sábado, 31 de enero de 2015

Entre Villarrodrigo y Torres de Albanchez




Hay veces en que los cambios de planes improvisados salen muy bien, tal fue el caso cuando el día 10 tuve que dejar de lado mi idea inicial de subir a la Peña del Cambrón por distintos motivos que no vienen al caso, y escogí sobre la marcha ir a Villarrodrigo por cercanía, haciendo un recorrido hasta Torres de Albanchez para rememorar aquellos días en aquella zona era mi habitual lugar de pajareo hace tres años.

En la fotografía inicial tenéis unas buenas vistas de Villarrodrigo, en un medio distinto al que os suelo enseñar de las zonas más boscosas y montañosas cercanas a Siles, predominando los olivares y llanas tierras de labor entre montes de pinos. Como curiosidad, lo que se ve al fondo es la Sierra del Relumbrar, un trocito de Sierra Morena en tierras albaceteñas que alberga muy interesante fauna... ya llegará el momento de ir allí.
Pero retomemos Villarrodrigo, donde el entorno también ofrece algunas especies animales diferentes a las que suelo ver, como por ejemplo el alcaudón real (Lanius meridionalis) y la cogujada montesina (Galerida theklae), propias de espacios abiertos, además de otras como perdices rojas, rabilargos, gorriones morunos e incluso alguna cita de invernantes como el esmerejón y el aguilucho pálido.





Otros que se dejaron captar por la cámara fueron habituales de la zona como el ratonero (Buteo buteo), la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) y el cuervo (Corvus corax).






Al llegar a Torres de Albanchez subí al cerro que corona el pueblo, aún queda bastante para que lleguen las águilas calzadas y culebreras que animan estos pinares preñados de matorral mediterráneo, pero me recibieron algunos simpáticos habitantes forestales como el carbonero común (Parus major), el herrerillo común (Parus caeruleus), la ardilla (Sciurus vulgaris) y el piquituerto (Loxia curvirostra), siendo estos dos últimos quienes más se benefician de las grandes extensiones de pinos.









Me gusta sentarme en lugares elevados con buenas vistas despejadas del entorno por si aparece algún gavilán por ejemplo, y ese día quiso darme la sorpresa un magnífico ejemplar adulto de águila real (Aquila chrysaetos) que estuvo bastante rato remontando una térmica.












Mientras el águila aún podía avistarse entró en escena un halcón peregrino (Falco peregrinus), visiblemente incómodo con la presencia de la enorme águila real, a quien dirigía miradas desconfiando de que le pudiera caer encima esa bestia de enormes garras y fuerza brutal.







El descenso y retorno a casa estuvo amenizado por los siempre presentes pájaros forestales como reyezuelos listados, trepadores azules, agateadores, herrerillos capuchinos, carboneros garrapinos, zorzales, mirlos, pinzones vulgares, currucas, etc...
Al final me salió un domingo muy relajante y entretenido en las tierras de estos dos pueblos que por algo tanto me gustaron como "local patch" hace tres años.
Como imágenes finales me decanto por dos de las aldeas de Torres de Albanchez: Fuente Mujer y Fuente Carrasca, teniendo esta última un interesante sendero que ya iré bicheando.




miércoles, 28 de enero de 2015

Calar del Navalperal y castillo de Segura de la Sierra




Poco a poco puedo ir continuando con las actualizaciones del blog, la de hoy es del día 5 de este mes mientras cada vez voy acumulando más material de mis continuas vivencias serranas.

Ese día decidí hacer la subida a la cumbre del Navalperal, amenizándome la primera etapa por el bosque de Las Acebeas pequeñajos como el carbonero común (Parus major), su primo el carbonero garrapinos (Parus ater) y el diminuto reyezuelo listado (Regulus ignicapilla), además de muchos zorzales charlos (Turdus viscivorus) y el repertorio de aves forestales sin fotografiar como pico picapinos, trepador azul, herrerillo capuchino, mito, etc... Da gusto pasear por estos bosques tan llenos de los reclamos y cantos de estos bribones, que encima son muy coloridos en muchos casos.









Al igual que pasó cuando subí al Espino, era la primera vez que subía siendo por la mañana y pude disfrutar del vasto paisaje que queda en contraluz por las tardes. Añadamos a esto la tranquilidad de ir con menos limitación de tiempo, permitiéndome hacer un recorrido bien largo por su cumbre y avistando los pueblos de Torres de Albanchez y Siles al mismo tiempo.


Torres de Albanchez

Orcera

Siles

Siles con la piedra del Cambrón al fondo

Torres de Albanchez y Siles, con el Bucentaina en medio

Ruinas del castillo de La Espinareda (derecha)

Peñalta

El Yelmo

No faltaron a la cita las cabras montesas (Capra pyrenaica), todas hembras con sus crías, aunque algún macho jovencito se vio a mucha distancia. Otro insigne habitante de estos peñones calizos que quiso pasar a saludar fue uno de los tres juveniles de halcón peregrino (Falco peregrinus) que ya conocí en septiembre, pareciendo que este chaval ha querido quedarse un buen tiempo en el territorio de sus padres, bien a gustito.
Más tarde pasó volando a lo lejos un primo menor de su familia, el cernícalo vulgar, que también parece tener territorio en la zona porque ya lo he visto en otras ocasiones por allí.









Los carboneros garrapinos fueron los que más juego me dieron. Si bien el ejemplar del principio de la entrada se me puso muy cerca, los de la cumbre no fueron menos y posaron a buena distancia y a la luz, mientras que iban a lo suyo buscando comida entre los piñones y los nidos de procesionarias, ignorando totalmente mi presencia (algo muy propio en ellos).
Por si no fuera bastante, tuve mi primer avistamiento de piquituertos (Loxia curvirostra) del curso, incluyendo como testimonio unas pocas fotos lejanas del macho de la pareja en cuestión. Después de esto los he estado viendo a menudo en otros sitios, cosas típicas de los pájaros...
















El regreso a casa lo hice por la carretera que conecta con la parte alta del pueblo de Segura de la Sierra, en busca de encuentros cercanos con las cabras montesas que frecuentan sus cortados e incluso llegan a verse en el mismo castillo, y allí estaban al poco de llegar, acompañadas por un ardoroso macho que no renunciaba a su oportunidad con el celo... aunque poco caso le hacían, por no decir que nada de caso.
¡Ya iba siendo hora de fotografiarlas a la luz del sol! Siempre en la sombra o con cielos nublados en las otras ocasiones.

















Ya que uno estaba en tan bonito pueblo coronado por su imponente castillo, tenía que hacer un par de fotos en ese momento con tan buena luz antes de marcharme ya definitivamente a casa... tengo la absoluta certeza de que Segura de la Sierra es el pueblo que más he fotografiado, pero miradlo y decidme si no es para menos.





Ya volverá pronto este pueblo al blog, que tengo ya varias visitas con interesantes amiguetes fotografiados, y alguna cosilla más...