sábado, 29 de agosto de 2015

Buenísimo comienzo en Los Palacios y Villafranca




Quiso el destino que el curso pasado me viera en deseado regreso a mi amada Sierra de Segura y, no contento el fatum con tan espectacular cúmulo de acontecimientos durante los pasados meses, ahora me envía a Los Palacios y Villafranca en Sevilla para revivir las vibrantes jornadas de avifauna de los humedales por el Brazo del Este como hace dos años. Muy curiosos estos giros, los dioses quieren verme entretenido por lo visto.

El curso aún no ha empezado, hay que esperar hasta el martes, pero ya he estado por allí desde mediados de mes y el recibimiento ornítico ha sido realmente espectacular, tanto que empiezo seriamente a pensar que incluso se va a poder superar lo que veíais por el blog hace dos años.

Desde Los Palacios tengo el paraje natural del Brazo del Este aún más cerca que cuando viví en la capital sevillana, pudiendo permitirme el lujo de ir a diario. Ved lo que allí me estuvo recibiendo, esas estampas con las que uno sueña despierto al pensar en Doñana:




Al fondo hay un par de garzas imperiales, ojo







Ya veis que he querido dar comienzo con las espátulas (Platalea leucorodia) y los flamencos (Phoenicopterus roseus), dos especies que gustan y llaman siempre la atención a un pateador de sierras como yo, y más si se te brinda que ahora pueda verlas a diario en estas cantidades.
















Se está notando mucho el paso migratorio de ardeidas, de tal manera que es imposible no ver todos los días una buena cantidad de garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides), llegando incluso verlas más que a las abundantes garzas reales. Ya llegará el momento en que sólo queden los escasos ejemplares que pasan aquí el invierno en vez de migrar...
Otro tanto sucede con las garzas imperiales (Ardea purpurea), una especie bastante discreta que suele ocultarse en el carrizal, pero al estar en plena migración acabas por verlas por ahí posadas... y volando, porque por las tardes suelen pasar bandos en dirección sur con mucha energía, llegando a ver hasta 18 ejemplares juntos. Una curiosidad es que, al pasar estos bandos, las garzas que están metidas en la vegetación alzan el vuelo gritando ruidosamente y se les unen, como diciendo "eeeeh, esperadme, que me apunto".














¡Que te veo!










"Aves y estrellas" style

Aquí tenemos 18 juntas, una pasada


Las garcetas grandes (Egretta alba) aún son escasas y no se ven apenas, ya llegarán las invernantes a unirse a ellas, cuando los últimos avetorillos (Ixobrychus minutus) se hayan marchado. 
Los martinetes (Nycticorax nycticorax) de momento se siguen viendo cuando cae el ocaso y yo emprendo el regreso a casa.
En este apartado de garzas ha sido relevante encontrar una garceta híbrida, entre la especie común y la africana garceta dimorfa (Egretta garzetta x gularis), a la que he llegado a ver 4 veces distintas por la misma zona. Tiene el aspecto de una dimorfa en general, aunque su herencia de garceta común se nota más cuando emprende el vuelo y muestra bastantes parches blancos.











En mis entradas de hace dos años era frecuente que enseñara fotografías dando buena fe de la abrumadora abundancia de moritos (Plegadis falcinellus) y calamones (Porphyrio porphyrio), y así va a ser de nuevo, aunque los calamones de momento son cautelosos, seguramente por estar ahora los arroceros en plena labor (ya conté en su momento que estas aves son objeto de persecución por comerse los tallos tiernos).














Los cielos marismeños están muy amenizados por los elásticos vuelos de fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida) y canasteras (Glareola pratincola), ambas especies estivales que han ido disminuyendo su número paulativamente conforme se nos van marchando. Los fumareles han ido mudando su plumaje a la modesta librea invernal al mismo tiempo que sus pollos han crecido a ojos vista tal como se ve en las fotos.











Así estaban los pollos a primeros de mes

Así están ahora









Las aves limícolas tampoco faltan a su cita, aunque es difícil ver todas las especies al haber tanta extensión inundada y estar seca la zona donde más tarde habrá charcos de cenagosas orillas que las atraigan más de cerca. Aquí tenemos como ejemplos a la aguja colinegra (Limosa limosa), el andarríos bastardo (Tringa glareola) y el combatiente (Philomachus pugnax).








He querido recuperar aquella costumbre de cerrar entrada con imágenes del atardecer marismeño junto con la lista de otras aves observadas, echadle un ojo porque hay especies muy interesantes por medio:

- Garza real.
- Garceta común.
- Garcilla bueyera.
- Azulón.
- Gaviota reidora.
- Gaviota sombría.
- Cigüeñuela.
- Chorlitejo chico.
- Chorlitejo patinegro.
- Avefría.
- Archibebe común.
- Archibebe claro.
- Andarríos chico.
- Andarríos grande.
- Agachadiza común.
- Alcaraván.
- Focha común.
- Gallineta.
- Rascón (oído).
- Zampullín chico.
- Somormujo lavanco.
- Martín pescador.
- Abejaruco.
- Cuco.
- Críalo.
- Avión zapador.
- Golondrina común.
- Golondrina dáurica.
- Abubilla.
- Milano negro.
- Cernícalo vulgar.
- Aguilucho lagunero.
- Aguilucho cenizo.
- Zarcero pálido.
- Carricero común.
- Lavandera boyera.
- Tejedor amarillo.
- Tejedor de cabeza negra.
- Pico de coral.
- Pájaro moscón (oído).