domingo, 20 de diciembre de 2015

Más que aves






Muchas veces me habéis visto comentar esto, la mayoría de aficionados a la naturaleza y observación de fauna se centran en las aves, muchos prácticamente de forma exclusiva, y es muy comprensible tratándose de atractivos vertebrados relativamente fáciles de ver.
Pero no es así conmigo, me interesan todos los grupos animales, aunque algunos lo pongan mucho más difícil que otros y por eso salgan menos por aquí (como con la mayoría de mamíferos), y me encanta fijarme durante mis salidas por el campo en aves, mamíferos, reptiles, anfibios e invertebrados, peces si se puede, lo poco que controlo de flora y, por supuesto, el entorno.

En mis entradas ya suele salir de todo, pero me he decidido a montar una publicación con las no pocas fotografías que voy acumulando al no haber podido incluirlas en su momento... o que incluso me he reservado a propósito para esto.
Empiezo con una preciosa mariposa chupaleche (Iphiclides podalirius) en la Sierra de Aracena en septiembre, mientras visitaba el castillo de Cortegana con dos amigos. Los papilónidos son normalmente muy poco colaboradores y no paran quietos, posándose apenas unos segundos, pero durante el "hill-topping" (comportamiento territorial de los machos en lugares despejados y altos) acaban por ceder un poco y te permiten admirar mejor sus fabulosos diseños.







A este gorgojo (especie sin determinar) lo encontré el mes pasado en Doñana, mostrándome sus grandes dotes para el teatro: se hacía el muerto patas arriba, pero se volvía a levantar cuando consideraba que ya no había peligro.







De Doñana me acerco a donde vivo actualmente, cerca de allí, en Los Palacios. En sus arrozales es muy frecuente encontrar al invasor cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii). Desde que llegaron con fines comerciales a una finca de Isla Mayor (Doñana) ha colonizado numerosas masas de agua como todos sabemos, pero con la otra cara de la moneda de constituir actualmente un suculento alimento para muchas aves (garzas, cigüeñas, moritos) y nutrias.
Su origen pesquero quedaba patente cuando hace unos meses se veían nasas en muchos canales y tablas de arroz.






Sigo con el entorno cercano a Los Palacios, pero ya con su fauna original. Entre tantísimas especies de aves encuentro también liebres (Lepus granatensis), ranas comunes (Pelophylax perezi) y variados odonatos como Ischnura graellsii, Aeshna mixta y Orthetrum tinacria, entre otras cosas sin fotografiar (como los grillotopos y las nutrias).












En mi piso he visto alguna cosilla también, como este ortóptero de la especie Tettigonia viridissima y la salamanquesa común (Tarentola mauretanica). Ni comparación con los encuentros bicheros en mi piso de Siles del año pasado, pero algo es y se agradece mucho, la verdad.






Esta foto no es de estos meses pasados, es de mucho atrás, del 2011 exactamente. Viene a cuento de que no supe en su momento lo que era, y hace poco me di cuenta de que es ni más ni menos que una Apteromantis aptera, endemismo ibérico. La vi en Villarrodrigo (Sierra de Segura, Jaén) durante unas fechas en las que también vi una mantis religiosa, cosa que me hizo recordar por suerte mirar aquellas fotografías y encontrarme con esta joyita.





Para acabar, a finales de agosto estuve en Algeciras por pura nostalgia, pues fue donde empecé mi primer curso escolar completo, el 2007-2008.
Tiene la magnífica baza de estar en contacto con el parque natural Los Alcornocales, así que hice la ruta del Río de la Miel. Fotografié unas hembras de Calopteryx haemorrhoidalis y una araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana), además de ver una mariposa del madroño y un gran escarabajo del género Cerambyx.

Todo esto da mucha vida a las salidas de los naturalistas con amplias miras, o al menos así lo veo yo.















2 comentarios:

  1. La semana pasada estuve haciendo un trabajo para una pareja que tenía en su terreno una liebre domesticada. Flipaba con los arranque que le daban y como saltaba emprendiendo carreras veloces controlando barbaridad. Finalmente, cuando se demostrado su poderío corredor, entraba por la puerta de la terraza al salón tranquilamente.
    Al animal lo agarró un perro de caza y, tras herirlo de lebrato, lo llevaron al veterinario para curarlo y, ahora vive, no sé si mejor pero, sí más segura, creo.
    Reconozco que, me quedaba prendado sólo de verla. Es alucinante como arranca del suelo y desaparece.

    Saludos

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    1. Menudas máquinas de correr, pegan unos saltos que casi parecen el inicio de un vuelo.
      Menos mal que aún hay gente que no sucumbe a la tendencia hispánica de dar garrote al animal que encuentran maltrecho.
      ¡Saludos!

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