jueves, 3 de marzo de 2016

Por la Sierra de Andújar





El pasado finde estuve por mi tierra al poder disfrutar de puente por el Día de Andalucía, y qué mejor manera de pasarlo que yendo a la Sierra de Andújar la tranquila mañana del viernes 26.

Los que vconocéis el blog desde hace más años recordaréis que antes visitaba mucho más esta parte de la Sierra Morena de Jaén, pero los carriles están en un estado penoso con unos baches que cada vez más se parecen a cráteres lunares, así que yo por lo menos me harté y tuve que dejar muy a mi pesar de hacer aquellos largos recorridos.
En cambio nada puede privarme aún de visitar el río Jándula a la altura del área recreativa del Encinarejo, accediendo hasta allí por carretera en buen estado y sin baches colosales en la zona de carril de tierra.

Y mirad qué recibimiento, yendo aún por zona de olivar me encontré con un águila imperial (Aquila adalberti) en su plumaje de damero. Ya me parecía a mí desde la distancia que aquella rapaz posada en una torreta debía ser el Arnold Schwarzenegger de los ratoneros, hasta que comprobé lo que era en realidad para mi sorpresa. Un posadero muy mal escogido, eso desde luego, sabiendo la cantidad de águilas que mueren electrocutadas en la campiña olivarera de Jaén.
Podéis comprobar, aparte de cómo se sacudió el plumaje (hasta pude oírlo), lo cambiante del cielo aquel día, que acabó quedándose gris plomizo definitivamente.








Se dice que las nutrias del Jándula se han estado dejando ver bien este invierno, como yo mismo pude comprobar en enero cuando una de ellas apareció a un metro de mis narices, pero esta vez no fui capaz ni paciente de probar suerte durante mucho tiempo, y acabé por bichear por ahí, ¡no puedo evitarlo!
Empecemos por los anfibios, que estuvieron representados por un par de bonitos sapos corredores (Bufo calamita) con distintos patrones de coloración, y es que la variación en esta especie es tremenda.










Y siguiendo con los artrópodos, como la falsa viuda negra (Steatoda paykulliana), coleópteros carábidos, grillos, un escorpión (Buthus occitanus) y bastantes escolopendras (Scolopendra cingulata), además de más cosas sin fotografiar como larvas/hembras de luciérnaga.













Las aves estuvieron muy presentes, por supuesto, no olvidemos que son muchos los que vienen aquí sólo por verlas. Una muestra cutremente fotografiada la componen la garza real (Ardea cinerea) y las rapaces que aparecieron cicleando junto a los buitres leonados, tales como una pareja encelada de águila imperial, un águila real (Aquila chrysaetos) y algún buitre negro (Aegypius monachus).
También pulularon por allí martines pescadores, picogordos, golondrinas dáuricas o críalos, entre otros.









Nada de linces ni nutrias, para no variar, pero sí estuvieron los ciervos (Cervus elaphus) para dar el toque de pelo en la salida. Luego volví por la noche, aprovechando la lluvia, para ver si me encontraba algún anfibio interesante... ¡pero eso ya lo veréis otro día!












6 comentarios:

  1. Que barbaridad carlitos me faltaron dias para estar contigo. Eres un crack.

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    1. Pues por mí encantado si te vinieras una semana entera, jaja, la de cosas sinegéticas que saldrían.
      ¡Gracias!

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  2. Hola Carlos,

    el momentazo de la imperial alucinante, me daba para todo el año jeje, ¿tan confiada estaba ahí arriba?. El resto fotones, como siempre.

    Salu2 Linse!

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    1. Allí estaba tan tranquila la jodía, y yo que al principio pensaba que volaría en cuanto parase el coche.
      ¡Saludos!

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  3. Brutal la imperial sobre la torre eléctrica, gran reportaje Carlos. Un fuerte abrazo desde Mordor, donde no sabemos si es de día o de noche.

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    1. Fue una manera bestial de empezar el día, después de eso sabía que volvería a casa contentísimo aunque no viera nada más (cosa que ya se ve que no fue el caso).
      ¡Un abrazo desde la soleada Rivendel!

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