miércoles, 9 de diciembre de 2015

En casa





Este pasado puente he vuelto a mi pueblo, Bailén después de no pisarlo durante todo el mes de noviembre, y he hecho alguna que otra cosilla cerca de allí.

El sábado por la mañana quedé con mi mejor amigo (nos conocemos desde la más remota infancia) para dar una vuelta por el entorno de la aldea minera de El Centenillo, en plena Sierra Morena. Andando por el larguísimo sendero que conduce hasta El Puntal (ojo, no os confundáis con el otro Puntal que ha salido a veces por el blog, el de la Sierra de Segura) nos fuimos encontrando animales como los picogordos, un gavilán, buitres leonados, una ardilla o una culebra de herradura que salió a toda pastilla. En cambio, una culebra de escalera (Rhinechis scalaris) que tomaba el sol en la pista no fue tan rápida y nos dio tiempo a verla.





Demostró tener muchísimo carácter, tanto que me lanzó un mordisco (que quedó al aire) justo cuando le hacía la fotografía de abajo. Entre bufidos de amenaza levantaba la cabeza y se fue marchando sin dejar de mirarnos, como diciendo "ehhh, te vas a enterar como me toques".











Al regresar a casa vi volar algo sospechoso en un campo baldío a las afueras de Bailén, eran los alcaravanes (Burhinus oedicnemus) que vuelven fieles a su cita para la invernada en gran cantidad.









¡Encuentra los 7 alcaravanes!




Hablando de invernada, ayer mismo había buenos números de avefrías (Vanellus vanellus) en las charcas de Bailén, aunque con los cazadores llenando el ambiente con sus tiros era imposible querer ver más aves aparte de las avefrías, un andarríos grande, una abubilla y poco más.
Me dediqué entonces a buscar bichejos, y en la misma zona di con una araña lobo de la especie Lycosa fasciiventris portando a su prole a cuestas (ya tenía ganas de pillar una así) y una falsa viuda negra (Steatoda paykulliana) de tono muy oscuro. No hace falta decir que ninguna de las dos representa peligro, pero ya sabéis cómo es la gente... recordad lo que conté hace poco de los eslizones y las culebrillas ciegas.








Nos vemos dentro de tres días con el habitual repaso de aves acuáticas en Los Palacios, que va tocando y hay mucho que contar.


4 comentarios:

  1. Siguen los ofidios por ahí abajo, por aquí arriba están todos más aletargados que las marmotas. Muy guapa esa escalera y todo lo demás. Un abrazo Carlos.

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    1. Yo si fuera ellos tampoco me aletargaría, con el clima tan atípicamente caluroso que hace aún, aunque hace poco ha llovido por fin.
      ¡Un abrazo!

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  2. Todavía recuerdo a tres ejemplares que saqué de un aljibe; las tres muy jóvenes pero, una de ellas, tenía un carácter bestial. Como bufaba y atacaba la condenadilla. Por contra, una de ellas era como un juguete de goma, dócil como si estuviera aletargada. Que sepa la gente que también en el resto de especies animales, cada individuo tiene su propio temperamento. Me alucina que así sea.

    Saludos

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    1. Muy de acuerdo, muchos deberían tener en cuenta que entre animales de la misma especie los hay más agresivos, confiados, curiosos, tímidos, etc... como nosotros.
      ¡Saludos!

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