miércoles, 30 de septiembre de 2015

Los impresionantes lances del águila pescadora






Salir casi a diario por el Brazo del Este me está brindando la irresistible oportunidad de ver águilas pescadoras (Pandion haliaetus) con cierta frecuencia, siendo la primera vez que puedo verlas varios días seguidos (antes tenía suerte si las veía varias veces en un mismo mes).

Esta peculiar rapaz, adaptada como ninguna a una dieta basada en peces y a su captura, es el único miembro de la familia Pandionidae, si bien tiene diversas subespecies repartidas por su amplia distribución mundial, una de las más cosmopolitas junto al halcón peregrino y la lechuza común. 

Llegó a habitar costas peninsulares e insulares de todo nuestro territorio nacional, hasta extinguirla como reproductora en su casi totalidad (quedando sólo en Canarias y Baleares), de modo que para verla en la Península había que ceñirse a los pasos migratorios y a la invernada de ejemplares norteños, aunque actualmente los proyectos de reintroducción están dando sus frutos y aumentan las parejas reproductoras en Andalucía, que incluso van colonizando nuevos territorios.










Es un gustazo verlas patrullar por los meandros del antiguo brazo del Guadalquivir, dando incluso ocasión a presenciar sus intentos de captura de presas, lanzándose en tremendo picado hasta adelantar sus enormes garras en el último momento antes de romper la superficie del agua con gran contundencia.
No las vi tener éxito en estos lances, ya se sabe que las rapaces tienen más fallos que éxitos, pero en una de esas ocasiones un ejemplar se me acercó tanto que le pude dedicar una buena andanada de fotos mientras veía perfectamente el goteo de su plumaje.






















Sirva la última imagen como testimonio de cómo se me pusieron de punta los vellos al tener a tan magnífica rapaz a escasa distancia... es lo que pasa cuando uno observa la naturaleza con discreción y pasando desapercibido.
¡Hasta la próxima!







domingo, 27 de septiembre de 2015

Las garzas del verano




En nuestra geografía tenemos cuatro especies de garzas estivales que por estas fechas se marchan a África hasta la próxima primavera: la garcilla cangrejera, el martinete, la garza imperial y el avetorillo. Todas ellas las tengo presentes en el Brazo del Este, siendo el avetorillo la primera especie que nos dijo adiós (aunque con sus discretos y huidizos hábitos nunca se sabe del todo cuándo se marchó exactamente).

Las garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) aún se ven a veces, ahora mismo con suerte puedo ver un ejemplar o dos en mis salidas, mientras que a primeros de septiembre hubo una verdadera explosión de ellas al unirse las que crían aquí junto con las numerosas cangrejeras en paso migratorio, raro era no ver como mínimo cinco ejemplares a diario, tanto que cada tarde sabía de antemano que iba a ver varias veces sus cabezas asomando entre el arroz o su estallido de color blanco cuando alzan el vuelo.

Por estas fechas ya gastan su más humilde plumaje invernal, muy parecido al de los ejemplares jóvenes, aunque siguen bonitas así, y siendo más escasas las que todavía tenían algo del plumaje de cría (en las fotos son las dos que tienen un tono crema suave y uniforme).















Lo mismo puede decirse de los martinetes (Nycticorax nycticorax), que antes se veían más a menudo al ocaso. Esto último, no lo olvidemos, es por tratarse de una garza de hábitos nocturnos y crepusculares, aunque de todos modos no es raro ver alguno que otro posado al descubierto durante el día, o pequeños grupos en vuelo, mientras que sus congéneres normalmente descansan ocultos en los tarajes.
Aunque en Doñana no se puede hablar de aves estivales de forma absoluta, hay muchos ejemplares que deciden no migrar y quedarse aquí a pasar el invierno, con algunos ejemplares aislados en el caso de las cangrejeras y de bandos bastante nutridos con los martinetes.













La última, y la más grande de ellas, es la garza imperial (Ardea purpurea), que ha pasado de ser una observación diaria a algo muy aislado, de hecho llevo varios días sin ver ni una, y desde mediados de mes ya no veo esos curiosos grupos migrantes que se solían ver mucho al atardecer.
También habrá alguna que no migre, sobre todo ejemplares juveniles, pero lo más probable es que en el Brazo del Este no vea ninguna más hasta marzo.
Nos queda el repertorio de garzas que residen con nosotros todo el año, y el incremento de garcetas grandes que vienen a invernar con nosotros, pero eso ya será material para una futura entrada.






Juvenil anillado






miércoles, 23 de septiembre de 2015

Fumareles, se nos van




Estos dos últimos días he avistado sólo un único ejemplar de fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) en mis salidas por el Brazo del Este, mientras que en el entorno cercano de Los Palacios y Vfca. hace mucho tiempo que no veo ya ni uno.
Este miembro de agua dulce de la familia de los charranes se nos está marchando a su invernada en tierras africanas, y muy pronto llegará el día en que no quede ni uno ante los meses fríos. Con algunas especies no podemos decir esto muy rotundamente aquí en las cercanías de Doñana, porque todos los años se quedan ejemplares de especies estivales como garcillas cangrejeras, águilas calzadas o martinetes, pero yo personalmente no vi ni un solo fumarel durante todo el invierno que pasé hace dos años en Sevilla.

Atrás quedan esos días en que se los veía en gran abundancia en agosto, aún con sus pollos muy dependientes de ellos. En septiembre los jóvenes fumareles ya volaban con la agilidad y ligereza de sus progenitores, pero aún pidiendo comida con mucha insistencia, hasta que empezó a mermar su número y sólo se veían unas pocas familias en puntos concretos de la marisma y a día de hoy sólo te encuentras con lo que conté al empezar, algún ejemplar aislado, de manera que esta entrada va a ser con toda seguridad la última en la que aparezcan hasta su regreso en marzo junto con otras aves que ya se marcharon del todo (como las canasteras por ejemplo).

Disfrutad de sus bonitos vuelos, pasarán meses hasta verlos de nuevo por esta ventana virtual:















Han disminuido también las garzas estivales como martinetes, garcillas cangrejeras y garzas imperiales, mientras a cambio recibimos cada día mayor número de gaviotas sombrías, cormoranes grandes, agachadizas comunes, garcetas grandes, cigüeñas negras, etc.
Entre las anátidas cuesta ver especies que no sean el omnipresente azulón, no es el mejor lugar para observar bien este grupo de aves, pero sí he visto algún que otro cuchara o ánade rabudo, y en una ocasión cercetas comunes (Anas crecca) como la de la foto, pero lo mejor para mi gusto personal es empezar a ver ya el vuelo del águila pescadora (Pandion haliaetus), con la que espero conseguir alguna buena toma ahora que puedo salir prácticamente a diario y tengo el ojo echado a buenos sitios para hacer esperas...