martes, 15 de marzo de 2016

Abundantes y cotidianos





Hay aves de especies concretas que se ven siempre sin falta en el paraje del Brazo del Este, y encima suelen aparecer en apabullante abundancia, pero no por ello llegan a "cansar" (no son pocos los aficionados a la observación de aves que acaban ignorando a especies bellísimas sólo por esto, obsesionados siempre con querer ver lo más raro).

Aún seguimos teniendo bastantes flamencos (Phoenicopterus roseus) de aquel grandísimo contingente que llegó el mes pasado, así como las espátulas (Platalea leucorodia) están en el mejor momento para ir a verlas. Junto a estas carismáticas zancudas nadan muchos patos cuchara (Anas clypeata), que hace unas semanas he llegado a ver en un número mayor del que yo antes viera por la zona (hasta ahora sólo había visto tantos en la Dehesa de Abajo).












Este paraje natural no sería lo mismo sin los moritos (Plegadis falcinellus), uno de los iconos de las marismas del Guadalquivir. Durante los meses anteriores han llevado su discreta capa invernal de tonos marrones, pero ahora mismo los adultos lucen sus plumajes cobrizos con destellos iridiscentes en las alas, preciosos.















Tres cuartas de lo mismo con los calamones (Porphyrio porphyrio), siempre bonitos con su plumaje azul eléctrico que resalta el color rojo de patas y pico, y ahora más tranquilos desde que los agricultores llevan tiempo sin estar allí dándoles caña, se nota mucho cuando vuelven a dejarse ver en grandes grupos en los mismos bordes de los caminos.






















No puedo dejar pasar la oportunidad de aprovechar esta entrada para comentar un poco la actualidad por aquí. Semanas atrás he visto especies más discretas como el esmerejón y la agachadiza chica, y el caso de la fotografía, el escribano palustre (Emberiza schoeniclus).

Estamos en paso migratorio de limícolas, cosa que ya veréis cuando siga publicando entradas repletas de agujas, avocetas, archibebes claros, combatientes, chorlitos dorados, etc... además de una especie a la que estoy menos habituado, el archibebe oscuro (Tringa erythropus).

También he tenido ocasión de reencontrarme con el joven alimoche (Neophron percnopterus) el 14 de febrero, y desde entonces no lo volví a ver.








Llegan las despedidas y bienvenidas. Despedimos a las cigüeñas negras (Ciconia ciconia), a las que dejé de ver casi de repente, y sólo he conseguido ver un ejemplar aislado la semana pasada (el día 9), con mucha pena para mí al ser de las especies animales que más me encantan. Pero nos llegan a cambio los viajeros que volvieron de África, teniendo entre nosotros desde hace semanas a las golondrinas dáuricas y los vencejos pálidos, y los aviones zapadores (Riparia riparia).

El día 10 vi los dos primeros fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) de la temporada, y hoy mismo me he encontrado ya con un buen número de ellos, junto las primeras garzas imperiales y buscarlas unicolor, ¡se va animando la cosa de cara a la primavera!










4 comentarios:

  1. Vaya explosion de vida chaval, una autentica pasada. Un abraso de linse

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    1. Estamos ahora en unas de las mejores semanas en la zona, hay muy buenas concentraciones a las que encima se están uniendo los migradores prenupciales... muy sinegético.
      ¡Un abrazo de linse!

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  2. Que relativo es lo cotidiano, jajaja. Menudo serial más guapo. Un fuerte abrazo Carlos.

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    1. Pero que muy relativo, esto en mi Jaén natal no tiene nada de cotidiano, jaja, ya quisiera.
      Gracias, ¡un abrazo!

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