domingo, 28 de junio de 2015

Primeras semanas de junio en Siles y alrededores




En la foto, de izquierda a derecha: Navalperal, Peñalta y El Yelmo, con el pueblo de Segura de la Sierra por medio.

Parece ayer cuando llegué a Siles en septiembre, con todas las ganas del mundo de explorar y recorrer nuevos rincones de la Sierra de Segura junto a otros ya conocidos de antes, y aquí estoy escribiendo la penúltima entrada del curso, correspondiente a la primera quincena de un junio atípico que llegó a tener tardes nubladas con alguna que otra tormenta.
La nostalgia de mi anterior estancia hace tres años siempre me lleva a visitar Torres de Albanchez, donde he vivido un momento único al encontrar una cabra montés (Capra pyrenaica) que no paraba de asomarse a mirarme, pronto supe el motivo de su nerviosismo a través de la pantalla de la cámara al ver que estaba con ella su pequeño chivo con todo el aspecto de haber nacido hace poco, además de otros indicios como la sangre en el hocico de la hembra. Claramente no quise asustar más a la pobre madre, así que me fui en dirección contraria con presteza.






Allí se dejaron ver aves como el águila calzada, la culebrera, el halcón peregrino, el cernícalo vulgar y el cuervo, y pude fotografiar la libélula Onychogomphus uncatus, un escorpión (Buthus occitanus) y el que para mí fue el protagonista del día, el duende (Nemoptera bipennis).
Vi hasta 5 ejemplares distintos de duende, un insecto neuróptero (pariente por tanto de las hormigas león y de los insectos del género Libelloides) endémico de la Península Ibérica, que podemos encontrar en los meses de mayo y junio volando sobre laderas de pastizal seco muy soleadas y pedregosas. La verdad es que realmente parece un duende, o un hada según se mire, y más con ese vuelo tan curioso que tiene, como si más bien flotara como un auténtico ser feérico.










Hice otra tarde una visita al Calar del Espino, uno de mis lugares preferidos, zona de área de reserva con increíble riqueza faunística y botánica, además de ser rematadamente bonito con sus enormes praderas de montaña y vistas sobrecogedoras hacia moles como el Pico de las Mentiras.
Ya en el recorrido hacia el calar vi un águila calzada (Hieraaetus pennatus) con su presa en las garras, un lagarto ocelado (Timon lepidus) soleándose en el asfalto, y las orquídeas Anacamptis pyramidalis y Dactylorhiza elata (que, por cierto, aún se ven estas últimas en estas fechas).








El elenco de aves es variado, incluyendo chova piquirroja, corneja, cuervo, paseriformes forestales, pico picapinos y pito real, cernícalo vulgar, buitre leonado, avión roquero, etc...
La culebrera (Circaetus gallicus) patrullaba sin parar las laderas en busca de ofidios, en la cumbre sorprendí a algunas cabras montesas, y durante la subida y bajada vi muchos ejemplares distintos de ciervos (Cervus elaphus), siendo el recorrido de la sierra donde más frecuentemente veo a estos ungulados.














Otro calar que he visitado es el del Navalperal, incluido en la anterior área de reserva. En esta zona y otras aledañas he disfrutado del vuelo de los jóvenes halcones peregrinos (Falco peregrinus), algunos buitres leonados (Gyps fulvus), una hembra de águila calzada acosada por cuervos (Corvus corax) y un ave que se estrena en el blog, el bisbita campestre (Anthus campestris), confirmando con fotografías que efectivamente vi la especie en anteriores visitas y que mi identificación por aquel entonces fue correcta.











En el apartado de los invertebrados destaco dos mariposas, la ninfa de los arroyos (Limenitis reducta) y la doncella tímida (Melitaea didyma) en plena labor de apareamiento, además de un gran ejemplar de escorpión de nuevo, porque sencillamente me encantan esos bichejos.







Ya tenemos aves, mamíferos e invertebrados, nos faltan los anfibios y reptiles, quedando representados por unas ranas comunes (Pelophylax perezi) y una pequeña culebra viperina (Natrix maura) en la Laguna de Siles.








Como decía al inicio, hemos tenidos algunas tormentas, con el regalito final del juego de colores al atardecer, arcoíris incluido.
Nos vemos pronto con la última entrada segureña del curso, que espero con toda mi alma que no sea la última en general.







martes, 23 de junio de 2015

Criaturas de la noche




Es bien sabida mi afición por las salidas nocturnas en busca de las especies que habitan la oscuridad, tal es el caso de los chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus ruficollis) que vi en los olivares de Bailén a su llegada migratoria en abril. Todos los años les dedico alguna que otra sesión porque me atraen muchísimo con sus colores de camuflaje que muestran un complicado y exquisito dibujo y esos rostros de aves adaptadas a cazar insectos durante la noche. Por algo es el ave con la que estrené el blog en los últimos meses de  2011 (ahí es nada).







También en Bailén y en abril fui testigo de la reproducción de los sapos corredores (Epidalea calamita), que vi de casualidad al cruzar uno ante mi coche. Estuvieron llenando la noche con sus reclamos de encendida pasión y se ve que les cundió la cosa, porque la charca estaba llena de sus ristras de huevos a la mañana siguiente, aunque tuvo desdichado final al secarse el agua en poco tiempo...









La Sierra de Segura también ha tenido sus salidas nocturnas por Siles y Torres de Albanchez, intentando en vano buscar si allí podía haber chotacabras en carreterillas de olivar y pastizales a la manera de Bailén.
Pero a cambio me llevé un buen repertorio de bicheo, con insectos como el extraño y enorme saltamontes Acrida ungarica y la mantis palo (Empusa pennata), un ejemplar macho como podemos ver gracias a sus antenas con forma plumosa.
Los anfibios y reptiles también dieron mucho juego, al fotografiar un tritón pigmeo (Triturus pigmaeus), un pequeño sapo común (Bufo bufo) y algunas ranas comunes (Pelophylax perezi). La segunda rana la encontré en una alberca de Siles, donde encontré también al predador que suele estar allá donde haya muchos de estos anfibios: la culebra viperina (Natrix maura).
















Un apartado especial de esta entrada va dedicado ni más ni menos que a la terraza de mi casa, donde numerosos insectos son atraídos por la luz de su farol, sobre todo una variadísima muestra de mariposas nocturnas que incluye muchas especies que ni conozco.












Entre todas estas polillas hay dos especies que me han gustado particularmente por su tamaño y vistosidad, son la polilla tigre (Arctia villica) y la esfinge rayada (Hyles livornicus), que revolotean con similar follón de alas zumbantes. 








No todo son lepidópteros, claro está, hay otros muchos insectos como el bichejo rojo de la primera foto, las crisopas y las efímeras, entre otros más. Como ejemplos de llamativas sorpresillas ahí tenéis un escarabajo sanjuanero (Melolontha melolontha), una hembra de escarabajo rinoceronte (Oryctes nasicornis) y una hormiga león (Distoleon tetragrammicus).












Al igual que ocurre con la presencia de culebras viperinas donde haya muchas ranas, tanta cantidad de insectos nocturnos atrae a los depredadores, como las salamanquesas (Tarentola mauretanica) y una mantis palo que ha aparecido en un par de ocasiones bajo el farol, dejando en el suelo las alas de las polillas como firma de sus fechorías.
Antes de que acabe junio me dará tiempo de colgar una entrada con lo observado en Siles durante este mes, que ha sido mucho y variado, ¡hasta pronto!