lunes, 4 de abril de 2016

Bicheando por Bailén




Me satisface poder enseñaros una entrada bastante completa con la naturaleza de Bailén, mi pueblo de origen, pudiendo demostrar la manera en que al lado mismo de donde uno vive se puede encontrar una buena variedad no exenta de especies peculiares e interesantes.

Esta semana santa he pasado gran parte del tiempo sin alejarme de Bailén por motivos familiares, he cambiado mis largas salidas serranas por breves incursiones en las mismas afueras del pueblo. La más "larga" fue un paseo del día 21 por Burguillos, monte público que usan los bailenenses como lugar de ocio y esparcimiento los fines de semana en su entorno de monte mediterráneo al pie de Sierra Morena.

Allí fui viendo bastantes milanos negros (Milvus migrans) junto a algunos buitres leonados, y mis primeros abejarucos de la primavera, además de las ruidosas persecuciones de las urracas en pos de los taimados críalos.




Pero no fueron las aves las protagonistas, fue una vuelta de las de "mirar abajo", encontrando numerosos artrópodos como escolopendras (Scolopendra cingulata), grillos, distintas arañas (los nombres bajo las fotos) y escorpiones (Buthus occitanus).





Eratigena sp.

Steatoda paykulliana

Alopecosa sp.






Y otras criaturas más coloridas, como el lagarto ocelado (Timon lepidus) y las orquídeas de las especies Ophrys tenthredinifera y Orchis champagneuxii.











Las demás salidas fueron estrictamente nocturnas, aprovechando el ambiente húmedo para buscar anfibios. Empezando por el día 19, primera toma de contacto con sapos corredores (Bufo calamita), ranas comunes (Pelophylax perezi) y gallipatos (Pleurodeles waltl), formando ruidosos coros encelados las dos primeras especies en las charcas artificiales que se forman al mismito lado del pueblo.









El premio gordo de la noche tocó al curiosear el carril que lleva al monte Burguillos, pues allí me esperaba entre sapos corredores este bonito sapo de espuelas (Pelobates cultripes), que por supuesto fue apartado del camino al igual que el resto de anfibios. Huelga decir la gran ilusión de encontrarme con esta especie en mi pueblo, entre reclamos de mochuelos y autillos para amenizar aún más la velada.











La noche del día 20 elegí la aldea de Zocueca, para buscar las ranitas meridionales (Hyla meridionalis) en el río Rumblar. Cuesta encontrar a estas artistas del escondite, pero acabé viéndolas al seguir con mucha paciencia sus llamadas de cortejo, de tremenda potencia pese al pequeño tamaño del bicho. También me encontré con un galápago leproso (Mauremys leprosa) pululando por allí con nocturnidad, mientras sonaba de fondo el grave canto del búho real.











La última de estas salidas nocturnas, del día 22, fue nuevamente por las inmediatas afueras de Bailén, mirando bien en una extracción de arcilla que quedó convertida en laguna artificial, hasta que me cometieron el error de empezar a desecarla. Y digo error porque allí vivían distintas especies de aves acuáticas, libélulas y anfibios, entre otros; sirvan como prueba el gallipato, el sapo corredor y el galápago leproso que encontré con poco esfuerzo y tiempo en las escasas zonas encharcadas que quedan por el momento.
Nos cargamos los pequeños remansos de biodiversidad urbana que tenemos al alcance de la mano, no tenemos remedio...












6 comentarios:

  1. Pues si que cunde bichear en Bailén, tomo nota. Los retratos del ocelado, sapo de espuelas y gallipato son increíbles. Un abrazo Carlos.

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    1. Tengo aún más que fisgar, ¡¡que por lo visto hay sapillos moteados por allí!!

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  2. Vaya bicherío sin salir del pueblo!!
    Me encanta ese primer plano del ojo.
    Anda que no disfrutas nada con el macro (y por supuesto nosotros viendo después lo que fotografías)

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    1. Sabía yo que te molaría el ojo del amiguete de espuelas. Con el macro a tope, en la mejor temporada para sacarle todo el partido :D

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  3. Una pasada Carlos. A veces nos vamos lejos y lo tenemos cerquita.

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    1. Ya ves, tenemos al lado de casa especies únicas en el mundo o que sólo viven en una parte muy reducida del continente. Un naturalista de intereses amplios no se puede aburrir aquí.

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