y muchísimo más)





Hace un par de semanas vi una polluela pintoja (Porzana porzana) en el Brazo del Este durante una visita que me hicieron mis amigos Ramón y Silvia, y desde entonces me la he encontrado en tres ocasiones más, descubriendo que en verdad hay varios ejemplares diferentes por el paraje.

En unos de mis puntos de observación preferidos vi el día 31 de marzo que hay dos ejemplares distintos que suelen moverse por ese lugar querencioso. Se trata de un ave que no es exactamente huidiza ni tímida, pero sí es muy discreta en sus hábitos, caminando sigilosamente por la vegetación palustre y dejándose ver solamente cuando decide asomarse por bordes y claros o cuando se mueve de un masa vegetal a otra. Al final he ido comprobando que no es complicado verla cuando ya sabes por dónde se mueve, y tarde o temprano aparece más o menos al descubierto en sus rutinas.

Aquí abajo tenéis el ejemplo de las dos polluelas, una de ellos asomando brevemente al sentirse intimidada por los calamones y prefiriendo evitarlos, y la otra correteando al descubierto para irse a otro rodal de cañas. Dejé para el final de la serie una imagen que deja clara la manera en que se suele ver esta especie: un culo que se atisba entre el cañaveral.







Son bastantes los pajareros que se acercan desde Sevilla (e incluso Cádiz, como ayer) para disfrutar de estas aves y del resto de especies del paraje, que desde luego tiene muchísimo más que ofrecer al aficionado a la observación de aves. Como por ejemplo las numerosas garzas imperiales (Ardea purpurea) que tienen territorios justo al lado de donde se ven las polluelas, y entre ellas la ocasional aparición del pequeño avetorillo (Ixobrychus minutus), recién llegado también de su invernada africana.










A los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) se han unido hace poco otras aves de vuelo muy similar pero de distinta familia, las canasteras (Glareola pratincola).









La marisma está repleta de los diversos reclamos aflautados de las limícolas, como archibebes oscuros (Tringa erythropus) y avocetas (Recurvirostra avosetta).










Ayer vi mis dos primeras cercetas carretonas de la temporada, que se estaban haciendo de rogar, mientras tanto sólo veía a los patos colorados (Netta rufina) y ánades frisos (Anas strepera) como algo diferente entre los más habituales azulones y cucharas.







Y no nos olvidemos de los habituales del lugar, numerosos y vistosos, siempre preciosos, y especialmente atractivos para quienes viajan al sur en busca de estas especies tan características. Moritos (Plegadis falcinellus), flamencos (Phoenicopterus roseus), calamones (Porphyrio porphyrio) o espátulas (Platalea leucorodia), entre otros.












Por último, quisiera acabar compartiendo con vosotros el paisaje sonoro del paraje, con unas grabaciones que hizo José Carlos Sires (SEO-Sevilla) por aquí, en las que sobre todo se oyen gaviotas reidoras y cigüeñuelas.

4 comentarios:

  1. Buenas observaciones de las polluelas, no es nada fácil hacerse con ellas. Yo solamente he visto una en la vida, curiosamente en un céntrico parque de Valencia. Grandisimo sitio ese brazo del Este, que tantas buenas observaciones te está dando, enhorabuena!

    ¡Saludos!

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    1. Antes de esto sólo había visto una en Daimiel hace años (sale en archivos anteriores del blog). Es impresionante lo que tienen aquí los sevillanos tan relativamente cerca de su capital.
      ¡Saludos!

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  2. Respuestas
    1. ¡Costó lo suyo, pero al final se acabaron por dejar ver bien!

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