martes, 29 de marzo de 2016

El gran momento del sapo común




El inicio de la primavera es un momento crucial en la vida del sapo común (Bufo spinosus), que empieza su temporada de reproducción tras el largo invierno y sale dispuesto a ir a por todas.
A diferencia de su primo el sapo corredor, con sus sonoros coros nocturnos croando intensamente por las charcas de Bailén, el sapo común es más discreto en sus amoríos, pero resulta más visible al aparecer a plena luz del día mientras damos un paso por la sierra durante marzo y abril.

Así es como mi mejor amigo y yo nos encontramos con varios ejemplares en un tranquilo y limpio arroyo de la Sierra Morena de Jaén, que ya me ha mostrado en otras ocasiones sus valores naturales al ir detectando allí especies como el azor, el cárabo, la culebra de collar o distintas especies de libélulas (haz click aquí para echar un vistazo). Allí vimos un pareja en pleno amplexo, que es cuando el macho (de menor tamaño como en otras especies de anuros) se aferra a la hembra bajo las axilas con la ayuda de unas callosidades que desarrolla en esos días para tal fin, a la espera de fecundar las ristras de huevos de su compañera.

Ya vimos que alguna pareja dejó allí los cordones gelatinosos de sus puestas, pero varios machos aún estaban solos a la espera de poder conquistar alguna dama.










Es el único momento del año en que estos anfibios entran al agua durante su vida adulta, ya que son unos animales muy terrestres a diferencia de otros anuros como la rana común. Esta abundancia no pasa desapercibida a otros, que no están interesados en solamente observarlos como hacemos nosotros, y buscan más bien hincar el diente. Es el caso de la nutria, astuto mustélido que acude a estos cauces para ponerse las botas con esos encelados amigos, y evita la toxicidad de sus secreciones rajando la piel y dándole la vuelta para cómodamente comer su interior, dejando por el agua los truculentos restos de su comilona: pellejos dados la vuelta con la cabeza intacta. De hecho, nos encontramos bastantes pieles, así que la nutria se pegó un buen empacho bufónido.




Este día de campo (del 19 de marzo, por cierto) tuvo más protagonistas, claro, y vimos invertebrados como el ditisco (Dytiscus marginalis), la escolopendra (Scolopendra cingulata) y el escorpión (Buthus occitanus).









Y algún otro habitante serrano de mayor tamaño, al encontrarnos con un grupo de jabalíes (Sus scrofa) con sus crías. Fue muy curioso que justo íbamos hablando de ellos cuando vimos aparecer estos adultos con los rayones.
También vimos picogordos, un azor, buitres leonados, y oímos el reclamo de un águila real; una buena salida matutina un poco pasada por agua. No tardaré mucho en publicar alguna otra cosilla de Jaén, además de mi propio pueblo, ya veréis.





6 comentarios:

  1. Vaya fotazas Carlos, la del ojo del sapo es estratosférica y la guinda de los jabalíes muy guapa. Un abrazo desde el Norte, donde por fin llego la primavera.

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    1. Los ojos de los sapos comunes y corredores son una preciosidad, con lo "feos" que les parecen esos animales a la gente (para mí son una pasada).
      ¡Un abrazo! Ahora te toca disfrutar la primavera cantábrica.

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  2. Muy chulas y vaya detalles!!
    Saludos Carlos

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    1. Es fácil con unos modelos tan guapos.
      ¡Saludos!

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  3. Todavía disfruto recordándolo, no hace mucho, cuando recibí una llamada por el móvil estando en el campo (lo suelo apagar y dejarlo en el coche). Mientras contestaba, le comentaba al amigo que en esos momentos pasaba una nutrida piara de jabalíes delante de mí, por lo que estaba alucinando. Fue espectacular escuchar el trote de los suidos a paso ligero.
    Muy guapos los sapos. Cuantas veces me paro en carreteras secundarias para sacar a estos imprudentes del asfalto.

    Saludos

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    1. Esos momentos camperos que la mayoría de gente tendría que experimentar, qué maravilla, con lo cotidianos y normales que eran para nuestros antepasados.
      Lo mismo digo con los sapos corredores, llego a perder la cuenta de los que aparto en noches lluviosas.
      ¡Saludos!

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