sábado, 28 de febrero de 2015

Sierra Morena y más




Tengo varias cosas de diciembre y enero acumuladas que dan para una muy jugosa recopilación de la Sierra Morena de Jaén.
Ha habido temporadas en las que he sacado con frecuencia por aquí a los ciervos (Cervus elaphus), tan sobreabundantes en las grandes fincas de caza mayor de la sierra. Esta hembra con su hijo posaron muy bien antes de salir corriendo en un lugar cercano a El Centenillo. Otro clásico del blog son los buitres leonados (Gyps fulvus) de la buitrera que hay en el monumento natural de Los Órganos, en Despeñaperros, habiéndose dejado ver especialmente bien una mañana que había un cervatillo muerto por la zona.










Otros inquilinos de Los Órganos que se dejaron echar el ojo fueron las cabras montesas (Capra pyrenaica), a las que he visto en contadísimas ocasiones en contraste con las de la Sierra de Segura.
Del mismo modo pude ver después de mucho tiempo a una de las águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus) del lugar, especie amenazadísima que está disminuyendo en muchos puntos de España, siendo muy sangrante ver casos como el del ejemplar que fue abatido a tiros hace poco en Extremadura...




Ni se dan cuenta


De entre los habitantes más pequeños destaco al trepador azul (Sitta europaea) y al roquero solitario (Monticola solitarius), ambos que en común nos regalan la vista con sus colores azules y el oído con sus reclamos y cantos que son parte importante de la banda sonora de estas serranías.
Por cercanía añado las dehesas de La Fernandina, donde vi un águila imperial (Aquila adalberti) con ese plumaje que llaman damero.




Castillo de las Navas de Tolosa




Mucho más cerca, en mi mismo pueblo (Bailén), he podido ver un par de especies interesantes tanto para los que vienen de fuera como para quienes las solemos ver.
De cuando en cuando veo elanios (Elanus caeruleus) desde el coche, incluso una pareja adulta junta en una ocasión. Aún me acuerdo de cuando esta especie aparecía en las páginas de rarezas de un libro que consultaba cuando era niño, y mira tú ahora...
El otro bicho en cuestión es el mimético alcaraván (Burhinus oedicnemus), habiendo un nutrido bando que parece que elige un campo baldío en las afueras del pueblo como lugar de concentración invernal antes de dispersarse en parejas durante el período reproductor. Varios días los he visto agazapados, confiando en su camuflaje, aunque una mañana vinieron varios volando hacia mí levantados por un podenco que campaba suelto por allí, dándome la oportunidad de ver mejor los ojazos amarillos de estas aves con hábitos nocturnos.













Como fotografía final no dejo una imagen de Sierra Morena, pero este rincón del pueblo de Vilches con su iglesia y los restos de su castillo bien merece la pena, ¿o no?





martes, 24 de febrero de 2015

Cerrando febrero



A pocos días de terminar febrero voy con la última entrada del mes en la Sierra de Segura, un mes en el que no he sacado tantísimo jugo como en enero y diciembre por la climatología adversa, aunque sigo teniendo cosas que enseñar, como siempre.

Empiezo con los vecinos serranos que veo algunas mañanas desde la ventana de mi dormitorio, como el roquero solitario (Monticola solitarius) que se ha convertido en un habitual últimamente, o una ardilla (Sciurus vulgaris) que llega a aparecer sobre los tejados e incluso un día expulsó en ellos a una congénere. En la mayoría de pueblos ves gorriones, palomas y estorninos en los tejados, pero en Siles ves ardillas, cosas de la sierra.






A la ardilla de Siles siempre la he visto en unas paupérrimas condiciones de luz, por aparecer a primera hora de la mañana y con los nubarrones oscuros de los días pasados, pero espero que en primavera pose con una buena luz que haga justicia a su simpática estampa.
En condiciones algo mejores se dejó ver otra ardilla en el castillo de Segura de la Sierra. Otros habitantes de la sierra que se dejan ver por el lugar son las cabras montesas (Capra pyrenaica), un roquero solitario (Monticola solitarius) que suele campar por los tejados de la parte alta del pueblo, el halcón peregrino (Falco peregrinus) que algunos días se ve posado en las torretas de la carretera y las bulliciosas chovas piquirrojas (Phyrrocorax phyrrocorax), estas dos últimas especies seguramente buscando unas condiciones más acogedoras que las que hubo en las cumbres durante lo más duro del invierno.

En un par de ocasiones he oído reclamos de acentores alpinos y he llegado a ver alguno en vuelo, pero llevo ya dos semanas sin percibir su presencia, del mismo modo que también hace mucho que ya no veo a los machos de las cabras montesas al haber acabado el período en el que siguen a las hembras para aparearse.






Ojo a este ejemplar de abajo, es el joven macho que ya salió en otra entrada de hace unos meses, muy reconocible por el mal estado que presenta su hocico. Al menos ahora tiene un aspecto algo mejor, y se alimenta sin problemas dentro de un rebaño que parece aceptarle bien.















La semana pasada leí que se había dado uno de los populares "reventones"  en el nacimiento del Río Mundo, que es cuando la ingente cantidad de lluvia junto a la nieve fundida provoca que esta atractiva catarata tenga mayor cantidad de agua que nunca. Me enteré unos días más tarde, y para entonces ya habría decaído mucho la cosa, pero de todos modos me acerqué al lugar.
Ya por esto merecía la pena, pero además he aprovechado para conocer mejor este vecino parque natural de los Calares del Mundo y la Sima, y digo vecino porque se encuentra ya fuera de Andalucía, en la provincia manchega de Albacete, aunque siga formando parte del mismo macizo montañoso y la naturaleza no entienda de fronteras.
Hice un par de incursiones por la Cañada de los Mojones, viendo especies como el gamo (Dama dama), y un nadador de espalda en un abrevadero para el ganado, aunque el premio gordo fue comprobar que un muladar en la zona no sólo atrae a los buitres leonados (Gyps fulvus), sino que acuden también las dos grandes águilas: la real (Aquila chrysaetos) y la imperial (Aquila adalberti). El águila real es habitual en la zona, pero la imperial es ya un caso más curioso.
También vi cuervos, chovas, una perdiz, reyezuelos listados, herrerillos capuchinos, trepadores azules, jilgueros, un escribano soteño o carboneros comunes y garrapinos, además de numerosos indicios de la presencia de jabalíes y las huellas de los tejones en el barro y la nieve.






















 Hay cuatro especies animales que no pudieron ser documentadas fotográficamente pero merecen mucho ser citadas por lo interesantes que me resultaron. Hablo de un picogordo en unos almendros de Siles, un reclamo de alcaraván que oí desde mi piso por la noche, una garduña cerca del pantano de Arroyofrío y un buitre negro que he visto hoy mismo desde el colegio.

Aunque en esta entrada ha seguido apareciendo bastante la nieve, actualmente ya no queda en casi ninguna cumbre, viéndose tan sólo en grandes moles como el Calar de la Sima. Y no es lo único que va cambiando, porque ya se escuchan muchos cantos primaverales de aves como el pinzón vulgar, el verderón común, el verdecillo, el carbonero común, el mirlo, incluso el roquero solitario se ha empezado a unir a ellos, y ya van floreciendo almendros y romeros mientras se ven las primeras mariposas (como la macaón y la saltacercas) y abejas.
Estaremos muy atentos, que no tardarán en llegar migradores a los que echo mucho de menos.