sábado, 16 de enero de 2016

La marisma en blanco y negro





No, no me ha dado por hacer las fotos en blanco y negro, tranquilos. Es solamente que me hizo gracia fijarme en que son los colores predominantes en la mayoría de aves que he visto durante la última semana en el Brazo del Este.

Tenía ganas de volver después de las fiestas navideñas para reencontrarme con las cigüeñas negras (Ciconia nigra), a las que poco les queda aquí antes de regresar a sus territorios de cría, allá por Alemania por ejemplo (las anillas que tengo son de aves alemanas).



Ejemplar juvenil



Con Los Palacios y Vca. de fondo




Las garcetas grandes (Egretta alba) lucen un blanco inmaculado que por estas fechas se va haciendo aún más bonito con el plumaje nupcial que ya empieza a notarse. Si ampliáis las fotos (sobre todo la primera) veréis en su dorso unas delicadas plumas realmente bonitas.
A este ejemplar suelo encontrarlo siempre en la misma charca, acechante como si fuera de mármol blanco, hasta que ve una presa (normalmente cangrejos rojos) y lanza su arpón natural. Hace dos años también había una garceta grande siempre en el mismo lugar y con su misma actitud (vigilante y precavida, pero no tan huidiza como otras de su especie), me gusta pensar que será la misma.










Una multitud blanca en el agua indica la presencia de espátulas (Platalea leucorodia). No me canso de verlas, en este caso acompañadas por las ruidosas cigüeñuelas (Himantopus himantopus).









Con una garza real (Ardea cinerea)






Una nube que parpadea en blanco y negro resulta ser un bando de avefrías (Vanellus vanellus), aún muy abundantes en las tablas de arroz cosechadas y fangueadas en compañía de otras limícolas menos visibles que ellas.
Los ruidosos revuelos de aves como las avefrías y cigüeñuelas suelen ser provocados por la visión de rapaces como el aguilucho lagunero o el ratonero, pero ayer quien provocó el pánico fue un predador más peligroso y potente que ellos, un águila calzada (Hieraaetus pennatus) que se lanzó en vertiginoso picado contra lo que sea que lograra atrapar en el carrizal (no volvió a aparecer, supuse que tuvo éxito y se quedó comiendo la presa). Hay dos calzadas que suelen verse por ahí, cada una con uno de los morfos que presenta su especie, claro y oscuro.










He ido viendo más aves, por supuesto, entre las que destaco un águila pescadora, la llegada de los primeros aviones comunes y golondrinas comunes, y dos bandos de grullas en días distintos que volaban hacia el oeste, hacia Doñana.
Seguiremos viendo qué más se cuece por el paraje... últimamente estoy muy mosqueado al oír reclamos de sapillos moteados sin conseguir ver ninguno...








4 comentarios:

  1. Que pasada de imágenes!! Las negras y la garceta grande son impresionantes.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias, no me canso de verlas porque son unas aves magníficas.
      ¡Saludos!

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  2. Espectacular como corresponde a estos espacios tan concurridos.

    Saludos

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    1. Y más concurridos que estarán cuando llegue la migración prenupcial, ya se me cae la babilla de pensarlo.
      ¡Saludos!

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